Casi un tercio de los colonienses está desocupado o subocupado
Otros datos sugestivos denuncian la grave situación que aqueja al departamento. En Nueva Palmira, para una obra que realizará UTE, se presentaron 280 aspirantes para llenar apenas tres puestos de trabajo.
Otro tanto sucedió en la ciudad de Carmelo, donde para veinte puestos se presentaron 800 personas en apenas una semana.
En tanto, existen incertidumbre en otras zonas del departamento.
Concretamente, en Rosario se teme el cierre de una curtiembre y una fábrica de baterías, lo que dispararía con mayor intensidad las cifras de desocupación.
Juan Lacaze, Carmelo y Colonia del Sacramento encabezan el penoso ranking de ciudades que de este departamento que en los últimos años padecen un sostenido incremento en las carencias –especialmente alimentarias– en las franjas de población de menores recursos económicos.
Walter Zimmer, secretario de Acción Social e la Intendencia, confirmó los inquietantes datos de la realidad a LA REPUBLICA, tras la firma, en la víspera, de un convenio con el Instituto Nacional de Alimentación (INDA). El proyecto prevé la puesta en marcha de una red de comedores populares que intentará contener el explosivo problema social.
El año pasado, sólo en Colonia capital, unas 250 personas asistían diariamente al comedor estatal.
Sin embargo, se estima que esa cifra pudo haberse duplicado, incluso hasta triplicado.
La experiencia, aún sin fecha de inicio, tendrá como punto de partida a la propia capital departamental y, de acuerdo al resultado que allí se obtenga, se extenderá a otras localidades.
Cabe recordar que en 2001, durante el invierno, la comunidad coloniense encaró un plan de trabajo de características similares que se cumplió en las zonas periféricas con apoyo de efectivos militares locales.
Avanza marginación
En una primera etapa, la iniciativa contó con la participación de representantes del Movimiento de Desocupados y ofició como termómetro del grave deterioro social imperante en esta ciudad.
«Es muy doloroso lo que estamos viviendo», comentó el intendente Carlos Moreira, recordando: «Colonia era un departamento que el resto del país tomada como ejemplo. Ahora, vemos el avance incontenible de la marginación y las necesidades básicas insatisfechas». Respecto a la instalación de comedores populares, Moreira advirtió: «Esto no es caridad pública ni tiene color político. Es acción social urgente para que las dificultades no nos desborden». «En Uruguay», dijo el gobernante municipal, «hacemos muchos ajustes fiscales, pero nuestra intención es tratar que le cierren las cuentas a la gente, que puedan comer todos los días».
Además de los comedores, también la Intendencia de Colonia intensificará la entrega de canastas de alimentos a las familias indigentes, luego de un relevamiento de datos que realizarán técnicos de la Secretaría de Acción Social.
Por su parte, para el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alvaro Alonso, que suscribió junto a Moreira el convenio entre el INDA y la comuna, el objetivo básico de estas acciones es «prevenir, para que acá no llegue a pasar algo similar a lo de Argentina».
El titular del MTSS reconoció que el gobierno recibe a diario «situaciones dramáticas, no obstante las partidas de dinero que maneja el INDA se mantiene igual».
«Estamos en guerra contra la pobreza», subrayó Alonso. Cuando LA REPUBLICA preguntó al secretario de Estado cómo se hacía para convencer al ministro Alberto Bensión que había que modificar los criterios, respondió: «Mire, es imposible convencerlo». *
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