La "operación litoral" genera fuerte impacto social en Salto
El impacto que generan en el ámbito social las medidas aduaneras del denominado «cero kilo» está comenzando a hacer sentir su rigor entre quienes buscan reducir los costos de la canasta familiar. La medida afecta la adquisición de artículos de consumo alimentario, vestimenta y combustible.
El «bagashopping», gran emporio de venta informal de productos de contrabando, también percibe las consecuencias de las restricción del ingreso de los artículos de consumo masivo, como alimentos y vestimentas, particularmente las de procedencia brasileña y ahora también argentina.
La presencia de productos argentinos se ha incrementado a causa del acelerado índice devaluatorio experimentado por el vecino país.
Ya se percibe una merma en el ingreso de mercaderías argentinas y brasileñas a los puestos del «bagashopping» y a la feria de la Plaza de Deportes. Pero quienes fundamentalmente padecen la situación son los que en su vehículo concurrían a la vecina localidad entrerriana de Concordia para adquirir mercaderías a menor costo.
Oportunamente, el Centro Comercial e Industrial de Salto planteó su inquietud ante jerarcas de la Dirección Nacional de Aduanas por el auge del tráfico de mercaderías argentinas a través del puente de Salto Grande. La caída de precios y la devaluación de la moneda argentina han determinado que se incrementara «la tentación» de traer mercaderías del vecino país.
«Por este motivo, podría producirse el escape de una importante masa de dinero, lo que agravaría en forma considerable las dificultades que vive el comercio local», sostuvieron fuentes comerciales.
El importante incremento de salteños que cruzan el Río Uruguay para hacer sus compras ha determinado que la Aduana adopte medidas especiales de control.
«Operativo litoral»
Las tareas de fiscalización fueron asumidas por equipos de funcionarios dependientes de la Dirección Nacional de Aduanas. Se trata de una acción que se encuadra dentro de lo que se define como «Operativo Litoral», que incluye control de rutas, allanamientos y control de documentación de mercaderías en distintos comercios de la ciudad.
Por su parte, el nuevo titular de la Receptoría de Aduana de Salto, Jorge Martínez Oberti, quien asumió la pasada semana, expresó: «Actualmente, la prevención y represión es lo que está más latente y son cosas muy importantes».
Al ser consultado respecto al «bagashopping», el nuevo receptor de Salto señaló que «no es el único que existe, ‘hay bagashopping’ en todos lados. Yo vengo de Paysandú y allí funciona uno frente a la terminal de ómnibus».
Martínez Oberti dijo que el ochenta por ciento de los vendedores informales está importando, porque les conviene más trabajar dentro de la formalidad a pesar de pagar gravámenes. «Entonces, a muchos les sirve más agruparse e importar en vez de trabajar en el contrabando. Ocurre algo similar en Rivera, donde ingresa mucha mercadería importada que se vende en la feria», concluyó el jerarca. *
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