TRABAJADORES RECLAMAN EXCLUIR A LA ENSEÑANZA DE LAS NEGOCIACIONES COMERCIALES DEL ALCA

Tajante rechazo sindical a la mercantilización de la educación

El docente, que participó en el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, destacó que una de las principales preocupaciones planteadas por las gremiales del continente durante el encuentro, fue la necesidad de excluir a la educación en los tratados del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). A nivel nacional, manifestó que los sindicatos carecen de los ámbitos institucionales para presentar sus propuestas.

–¿Cuál es la función de la Confederación de Educadores Americanos?

–Desarrolla una función académico sindical. Cuenta con un Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América, el cual desarrolla investigación y estudios sobre el área educativa y prové herramientas para el trabajo sindical. La CEA forma parte de la estrategia que los sindicatos se plantearon partir de la década del 90 en su lucha de carácter reivindicativo, de enlazarla con la investigación para poder hacer un trabajo más serio.

–Poder presentar nuevas propuestas.

–Sin dudas las respuestas forman parte de la estrategia de resistencia al modelo. El desafío es no aislarnos, participando activamente de la vida política y tratando de interceder en los espacios de la vida internacional.

–El cuestionamiento que generalmente se le realiza a los gremios de la educación es que formulan críticas pero no presentan propuestas

–Esa es un crítica que en algunos casos puede ser cierta, pero en la mayoría de los casos es mal intencionada. No existe ningún ámbito institucional en toda América, salvo excepciones, donde se permita la participación para definir políticas educativas a través de las propuestas. Debe haber un doble esfuerzo: por un lado, se deben crear los ámbitos institucionales, lo cual va a obligar a que los actores sindicales asuman esa responsabilidad. También se debe generar una contraparte en donde esa propuesta sea recibida y vehiculizada en términos reales.

–¿Considera que a nivel nacional existen esos ámbitos?

–Acá, el único ámbito que existe es el de las Asambleas Técnico Docentes (ATD), pero éstas han tenido una escasa atención por parte del gobierno en términos resolutivos.

Lo que les hace falta a las ATD es justamente tener una mayor capacidad de incidencia en los ámbitos resolutivos y que no sea utilizada para convalidar las políticas gubernamentales cuando conviene y que se haga oídos sordos cuando aparecen las críticas.

Nueve años sin negociación

–¿Cuál es el balance de la actividad gremial en el ámbito educativo? ¿Cree que han obtenido respuestas en lo que se refiere a sus reivindicaciones?

–La última gran negociación de carácter salarial y de condiciones de trabajo fue en el año 1993. A partir de ahí, no ha habido una negociación seria ni colectiva. Por lo tanto, en este tema podemos decir que no sólo hubo un estancamiento sino un retroceso, que se traduce en las pérdidas salariales.

No ha habido avances sustanciales en el diálogo. En la etapa actual, a pesar de que las relaciones son menos conflictivas, no se visualiza en los hechos un avance en el diálogo efectivo.

–¿En este contexto no resultaría importante también que exista autocrítica por parte de los gremios educativos?

–Eso es permanente. Los sindicatos tienen que encontrar la forma de poder relacionarse primero con el propio cuerpo docente.

No es un problema de quien se porta mejor o peor, es un problema de poder interpretar el sentir de la gente. Muchas veces, la gente no tiene la información para poder juzgar con certeza si la acción del sindicato es correcta o no.

Sin embargo, el propio gobierno cuando plantea reformas, lo hace de tal forma que no hay un espacio crítico. Entonces parece que el sindicato está siempre respondiendo a lo que ocurre.

Si hubiera un ámbito más civilizado, donde las partes estuvieran obligadas a tener un compromiso de corresponsabilidad, este tipo de visualizaciones podría mejorarse.

La autocrítica en los sindicatos es parte de la práctica de la actividad sindical. Creo que donde hay más discusión es en los sindicatos.

–Le pregunto sobre la autocrítica porque también se advierte una escasa representatividad en los gremios de la educación o al menos que ha ido decayendo…

–No es el caso de Uruguay. Eso habría que demostrarlo con números.

A nivel de la central de los trabajadores del PIT-CNT sí ha habido una disminución de los afiliados pero hay que recordar que han desaparecido un montón de industrias, hay un muchos cuentapropistas que no se han organizado todavía y existe persecución en muchos lugares en donde existen intentos de sindicalización.

Pero creo que más respuesta que la que hubo en Punta del Este de un montón de gente saliendo a la calle, miles de personas a las que nadie les pagó y no fueron coaccionados para que fueran, me parece que hecha por tierra el tema de la representatividad.

No hay una representatividad perfecta, pero, en el caso de la educación, desde la recuperación de la democracia el nivel de afiliados se ha mantenido. En algunos casos ha crecido.

Pese a que la afiliación que no es obligatoria como en otros países, en Uruguay ronda en el 30 o 40%. Los días de paro el índice de acatamiento supera el 80%.

Es cierto que la estrategia en general de la sociedad se ha vuelto individualista y por lo tanto el sindicato no escapa a eso. Toda la estrategia social de las personas ha sido –de alguna forma– perder la esperanza en lo colectivo para ponerlo en el trabajo individual.

¿Cuál ha sido el proceso de discusión en el Foro Social Mundial en los temas referidos a la educación?

–El ámbito de la educación es el que más ha avanzado en tener una propuesta común. Desde hace tiempo se viene trabajando a nivel de la CEA en la elaboración de un documento que posteriormente fue presentado en Quebec y contó con la adhesión de más de 500 participantes, no sólo sindicales sino también de ONGs.

Ahora, con la participación de sindicatos de Asia y Africa, el acuerdo ya no es continental sino mundial. Este es el resultado de un Seminario de Educación que se introdujo en el Foro.

El documento es la base del trabajo de los sindicatos a nivel continental y lo mismo sucede en el caso de Africa y Asia.

Esto no es poca cosa. Sin dudas, tenemos una base de trabajo común.

La anfabetización prioritaria

–¿Cuáles son los desafíos que se plantean en el documento del Foro Social Mundial que constituyen el eje de acción de los sindicatos de la educación de todo el mundo?

–Una de las principales preocupaciones es el de la alfabetización. El otro tema que nos inquieta es que todas las evaluaciones que se han hecho por parte de la Unesco a nivel mundial han colocado a los países de América Latina en rangos muy bajos.

No hay una clara visualización de la capacidad crítica del estudiante, la comprensión lectora ha decaído. Lo mismo ocurre con las matemáticas.

Esto muestra el fracaso de determinadas políticas y reformas y es el resultado de un proceso de desintegración social. El bajo rendimiento escolar es un reflejo del estado social.

El otro tema central es impedir que se analice a la educación en términos mercantiles, lo que nada tiene que ver con la enseñanza integral, humanista y científica a la que nosotros defendemos.

Esto se enmarca en nuestro rechazo hacia el ALCA, procurando que la educación no sea incluida como un servicio más.

Este punto obtuvo el acuerdo de los sindicatos de EEUU a pesar que no forman parte del CEA y del ministro de Educación de Canadá.

Otro as
pecto por el que debemos continuar luchando es para que la educación realmente se constituya en un derecho universal.

Esto sólo se puede garantizar con un decidido respaldo a la educación pública.

En este contexto, solicitamos que a mediano plazo debe exisitir una asignación de un 6% del PBI (Producto Bruto Interno) y que, a largo plazo se llegue a un 8%. Actualmente, en América Latina el promedio es del 3%.

Otro tema es el de la educación terciaria. Debemos seguir luchando por la educación universitaria pública, gratuita, de mayor cobertura que la actual, que no quede supeditada a los intereses de las empresas privadas. Hay una tendencia cada vez más grande de privatización y elitización de la educación terciaria. *

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