Tiene la Palabra

¡Como el Uruguay no hay!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «Como el Uruguay no hay», es una muy antigua y si se quiere «célebre» expresión de un ex senador colorado, el doctor González Conzi, que muchas veces recuerdan los historiadores vernáculos. Y en boca de actuales políticos, parece sintetizarse hoy día, al oír expresiones que realmente justifican aquella afirmación:

a) El ministro de Turismo Varela y el intendente de Maldonado Antía, dicen que el agua de «Uragua» se puede tomar. Ambos, sin ser técnicos, desconocen un informe del laboratorio especializado de OSE.

Lo que, lógicamente, provoca la exasperación de su socio de coalición, el presidente del organismo, Juan Justo Amaro. ¿A quién debemos creerle: a gente que no sabe nada de aguas contaminadas o a los técnicos de un laboratorio oficial?

b) Dice el inoperante ministro de Trabajo Alvaro Alonso, que sigue bajando la desocupación en el Uruguay: ¿se enteró el ministro, que Coca cola y Ta-Ta, dos poderosas empresas, siguen enviando obreros al seguro de paro? ¿Llegó a su conocimiento que otro tanto hizo «Secom» y que en la metalúrgica «Alur» ya no queda ni uno?

c) El ministro Cáceres está enojado con los transportistas y los acusa de llevar a cabo un «paro político». Mejor que el secretario de Estado, con el coche oficial «B» 1234, color azul, perteneciente al sector de gobierno que quiere suprimir la locomoción oficial, no lo use para ir a buscar a su madre (doña Marta, Canelones 996), como lo hizo el día 4 del corriente a las 14 y 40 horas, ante el asombro de vecinos y comerciantes de la zona, que comentaron que el auto del Ministerio de Transportes, no debe ser utilizado para pasear familiares!

d) Dijo el director blanco de Ancap Pablo Abdala, que el aumento de los combustibles, se lleva a cabo para «preservar la salud financiera del organismo». ¿Cómo es esto? ¿Si Ancap anda tan mal de salud, como hay tantos interesados en adquirirla si la privatizan? ¿Será que los actuales directores, hacen las cosas muy mal¿ ¿Y si es así, por qué no renuncian o el Poder Ejecutivo los sustituye por auténticos técnicos, como prometió el doctor Jorge Batlle?

e) El ministerio de Cultura, quiere intervenir Adeom. ¿Pero… cómo… no era que los plebiscitos con voto secreto en los gremios, iban a sustituir las clásicas asambleas donde los pocos que dan tras muchas horas de debate, son los que deciden?

f) El renunciado director de Canal 5, Juan C. Doyenart, dice que la integrante del directorio del Sodre, Julia Rodríguez Larreta, es accionista del Canal 12, privado. ¿Si esto es así, no constituye una aberración?

Saludos,

 

MARGARITA – C.I. 2.456.765-2

 

Lo que pasó en Tveo visto por un funcionario

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los acontecimientos ocurridos en torno a Tveo y la actuación y renuncia del ingeniero. Juan Carlos Doyenart, muchos empleados del canal entendemos que hace falta esclarecer una serie de hechos.

1 ) El ingeniero Doyenart no hizo muchos aliados ni dentro ni fuera del Sistema Nacional de TV desde el principio; baste con recordar sus bombas sobre corrupción que jamás demostró –funcionarios incapaces los mismos que hoy realizan sus nuevos programas y los ponen al aire sin trabajar ni peor ni mejor que antes– mala voluntad del Consejo Directivo del Sodre y del MEC para apoyar su proyecto tal vez de lo poco acertado que dijo en su momento.

2) El ex jerarca llega al SNTV con una impresión preconcebida de la realidad interna de esa dirección del Sodre, sus funcionarios eran insuficientes o incapaces para llevar adelante su proyecto de nueva TV estatal en contraposición con el anterior director interino, el economista Claudio Rama, que decía que eran demasiados, aunque por diferentes razones los dos pretendieron tercerizar más directa o más indirectamente el sector operativo en más o en menos. Poco saben, cualquiera de los dos, sobre las posibilidades comerciales y culturales reales de este medio, eso se ha hecho evidente.

3) La llegada de Doyenart trajo con él a aproximadamente 40 nuevos trabajadores que no son funcionarios públicos pero se les paga con dinero del Estado entre ellos algunos apellidos reconocidos de políticos vinculados a la administración Batlle y familiares, casi todos abocados a tareas de producción.

4 ) Como las diferencias salariales entre estos y los funcionarios eran y son injustificables se trató de compensar a los funcionarios –no a todos– por tareas complementarias y/o extensiones de horario. Amargo sabor de boca.

a) Es positivo el resultado del proyecto de TV de Doyenart en lo que refiere a las mejoras estéticas en la programación general de Tveo y en la atención a algunos problemas sociales y su discusión en algunos horarios donde antes no se hacía.

b) Es evidente el error de Doyenart al pensar que la TV estatal se puede manejar administrativamente y con los objetivos de un canal privado.

c) También lo es la falta de interés del Consejo Directivo del Sodre en apoyar a un director de este Servicio que no responda a sus objetivos politiqueros.

d) La renuncia de Doyenart llega sin haber logrado la parte sustancial de su proyecto, que era lograr que Tveo se autofinanciara a partir de la publicidad vendida.

e) Volviendo a sus mañas originales Doyenart sale a la prensa ahora, diciendo que un gran número de funcionarios de Tveo lo han reconocido y lo apoyan. Esto no es así.

De ninguna manera. La carta de reconocimiento y una plaqueta que le fue entregada en su despedida cuenta con el apoyo de unos pocos funcionarios –quizás ni el 5% del total– el resto son los trabajadores contratados por él desde que asumió.

f) Los funcionarios estatales de Tveo a los que se les debía pagar por tareas complementarias o extensión horaria desde el 1/10/01 no han visto un peso por ello más que sus viejos y magros salarios.

g) De no aparecer la financiación para sostener los nuevos servicios –salarios en realidad– y complementos salariales de los funcionarios, el proyecto Tveo caerá tan rápido como nació.

h) Las históricas faltas a las responsabilidades y rencillas políticas entre directores de televisión y consejeros del Sodre se hacen patentes nuevamente, con nuevos nombres y diferente gobierno.

En fin…, podríamos completar el alfabeto. ¿Qué podemos esperar los uruguayos del nuevo Director de Tveo y de los ya establecidos Consejeros del Sodre?

¿Qué podemos esperar de la TV estatal entre tanto dislate y falta de profesionalismo?

Que unos pocos, por intereses personales y mezquinos, se rasguen las vestiduras a favor de la gestión de Doyenart no hace honor a la verdad y son pocos los buenos resultados de un proyecto precedido de mucha alharaca.

 

JAVIER BENTOS

 

La ciudad en función de los automóviles

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Antes iba a la playa y cuando volvía cansado pero feliz a tomar el ómnibus, me encontraba con la cebra, animalito servicial si los hay, que me permitía cruzar la rambla sin ser atropellado por un auto. Ahora no, las cebras van camino a la extinción, y en su lugar han instalado para mi comodidad y seguridad un hermoso puente peatonal, pero la verdad es que no tengo ganas de subir y bajar escaleras para cruzar la rambla. La ciudad no es un lugar para vivir las personas, parece ser que la ciudad se desarrolla en función de los automóviles. La velocidad a la que se debe vivir no admite la lentitud de esas criaturas que se desplazan sobre sus pies. Todos tenemos derecho a ser libres, pero los límites a la libertad en nu
estras sociedades los imponen el poder adquisitivo, la clase social a la que se pertenezca y otras cosillas que nos ponen a salvo de una sociedad tipo colmena u hormiguero.

Entonces los más libres de todos son los que tienen un auto, y ¡ay de quien ose limitar su libertad! Pero pensemos en positivo, yo no soy tan, tan pobre. Tengo una bicicleta. Pero resulta que también molesto, no formo parte de la fauna mecánica admisible en el espacio de los automóviles. Usted me dirá que ocupo poco espacio sí, pero justo el que impide que un señor que está apurado adelante a otro por la derecha; además soy lento y si la calle es estrecha o hay algún auto estacionado en doble fila, al ocupar un espacio necesario para seguir desplazándome parece ser que invado el espacio sagrado de su santidad el automóvil. Por suerte alguien pensó en nosotros los ciclistas y en algunos lados nos construyeron ciclovías, como la de Bvar. Artigas. Por supuesto que se construyeron a costillas de la vereda (nada de destinar un carril en la calle) y muchos automovilistas también las usan como estacionamiento, pero ¿quién los va a multar si no están interrumpiendo el tránsito de otros automóviles? Yo en lo personal prefiero seguir circulando por la calle. ¿Sabe por qué? Porque la bicicleta no es un juguete, sino un medio de transporte tan válido como el automóvil, que tiene tanto derecho a circular por la calle como cualquier vehículo. Y también tiene la obligación de cumplir con la ordenanza de tránsito, nadie pretende tratamiento preferencial. Por mi seguridad tengo que trepar una empinada escalera, por mi seguridad tengo que circular por una senda estrecha molestando a los peatones. Digo yo ¿me están protegiendo a mí o a los autos? ¿El objetivo es la calidad de vida de las personas (dentro de la cual está la seguridad), o la comodidad de quien conduce un automóvil? Con esta línea de razonamiento si la crisis sigue galopando, en vez de desarmar a los delincuentes, ¿me obligarán a andar por la calle con chaleco antibalas? ¿Tendré la culpa si me hieren por no habérmelo puesto? ¿Para cuándo las campañas de concientización ante el uso irracional e irresponsable del automóvil? Yo voté y seguiré votando al Frente Amplio que es gobierno en mi ciudad y lo está haciendo bien. Los puentes peatonales también existen en otras partes (Avda. Giannattasio es un ejemplo más), no se trata de que algún oportunista use estas reflexiones para desacreditar al gobierno municipal con fines politiqueros.

La cuestión es más profunda y atraviesa todo el espectro político y social, el que va a contra pelo (y lo sabe) es quien escribe. Pero no siempre el mejor camino es seguir la corriente, y reivindico el sagrado derecho al pataleo, que ejerzo aunque consciente de que estas líneas van a contrapelo de la implacable realidad actual. No tengo automóvil, pido perdón por eso y asumo que debo someterme a las dichosas máquinas y a quienes las conducen, momentos en los cuales parecen hermanarse por encima de las diferencias de clase, edad, sexo, etc.

 

DANIEL GONZALEZ – CI: 1.637.367-7 – <[email protected]>

 

 

 

 

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