Como de quien viene
Escribe: Horacio Buscaglia
«Las cosas hay que tomarlas como de quien vienen, nene», decía mi abuelita.
George Bush se emociona hasta las lágrimas hablando de los actos inhumanos cometidos por los terroristas y se enfurece marcando a los países que él dice –y con eso basta– son los productores del «mal». Y nos cuenta, horrorizado, de las innumerables violaciones a los Derechos Humanos que cometen.
Sin embargo, la organización Human Rights Watch denuncia que EEUU ha degradado su política de derechos humanos. Recompensó a Tayikistán por su apoyo a la guerra contra el terrorismo con el levantamiento de una prohibición de ocho años en la venta de armas. Tayikistán cuenta con una larga historia de torturas, represión a opositores, censura de los medios de comunicación y detenciones por motivos religiosos. A Filipinas, Bush le prometió 100 millones de dólares en ayuda militar. En un reciente informe sobre DDHH, el Departamento de Estado de EEUU denuncia que los abusos por parte de las fuerzas militares y policiales de Filipinas incluyen ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, y arrestos y detenciones arbitrarias.
Milosevic ahora dice que la culpa de toda las aberraciones cometidas en Yugoeslavia la tienen las Naciones Unidas. Más allá de errores cometidos, está difícil acusar a Kofi Annan de genocida.
Ramón Díaz, sin ir más lejos y sin entrar en comparaciones, anda por ahí pidiendo que los senadores y diputados sean honorarios, como una forma de ahorrar. Y más de uno le sigue el tren. Si los legisladores no cobraran, sólo podrían serlo los ricos y/o los corruptos, ¿no?
Y Mister Ramón dice más. Dice que «está preocupado» porque en las próximas elecciones se le va a entregar el país al EP-FA en muy malas condiciones y éste no va a poder demostrar si su gobierno es malo o bueno.
Sí, dijo eso aunque vos no lo creas.
Y digo yo: ¡si vendrá jodida la cosa, que Ramón Díaz se preocupa por lo que va a recibir el Frente Amplio! *
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