Vecinos de Pavón rechazan instalación de una planta de residuos industriales
MARIANA RABINOVICH – SAN JOSE
LA REPUBLICA, en una recorrida por la zona, pudo comprobar las muestras de rechazo a la iniciativa municipal. A los carteles que lucen muchos predios «No a los residuos industriales en Pavón», se agregó la actitud militante de familias que se sienten amenazadas por el proyecto.
La propuesta del Intendente es arrendar el predio por $ 4.000 mensuales, para luego comprarlo. A los propietarios se les pagará U$S 10.000 y la comuna maragata se hará cargo de las deudas que mantienen con el BROU.
«Contrariamente a lo que se ha querido mostrar, la zona está bastante poblada. Se trata de predios chicos donde viven familias productoras que trabajan una gran diversidad de rubros agropecuarios», declaró a LA REPÃBLICA el edil nacionalista Daniel Bentancor, de la Lista 1, que encabeza la oposición a la instalación del Centro «en esa zona».
Los estudios técnicos, realizados por la Universidad de la República, identificaron la zona de Pavón como la más adecuada, ya que «permite una mejor integración con el entorno».
La planta será destinada exclusivamente a la recepción de los residuos generados en el departamento, aclaró el intendente de San José, Juan A. Chiruchi.
Los problemas originados por los residuos generados en un departamento que aspira a un desarrollo industrial importante, impactaron a la opinión pública cuando la Intendencia de San José decidió, meses atrás, el cierre preventivo de la empresa Dirox.
Luego de constituirse una comisión asesora, que se expidió sobre las zonas del departamento en las cuales podría instalarse un vertedero para estos peligrosos desechos y de realizado el llamado a expresión de interés para empresas particulares interesadas en el negocio, se produce un importante cambio de orientación. A pesar de que varias empresas estaban interesadas en hacer la obra y gestionarla, el intendente Chiruchi decidió hacer un convenio con el Ministerio de Medio Ambiente y la Universidad de la República para llevar adelante la obra a nivel público.
Chiruchi confirmó a LA REPUBLICA que primaron «razones de seguridad» en el posterior manejo y control de las instalaciones. Los técnicos de la Universidad constituyeron un equipo multidisciplinario que acompañará todo el proceso, cuya primera etapa culminó en estos días. Luego de elegida la ubicación y realizado un diseño general del proyecto, se determinaron parte de los aspectos básicos sobre funcionamiento y control.
Experiencia piloto
Se trata de instalar un centro modelo, en una experiencia piloto, que luego podrá ser tomada como ejemplo para otras zonas del país.
La primera celda, con una capacidad de 33.000 metros cuadrados tendría, de acuerdo a los volúmenes actuales de residuos generados en el departamento, una vida útil de cinco años. Se trata de una excavación a la que se impermeabilizará con varias capas de materiales, hasta alcanzar un nivel de seguridad comparable a los mejores del mundo. Contará, además, con todos los mecanismos de control que establecen las normas más exigentes.
En esto importa no sólo el diseño. Para ello, se recurrió a un técnico brasileño de gran experiencia, el ingeniero Pedro Snacr. Los residuos sólidos estarán bajo techo, para darle total seguridad a la operativa, señaló la ingeniera química Liliana Borzacconi, coordinadora ejecutiva del equipo.
Los residuos de origen agroindustrial tendrán un tratamiento distinto, ya que en el predio se instalará una planta de compostaje para transformarlos en un «mejorador de suelos».
Las autoridades procurarán que la planta se transforme en un centro de educación ambiental, que pueda ser visitado por escolares, organizaciones ambientalistas y técnicos que quieran tomarlo como modelo de referencia.
La segunda etapa consistirá en elaborar el proyecto ejecutivo y realizar todos los pasos para obtener la autorización ambiental, lo que sucederá luego de la celebración de la audiencia.
En forma inmediata, el terreno servirá para desbloquear uno de los aspectos más conflictivos relacionados con la clausurada empresa Dirox.
En ese terreno, se ubicarán los contenedores con residuos que hoy están en la planta. Chiruchi señaló que Dirox, además, deberá ajustar algunos detalles.
La Intendencia realizará las inspecciones correspondientes y recién entonces se estará en condiciones de reabrir la planta.
Si todos los pasos se cumplen según el cronograma previsto, la planta comenzará a operar a principios del próximo año.
Un primer escollo sería convencer a la opinión pública de que ésta es la mejor solución para los residuos de origen industrial. Pero el proyecto ha originado reacciones adversas. Un ejemplo reciente que recordó un edil del Frente Amplio, es la situación actual del vertedero municipal de Rincón de la Bolsa, presentado también en su momento como «modelo». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad