LA DIRECCION DEL CENTRO DISPUSO ADEMAS EL DESMANTELAMIENTO DE IMPORTANTES SERVICIOS

Más de 700 ancianos fueron expulsados del Piñeyro del Campo

La idea de las autoridades sería crear un centro geriátrico modelo.

Italo Savio asumió la dirección del hospital en junio del año pasado. En esa oportunidad, las directivas impartidas fueron reducir drásticamente el número de internados.

De 1.100 ancianos que residían en el Piñeyro del Campo, hoy sólo quedan 319 personas. Asimismo, se resolvió que no habría más internaciones.

Desatendiendo a la población mayor de 50 años, que es mayoría en Uruguay, las personas desalojadas fueron a parar a la calle. Algunos todavía siguen en la plaza de enfrente al Hospital Pasteur.

Hoy, a partir de las 10.30 horas, los funcionarios del Piñeyro del Campo informarán en la puerta de la institución sobre los problemas que afectan al nosocomio.

Además, en horas de la tarde, los trabajadores mantendrán un encuentro con director del Programa de Crónicos del Ministerio de Salud Pública, Horacio Porciúncula, a los efectos de conocer los motivos por los cuales «el hogar Piñeyro está poco menos que a la espera de una catástrofe geriátrica».

Esa fue la expresión que utilizó uno de los integrantes del Directivo Departamental de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), para describir la tensa situación que viven pacientes y funcionarios del asilo.

«Esta semana ingresaron cinco pacientes –de las casas de salud que la semana pasada fueron clausuradas por el MSP– alojándose en un lugar que fue desmantelado, donde se realizarán tratamientos de fisioterapia.

Aunque allí se rehabilitaba a los pacientes, según informaciones en poder de LA REPUBLICA, la sala fue desmantelada en una hora.

«Todos los lugares que se han cambiado de sector empeoraron la situación», denunció la presidenta de la Comisión Interna del Piñeyro, Niria Arújo.

Los servicios desmantelados fueron cardiología, que contaba con un técnico, y fisioterapia, que «pasó a un pabellón que no tiene las condiciones para funcionar como es debido».

La dirigente denunció que «el pabellón B tiene dos plantas y quedó en una especie de sótano».

En tanto, los servicios de podología y enfermería también fueron trasladados.

La vocera gremial dijo que «en esos servicios se rehabilita a los pacientes. Los residentes son, en su mayoría, autoválidos o semipostrados y postrados. La terapia de fisioterapia los hacía levantar».

«Los pacientes geriátricos, además de necesitar su parte médica, también necesitan que los ayuden a sentirse útiles», destacó.

Hay cuatro pabellones en el centro. En el llamado A, se encuentran los recién ingresados, en el sector B, las personas que se valen por sus propios medios, en el C los pacientes psiquiátricos y en el D los que padecen demencia.

La mayor parte de los pacientes se encuentran en el sector B. Son personas que se valen por sí mismas. Antiguamente estos residentes se alojaban en una casa, donde se alimentaban, se higienizaban y vivían como cualquier persona.

Esta facilidad también fue desmantelada, esa casa se encuentra vacía.

Todos los hospedados deben dejar en el BPS la mitad de sus haberes, para el uso del asilo, sin importar el monto de las retribuciones que perciben.

Martín Pedreira, integrante del Directivo Nacional de la FFSP, calificó al director del Piñeyro de «represor», lo que atribuyeron a sus actividades con los trabajadores.

Según denunciaron, fueron violados armarios en los que los funcionarios guardaban sus pertenencias. También hubo requisas.

Los carteles manifestando el descontento de los funcionarios por el magro sueldo de $ 2.500 han sido arrancados.

Asimismo, los sindicalistas denunciaron que el servicio de 222 expulsó el pasado miércoles a una periodista del local. El mismo guardia ordenó apagar el parlante montado por los trabajadores.

A través del mismo altoparlante, ayer se difundían las consignas de los trabajadores y la canción «El viejo» de la Vela Puerca.

Para la presidenta del Directivo Departamental de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, Carmen Galici, las políticas de asistencia al paciente son muy parecidas en los centros de asistencia públicos.

«Se están cerrando servicios, no sólo en la parte locativa sino que está sacando a los técnicos, a los médicos, al equipo de salud, que no solamente es médico, sino también de enfermería, asistentes sociales, psicólogos, una serie de especialidades que todas juntas llevan a sacar al paciente adelante. Es esencial la parte de rehabilitación para los pacientes que se alojan en el Piñeyro. Hay cantidad de usuarios que están en la calle, deambulando sin medicación».

LA REPUBLICA intentó comunicarse telefónicamente con el director del Programa de Crónicos del Ministerio de Salud Pública, Horacio Porciúncula. Pese a que se le dejó un mensaje, no fue posible recabar su versión sobre la situación del geriátrico estatal. Porcíuncula recibirá esta tarde a una delegación de trabajadores. No es la primera vez que los funcionarios se reúnen con el jerarca. Sin embargo, si no hay soluciones a la problemática planteada, se solicitará una entrevista con el propio ministro Luis Fraschini. *

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