A CONSECUENCIA DE LA RECESION ECONOMICA, LAS VENTAS EXPERIMENTARON UNA CAIDA DEL 40%

Cuarenta comercios dados de baja del Superplán por irregularidades

La Policía, por su parte, capturó esta semana a un reducidor, quien compró un electrodoméstico aprovechando las ventajas de la modalidad implementada por UTE y luego lo revendió al salir del comercio.

En el marco del denominado Superplán, en un año y medio se concretaron 147 mil operaciones, por un monto de U$S 30 millones. La UTE, la Cámara de Comercio Minorista, los importadores de electrodomésticos y la institución que financia el Superplán, Personas Santander, encararon, desde mediados del año pasado, un estricto control de las actividades de los 580 comercios adheridos al novedoso sistema, tras recibir numerosas denuncias de presuntas irregularidades.

A los 120 comercios que se les dio de baja en su momento, se suman otros 40 que fueron excluidos del plan por detectarse irregularidades tras los controles pertinentes.

El gerente comercial de Personas Santander, Rodolfo Riotorto, informó a LA REPUBLICA que este año, tras la agudización de la recesión económica, la venta de electrodomésticos por este sistema bajó un 40% producto, no sólo de la crisis sino también del hecho de que el recambio de electrodomésticos tiene un techo que está llegando a su tope.

Riotorto recalcó las bondades del Superplán, un sistema que permite comprar un electrodoméstico en 36 cuotas con menos de 29% de interés anual, cuando «cualquier crédito al consumo en el mercado cuesta un 70 por ciento».

«En lo que respecta a la compra en el comercio el procedimiento es correcto». Sin embargo, destacó que la operativa se transforma en ilícita si se realiza una reducción de mercadería, mediante la reventa. Riotorto sostuvo que se está controlando «operación por operación».

«La idea es «volver al principio», estableciendo un estricto control de los comercios adheridos al Superplán para tener total certeza de que pertenezcan al rubro.

El ejecutivo agregó que se está realizando paralelamente un chequeo con los importadores de electrodomésticos para poder cuantificar cuántos electrodomésticos compran los comercios, controlando de esta manera el movimiento de mercadería.

Agregó que la venta callejera o por teléfono está legalmente establecida desde hace tiempo y funciona bien, pero como en todos los casos, «uno que haga las cosas mal, perjudica al resto que trabaja bien».

Riotorto informó meses atrás a LA REPUBLICA, que se viene trabajando en un reglamento que establezca que los locales serán responsables de cualquier acto anómalo que los vendedores realicen.

El año pasado, por ejemplo, habitantes de Villa Rodríguez, en San José, denunciaron que promotores de Montevideo llegaron a esa localidad maragata asegurando ser empleados de empresas de la capital y ofreciendo electrodomésticos a través del Superplán.

En ese caso, algunos vecinos accedieron a firmar el documento de adhesión al Superplán, que los compromete a pagar junto a la factura de la luz la cuota correspondiente al electrodoméstico adquirido. Incluso, una mujer compró y firmó el documento respectivo por un microondas y recibió veinte días después el pedido: además de lo adquirido le mandaron una secadora. La entrega estuvo a cargo de dos hombres que en una camioneta, bajaron los electrodomésticos y cuando la familia manifestó que había habido una equivocación, ellos se limitaron a decir que sólo cumplían con la órdenes de la empresa. En otro caso, la maniobra consistió en hacer firmar al hijo de dos ancianos de más de 70 años un documento por la compra de un lavarropas pero cuando apareció la factura de UTE la deuda en realidad era por dos lavarropas.

Los damnificados por la situación presentaron una denuncia penal. *

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