Tiene la palabra
El lujo de la miseria
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Merten
* Las revelaciones efectuadas por LA REPUBLICA el día viernes 1º de febrero, sobre designación de hijos del ex jerarca militar de la dictadura general Queirolo, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, pese a sus «negros» antecedentes ¡realmente causa asombro! Y constituye una vergüenza, no sólo para el Servicio Exterior sino para el Gobierno todo, habida cuenta de sus promocionados «ahorros del gasto público», que aunque pregona por todos lados, justamente es el propio Estado el primero en desvirtuar. Como su anuncio de venta de autos oficiales (que los integrantes del Gobierno también se encargarán de desvirtuar, recurriendo al uso de taxis y remises…) y de inmuebles vetustos por los cuales no habrá inversores que se interesen, en momentos en que todo Montevideo prácticamente se halla en venta, de lo cual dan fe miles de carteles de «se vende», que cuelgan de los balcones de gran número de casas y edificios de apartamentos en nuestra «tacita de plata».
Precisamente en el Servicio Exterior, con altos sueldos y dádivas de todo tipo para los ocasionales agraciados, es donde el Poder Ejecutivo debe «meter el diente» si quiere ahorrar. No sólo suprimiendo embajadas y consulados en decenas de países con los cuales, al margen de las relaciones protocolares, no tenemos ningún tipo de intercambio comercial. Por lo cual el mantenimiento de los mismos sigue resultando un pésimo negocio para el Estado, si bien otro «redondo» para los nominados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que en algunos lugares se dan la gran vida, mientras en su país de origen, la desocupación y la pobreza cunden y miles de jóvenes (y algunos no tan jóvenes), hacen interminables colas para sacar cuanto antes el pasaporte y emigrar en busca de mejores horizontes.
Hace unos años dos queridos amigos, ambos embajadores en distintos y distantes países del orben, nos confesaban una situación que causaba nuestro asombro: decía uno, en un país caribeño cumpliendo su actividad, que en sus cuatro años de actuación, Uruguay ¡no había vendido nada! El otro, asignado a un país de lejano Oriente, afirmaba con sinceridad: «Nuestros principales rubros, carne y lana, no tienen entrada allí, porque las vacas son ‘sagradas’ y sólo usan sedas, que fabrican ellos». ¿Y qué hace ustedes, en dos países donde el intercambio es nulo y el aburrimiento debe ser moneda corriente, tan lejos de la patria?
El primero, muy sinceramente, nos decía que los fines de semana, junto a los colegas de Inglaterra, Francia y Alemania, se chupaban unas botellas de whisky, tras los que comían un asado con carne llegada de Uruguay.
El segundo, muy aficionado al turf, manifestaba que los fines de semana, se tomaba un avión y se iba a Bombay, tras tres horas de viaje, que aunque no era Maroñas igual le permitía disfrutar su deporte favorito: ¡los burros!
¿Para qué queremos un embajador en Cuba?, preguntaba el otro día un cronista radial. Si no aceptamos ni la donación de vacunas y posiblemente votemos en contra en la Asamblea de Derechos Humanos de Naciones Unidas, cumpliendo el mismo rol de «lamebotas» (yo diría «lametuges»…), de acuerdo a órdenes expresas de George W. Bush, que a través de su novel canciller Ruckauf, ¡ya adelantó Argentina!
¿Necesitamos en Buenos Aires un edficio de 14 (¡catorce!) pisos en La Recoleta, con un exceso de personal absurdo, siendo que estamos apenas a 40 minutos de avión de Ayacucho y Las Heras?
¿No podríamos tener un solo embajador que se ocupara de Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Panamá, etcétera, países con los cuales nuestro intercambio comercial por momentos es nulo?
¿En cercano y lejano Oriente, como en Africa, no podría achicarse el gasto, designando un embajador para tres o cuatro países, dada la fluidez de las comunicaciones y a la luz del escaso intercambio comercial que se mantiene con la mayoría de esos países, algunos paupérrimos e incapaces de constituirse en un potencial cliente importante?
Hay otros miles de gastos superfluos, fuera del servicio exterior que podrían suprimirse, por ejemplo, el cese el vergonzante «seguro de paro» (¡tres años con el 85% de su sueldo!) de los legisladores nacionales. Más aun, cuando un modesto obrero apenas goza de un lapso de 6 meses cuando el patrono no lo necesita, tras lo cual debe afrontar la desocupación y la miseria que a veces los legisladores no viven, dado que han podido «ahorrar» con suculentos sueldos y poseen títulos universitarios que les permiten defenderse en la vida, a diferencia de aquellos que, de pronto, ¡apenas saben leer y escribir!
¿Ahorro del gasto público? ¿Y qué vamos a hacer con tanto vehículo policial y militar que deambula horas y horas al día, muchas veces al santo pedo, mientras la seguridad brilla por su ausencia aun en pleno centro y en materia militar, no le podemos ganar una guerra a nadie?
Hay que ahorrar, estamos de acuerdo. Pero ahorrar en serio. Y no mandarse la parte, en un país donde la gente, hace tiempo que dejó de ser el «beninún» de aquella famosa murga, ¡que se creía todo lo que le anunciaban los políticos pillos y engrupidores!
L. A. VILLAGRAN – C.I. 890.567-7
Indignación por ajuste económico
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La conferencia de prensa del día 7 de febrero me dejó llena de indignación, creo como al resto de los uruguayos. Indignación por el tenor de las medidas económicas en sí mismas porque es más de lo mismo pero y porque no demuestran otra cosa que falta de originalidad, capacidad y destreza política a la hora de gobernar. En la historia del mundo siempre ha habido maestros y discípulos, y creo que el doctor Batlle es un buen discípulo pero le queda grande el rótulo de maestro.
El doctor Batlle me indigna porque ofende mi inteligencia, el aumento del IRP a los sueldos es una rebaja de sueldos encubierta una vez más, y naturalmente gracias a la complicidad del doctor Larrañaga que se jacta de hablar a lo gaucho y a los gritos. Este doctor Larrañaga que tanta demagogia hizo de los altos sueldos de los funcionarios públicos, va a terminar inexorablemente por votar aumentos a los sueldos medios sin darse cuenta que le hizo el favor a Batlle.
El doctor Batlle me indigna porque ofende el sentido común cuando dice que el impuesto a las llamadas internacionales es por una cuestión de pérdida de ingresos que venían del monopolio de Antel. Yo digo en esto de monopolios y libertad de mercado, le pregunto al doctor Batlle (porque tiene manía de darse cuenta tarde de las cosas), ¿cúanto perdería el Estado, si se concreta la privatización del ente, como sucedió en Argentina?
El doctor Batlle me indigna porque ofende mi capacidad de razonamiento cuando dice que el Correo no reparte las facturas de los entes. A los uruguayos también nos gustaría saber eso, ¿por qué no aprovecha y le pregunta a su socio de coalición (y eterno ladero) el doctor Gallinal, ex director de Antel, senador muy preocupado por bajar el gasto público, o tal vez por qué no le pregunta a todo el actual Directorio de Antel, el cual fue designado por el propio Batlle. Por favor, Presidente, no todos somos estúpidos.
El doctor Batlle me indigna porque me ofende como ama de casa diciéndome dónde tengo que comprar las frutas y verduras. Dice que el impuesto es sólo para las frutas y verduras importadas y no para las que se venden en las ferias vecinales.
Si el problema son los grandes supermercados que importan frutas y verduras a bajo precio, la pregunta es
: ¿por qué autorizaron las grandes cadenas de supermercados?, si son malos y perversos ahora, cuando se instalaron deberían serlo también, ¿o es que existieron determinados argumentos para instalarse que nosotros no los conocemos?
No voté al doctor Batlle pero confieso que siempre lo consideré un político inteligente y con ideas de cambio, lamentablemente en estos dos años ha destruido mi consideración y humillado mi inteligencia, además de las libertades individuales por supuesto.
Vacilante, autoritario, contradictorio y pusilánime, el doctor Batlle carece de un rumbo político, carece de un objetivo y por lo tanto arrastra al Uruguay tras de sí, eso es lo que más me indigna y me molesta, no quiero terminar pensando que se parece mucho al doctor Fernando de la Rúa.
A. PASTORINO – C.I. 1.946.253-4
Recuerdo para Mario López
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Recordando al señor Luis Mario López Pereyra en el 4º aniversario de su fallecimiento.
El 4 de febrero, fue recordado en el Cementerio Central, en el Panteón que guarda sus restos, por su esposa Nélida Prado Leone, familiares, un numeroso grupo de amigos y colaboradores vinculados de acuerdo a los cargos desempeñados durante el transcurso de su vida.
Ingresó muy joven a Industria Papelera Uruguaya (Ipusa) hasta su retiro de la misma como gerente financiero, destacándose por su don de gente, hombre de bien, responsabilidad y celo en la función asignada.
También integró la Comisión Directiva del Club Nacional de Football, destacándose por su brillante gestión, representando a la Institución en diferentes Comisiones de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Colaboró durante varios años, como integrante de la Liga de Defensa Comercial, función que realizó con alta capacidad intelectual y con una fuente inagotable de energías, ganando el aprecio de todos, quienes gozaron ser sus amigos. La ceremonia llenó de emoción a familiares y compañeros testimoniando un afecto bien ganado, porque los seres humanos, no mueren, viven cuando perduran en el recuerdo de los amigos.
SUS AMIGOS
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