HUBO NUMEROSAS DENUNCIAS POR MALOS TRATOS, MALA ALIMENTACION Y HACINAMIENTO

Ministerio de Salud Pública intervino cuatro casas de salud

El Ministerio de Salud Pública (MSP) dispuso el traslado de los internados a otros establecimientos hasta tanto se dilucide la situación.

En algunos casos, los pacientes denunciaron que sus pasividades, que generalmente se abonan en los propios locales donde se alojan, nunca les llegaron.

Las casas de salud intervenidas por las autoridades ministeriales se encuentran ubicadas en Agraciada 3741, General Flores 2577, San Martín 2316 y en Paysandú 1935.

Pese a que hasta el momento el MSP no ha dado información, LA REPUBLICA pudo saber que las denuncias llegadas a las oficinas competentes de la secretaría de Estado están relacionadas con malos tratos, hacinamiento y problemas en la alimentación que se suministra a los ancianos que se encuentran internados en los cuatro locales.

Las voceros explicaron que, tras la intervención concretada en la jornada de la víspera, se dispuso una custodia policial en cada una de las casas de salud, hasta tanto el MSP resuelva cuáles serán los pasos a seguir.

En principio y hasta tanto se dilucide la situación y el futuro de los locales, las personas que viven en las residencias para ancianos intervenidas serán derivadas a otras casas de salud o a dependencias de Salud Pública.

Paralelamente, el Ministerio dispuso que se hará cargo de la atención de las personas que se encuentran viviendo en dichas residencias, que, como se sabe, funcionan con la habilitación del propio MSP.

Según testimonios recogidos por el Centro Montecarlo de Noticias, el encargado de la casa de salud sita en General Flores 2577 dijo desconocer el tenor de las denuncias, afirmando que «eran todas mentiras».

Manifestó que en esa residencia viven 31 personas, ubicadas en nueve habitaciones con tres y cuatro personas por cuarto.

Un puestero que tiene su comercio frente a este local indicó que el trato que se les da a las personas que viven allí «es cosa nunca vista».

Asimismo, denunció que «sale un olor a podrido de ahí, que nosotros siempre estamos tapando.

La verdad es que estamos todos alarmados de cómo tratan a los viejos», reafirmó el comerciante.

Una de las personas que reside en el lugar señaló que solamente comían «polenta y arroz».

Además, sobre el dinero de su jubilación dijo lacónicamente: «ah, no sé», insinuando que no recibe sus retribuciones mensuales con normalidad.

El denunciante añadió que a la dueña de las casa «no le importa un carajo, lisa y llanamente, la comida que le dan a la gente».

Cabe recordar que durante el último gobierno de Julio María Sanguinetti se aprobó un riguroso reglamento para las casas de salud, en cuya normativa se expresa que serán pasibles de graves sanciones aquellos dueños que no se ajusten a la reglamentación del funcionamiento de este tipo de residencia para la ancianidad.

Recién la semana próxima, tras el feriado de Carnaval, el Ministerio de Salud Pública determinará las medidas que se adoptarán en relación a estos establecimiento, que pueden ir desde meras sanciones hasta la clausura.

Para conocer más detalles sobre el episodio, LA REPUBLICA intentó mantener un contacto con el subsecretario del MSP, Eduardo Zaindesztat, que actualmente está a cargo de esta cartera de Estado, lo que no fue posible. *

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