GRUPOS VECINALES IMPULSAN PLANES PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA EN EL BARRIO

Goes quiere vivir: procura arraigar a su gente y crear fuentes locales de empleos

El objetivo prioritario es revitalizar al barrio», dice Cecil Regent, asistente social que ha desplegado una intensa actividad en la zona.

«Uno de los proyectos más importantes en ese sentido ha sido sin duda el de las cooperativas de vivienda, que permiten enfrentar algunos de los problemas más graves que hay aquí», sostiene.

En efecto, esas cooperativas se han constituido en una solución para numerosos grupos familiares que acosados por el desempleo, los bajos ingresos y el alto costo de los alquileres no podían acceder a viviendas dignas.

«Aquí pasa lo mismo que en muchos otros barrios. Si no puede pagar un alquiler, la gente termina viviendo en un asentamiento. Por eso las cooperativas son tan importantes para nosotros. Sin ellas, quién sabe dónde estarían ahora tantas familias de esta zona», dicen en Goes.

Pero las cooperativas no brotaron de la nada. Surgieron de una intensa labor colectiva que a juicio del sociólogo Rafael Puljak «enriquece el espíritu comunitario de un barrio que como Goes depende básicamente de la ayuda mutua para encontrar salidas a las dificultades que enfrenta».

Lilián Correa, de Covigoes Matriz, da testimonio de ese tenaz espíritu comunitario:

«Nos costó mucho esfuerzo formar nuestra cooperativa, que nuclea a setenta familias. Hubo que trabajar muy duro para formarla, construir las viviendas, salir adelante. Pero lo hicimos, pese a todas las dificultades, gracias a la ayuda mutua, sin la cual jamás habríamos tenido vivienda digna».

Hay también un sentido de pertenencia al barrio que subraya uno de los tantos cooperativistas, Jorge Aguilar:

«Yo estoy en Coviter. Lo que queremos es tener nuestras viviendas en Goes, nuestro barrio. Aquí están nuestras amistades, las amistades de nuestros hijos, nuestra vida, y aquí queremos quedarnos».

Coviter, una cooperativa de reciclaje que como otras de la zona cuenta con apoyo de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), agrupa a un total de treinta personas de ocho grupos familiares y está a la espera del crédito necesario para empezar a construir:

«Ya tenemos seleccionadas dos fincas a los efectos del reciclaje. Tan pronto se resuelva lo del dinero, empezamos con la obra. Sólo falta eso», dice Aguilar. El tema de la vivienda centra la atención del Concejo Vecinal de la zona, cuya labor en este ámbito constituye un sólido respaldo para los proyectos vecinales, coincide en afirmar la gente del barrio.

El concejal Ricardo Amorín, integrante también de una cooperativa, Covifame, detalla otros planes:

«Una de las cosas que queremos hacer es crear un centro juvenil. Uno de los cometidos de este centro será brindar capacitación laboral, pero también abrir espacios de encuentro y recreación que saque a los muchachos de la esquina, del cordón de la vereda. El club de basquetbol Montevideo, cuyo resurgimiento queremos apuntalar, ya tomó la iniciativa de ofrecerse para este proyecto comunitario, al que desea apoyar con su oferta deportiva y también con otras contribuciones en áreas sociales y artísticas. Esto puede dar muy buenos resultados».

Todo parece indicar que el impulso no cesará:

«Aquí hay mucho para hacer en varias áreas y el vecindario está dispuesto a hacerlo, porque quiere mejorar su calidad de vida», dicen en Goes.

 

El fin del modelo

Desde que las fábricas dejaron de ser el centro dinámico de los barrios montevideanos, Goes ingresó a un proceso de constante deterioro provocado por el desempleo creciente, sostiene el arquitecto Jaime Igorra, director de la división Región Centro de la IMM.

El colapso de ese modelo industrial diezmó a la población de Goes y otras zonas capitalinas, donde la extinción de las tradicionales fuentes de empleo también provocó y sigue provocando éxodos permanentes hacia el marginado cinturón periférico de la ciudad, señala Igorra.

Esto provoca un proceso perverso:

«Sin medios seguros de subsistencia, la gente afectada se refugia en lugares que carecen de servicios básicos, cuya instalación demanda enormes sumas, y abandona barrios que disponen de esos servicios, como sucede en el caso de Goes», subraya Igorra.

Y agrega:

«En materia de servicios, ese barrio cuenta con la infraestructura necesaria para asegurar una buena calidad de vida a su población. Hay allí entonces condiciones favorables para los programas habitacionales que estamos impulsando y otros proyectos que también gestiona la Intendencia para revitalizar al barrio y arraigar a sus habitantes. El reciclaje del edificio del viejo Mercado Agrícola puede dar paso a un centro de actividad productiva y laboral capaz de abrir fuentes locales de empleos, como sucede, por ejemplo, en el mercado de la calle Ejido. Este es sólo un ejemplo de lo que a juicio de la IMM es posible hacer en Goes», señala Igorra.

En la propia población del barrio se manejan además otras iniciativas, que incluyen diversos emprendimientos de autogestión, bolsas de trabajo, y, entre varias más, la creación de pequeñas y medianas industrias artesanales.

«Lo que queremos es construir un futuro mejor aquí donde estamos, arraigar a la gente para que no se vaya. Goes quiere permanecer. No quiere ser un barrio fantasma. Goes quiere vivir», dicen en el barrio. *

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