Países ricos pagarán a naciones pobres para poder contaminar
El mecanismo permite a los países ricos contabilizar para sí la reducción de emisiones derivadas de proyectos implementados en los países en desarrollo, evitando abatir los niveles de contaminación en sus propios territorios.
Durante el seminario «Perspectivas de la Generación Eólica en el Uruguay», el Ing. Luis Santos de la Unidad de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) señaló que Uruguay ya está en condiciones de implementar el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) que permite a los países en desarrollo «lograr un desarrollo sostenible y colaborar con la estabilización de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera».
El protocolo de Kyoto sobre cambio climático, aún en negociación, establece metas de reducción de emisiones de gases para los países desarrollados. Pero esas reducciones no necesariamente deben efectuarse en los propios países emisores. El MDL permite a los gobiernos o empresas de países desarrollados financiar proyectos «limpios» en los países pobres y recibir a cambio Certificados de Reducción de Emisiones (CER), que harán valer en sus compromisos de reducción.
El Mvotma considera que esta es una oportunidad para que el Uruguay pueda desarrollar proyectos de energías limpias como la eólica, con inversiones extranjeras.
El mecanismo de desarrollo limpio genera controversias, porque su implementación permite a los países desarrollados obtener los certificados sin disminuir sus propias emisiones y seguir contaminando la atmósfera como hasta ahora.
Además, si bien representa una oportunidad para que los países pobres ejecuten proyectos a nivel global, es muy escasa la contribución que podría aportar Uruguay por este mecanismo, puesto que su incidencia en el cambio climático global es sólo del 0,3%.
Santos destacó la importancia del «mercado de créditos de carbono, ya que quien se adueñe de los certificados de Reducción, los podrá negociar para cumplir con sus obligaciones del protocolo de Kyoto».
Competencia desleal
Para el lic. Gerardo Honty, del Centro de Estudios y Tecnologías Apropiadas (Ceuta), «las energías limpias como la eólica, no tienen competitividad económica porque las fuentes fósiles –incluidas las usinas generadoras de energía eléctrica que funcionan a base de gas natural– hacen una competencia desleal en un mercado que transfiere parte de sus costos propios a otros sectores de la economía nacional».
En la generación de energía a partir de fuentes fósiles, «las empresas ‘depositan’ sus residuos contaminantes en la atmósfera (gases) sin eliminar su toxicidad y sin ‘pagar’ por el uso de ese depósito. Estas usinas compiten deslealmente con otros emprendimientos, como la generación eólica que no hace uso de ese depósito».
El técnico considera que el Estado uruguayo debería evitar esa competencia desleal, obligando a estas industrias «a hacerse cargo de las externalidades (impactos ambientales y sobre la salud no considerados) que producen, a través de mecanismos de mercado que la economía ofrece».
Honty considera que «la generación eólica tiene posibilidades técnicas en el Uruguay de hoy pero no tiene factibilidad económica. Esto se debe a que el horizonte de tiempo que se toma para comparar los costos de generación es de 20 años. Durante el tiempo requerido para amortizar el gasto en la construcción de una planta eólica, el costo de la energía generada será más alto que las plantas a gas natural. Pero una vez amortizadas, luego de 10 o12 años, sus costos de generación serán más bajos que en las usinas de gas natural. Si el horizonte de tiempo tomado para la evaluación fuera mayor, la competitividad de la generación eólica aumentaría sustancialmente».
La segunda razón por la cual según Honty la generación energética a partir del viento no tiene factibilidad económica en nuestro país, es que «no se consideran las externalidades de los combustibles fósiles y entonces no se contabiliza el ahorro que la energía limpia representa en otros sectores de la economía, como el de la salud. Al país le conviene más utilizar su dinero invirtiendo en fuentes de energía limpias, más que en los gastos hospitalarios que el uso de combustibles fósiles le ocasiona».
El especialista destacó que «la internalización de costos ambientales es una herramienta económica (de la economía liberal clásica), con la cual los Estados pueden encauzar sus sectores energéticos hacia formas más sustentables de producción y consumo».
Los modos específicos de internalizar los costos ambientales pueden ser varios: negociación directa entre el contaminador y el afectado, tasas, beneficios económicos a las formas no contaminantes y compra de derechos de emisión, entre otros. *
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