Nace una estrella
Hay una nueva estrella en la televisión de Estados Unidos. Pero no es Bin Laden y su saga de videos.
Así lo cuenta la periodista Gabrielle Chwallek: tiene 69 años, su rostro recuerda al de un profesor malhumorado y suele preferir los trajes a rayas y con grandes hombreras que empalidecen su rostro como el de la Mona Lisa. Nadie quiere perderse una de sus apariciones en vivo. La estrella no defrauda: elocuente, con buenas salidas, despide certeros comentarios irónicos, desbordantes de retórica. El público sonríe satisfecho, algunos reprimen la risa y, a veces, todos lanzan una sonora carcajada. Y esto a pesar de que el hombre sobre el escenario habla de la guerra y sus muertos. Se trata del «Show de Rummy», ya que así llaman sus amigos al secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, encargado de «vender» la guerra en Afganistán a los norteamericanos. Rumsfeld cuenta con la aprobación del 80 por ciento de la población.
Pero antes del 11 de setiembre las cosas eran muy distintas.
Se le acusaba de ser áspero, a veces rudo y una arrogancia cercana al despotismo. Pero hoy sus antiguos defectos se convirtieron en virtudes. Rumsfeld utiliza sin pudor el lenguaje de la guerra y esto parece no chocar a nadie. No tiene problemas con palabras como «matar», y repite sin cansarse que la muerte, también de civiles, es inevitable.
«Como sabe, el presidente ha dicho: ‘Vivo o muerto'», dijo por ejemplo a un periodista sobre Osama bin Laden. «Y también sabe que yo tengo mi preferencia», agregó.
Sobre su política informativa: «Recibirán ustedes respuestas directas. Significarán que sé la respuesta y la digo, o que no la sé y no la digo, o que la sé y, a pesar de ello, no la digo».
El Pentágono recibe cientos de llamadas de ciudadanos que preguntan si será Rumsfeld en persona quien ofrezca la próxima conferencia de prensa. La muerte de los otros, también es un reality show. *
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