CON SOCIEDADES EN CRISIS ABISMALES, EL EQUILIBRIO MENTAL MUERE

Los psicoanalistas se ponen las pilas

«Incertidumbres en el Mundo Actual» bautizaron al encuentro preparatorio del XXIV Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis, previsto para setiembre próximo en Montevideo.

Un nombre nada menor en estos días: las incertidumbres nos golpean cerebro y equilibrio emocional por igual. Y cada vez más.

Además, y en tanto junto con los argentinos compartimos el curioso privilegio de tener las colectividades de sicoanalistas más numerosas de América, una pléyade de profesionales de distintas especialidades, con prefijo «psico», llegarán al país.

Analizarán, a su forma, que rol juegan en la sociedad que estamos viviendo, qué pueden hacer por la gente, las herramientas con que cuentan, su arsenal para ayudarnos a seguir luchando.

«Tolerancia a la incertidumbre es algo que todos poseemos. El problema surge cuando se sobrepasa el umbral. La incertidumbre traumática, atenta contra la capacidad de trabajar la realidad adecuadamente», define el director de la próxima sede congresal.

El especialista Carlos Kachinovsky entiende que los psicoanalistas latinoamericanos buscan de algún modo «ser un grano de arena que colabore» en beneficio de la sociedad donde conviven.

«Generar espacios sociales» aparece como una eventual consigna a la hora en que los sicoanalistas deciden «reflexionar acerca de la experiencia humana en momentos de profundo cambio».

Cambios donde la incertidumbre llega a alcanzar niveles patológicos.

«Hay que tener cuidado, sin embargo, con la visión apocalíptica de las cosas», recuerda el técnico compatriota, apuntando al otro lado de la balanza, a la extrema conducta en que nadie está completamente a salvo de incurrir.

«Más allá de las quejas o el diagnóstico de situación, a nosotros nos corresponde actuar dentro de esta realidad», dijo el analista.

Todos en el caldero

¿Cómo afrontar la incertidumbre en estos días?, bien podría preguntar el lector, pero al igual que quien escribe, compartimos un umbral de futuro tan incierto que las certezas son cada vez menos.

Esa es una tarea para los psicoanalistas: ¿cómo hacer que podamos afrontar la incertidumbre constante, permanente, que obra como ariete incesante a los que debe sumarse la catástrofe puntual. En medio de esta crisis crónica, hitos catastróficos que de un modo u otro nos alcanzan (el atentado a las Torres Gemelas es buen ejemplo), no hacen más que empeorar las cosas.

«La incertidumbre como costumbre», define una situación crónica de consecuencias tan graves como las generadas por hechos traumáticos catalogados entre los límites de tolerancia humana.

Y ese umbral entre la incertidumbre por el mero hecho de estar vivo a la incertidumbre como norma, podríamos estarlo atravesando cada vez mayor número de uruguayos.

En cuanto al simposio que abordará ésta y otras preocupantes situaciones para los analistas, el informe previo convoca a partir de un «supuesto general de una experiencia psicoanalítica teórico-clínica en movimiento y cambio». Buscan trabajar en las determinantes de estos cambios y sus procedencias. También «de la propia metapsicología y teoría en general; de la práctica clínica por los cambios en las presentaciones y/o del método y sus aplicaciones; de la cultura en sus variaciones a través del tiempo y en sus distintas vertientes locales; de lo social y económico, donde el Psicoanálisis se desarrolla; del efecto de otras disciplinas sobre el Psicoanálisis, etcétera. *

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