Cabos sueltos
Escribe: Horacio Buscaglia
Mirá que suceden cosas a pesar de estar sobre las fiestas, eh.
Y si el verano viene tan caliente como se anuncia, ya te digo que la vamos a pasar divertidos con el mentado receso veraniego. Veremos, dijo un sordo.
Lo cierto es que, por ejemplo, el asunto aquel de los atentados a la esposa del diputado quincista de Melo, Gustavo Silveira, parece que cada vez más son un atentado a la lógica y la razón. Pero la patearon pal’óbol, quedó en iviriguaciones hasta el 2002. Eso sí, sobre lo del Jefe de Policía destituido, no hagan olas.
Y hablando de olas me acuerdo del viejo Tacoma y resulta que un Comisario que estaba a cargo de ese centro de reclusión, marchó en cana, otro policía más y van…, por estar involucrado en una exportación no tradicional: cocaina.
Emprendedor el señor.
Y parece que el Papa está preocupado por nuestra educación laica, así lo dijo Monseñor Cotugno. Fijate vos, el viejito, acordarse de nosotros. Uno lo ve así tan como que no puede darse cuenta de nada, porque ni nietos tiene para chochear con ellos, digo, y sin embargo el veterano piensa en nuestro sistema educativo y se preocupa de que el Estado no ponga plata para brindar educación cristiana, apostólica y románica. Porque eso quiso decir Cotugno con lo de la «inmaculada preocupación». ¿No tendrá alto el colesterol?, el Papa, digo.
Y tras cartón, Monseñor Cotugno, afirmó que nuestra educación es «antidemocrática y autoritaria» porque no incluye la dimensión religiosa. ¿Se referirá a la necesidad de poner profesores de Islamismo, para comprender el presente y prepararse para el futuro?
Y hablando de fe y sectarismos, resulta que a Mijaíl Gorbachov parece que la mancha que tiene en la pelada se le fue para dentro del cerebro, anda diciendo que Bush «está actuando con mucha dignidad».
Las cosas que hay que ver, dijo un manco. *
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