Segundo atentado por plomo
Hasta. Ahora siguen tus hijos». Cuando Sara y Fernando, padres de Jesica y Boyan, leyeron el trozo de papel, con el escueto mensaje armado en letras de diario y acompañado por una cruz, pegado en el parabrisas de su automóvil cayeron en la cuenta que la pesadilla iniciada quince días atrás estaba lejos de terminar. Y no se equivocaban.
El sábado pasado, cerca de las 11.15 de la mañana, la casa de madera donde Jesica solía jugar con sus amigas fue incendiada.
«La niña está aterrada, explica la madre. En la casita de madera jugaba con sus amigas y esto podría haber terminado en tragedia. Con mi esposo decidimos que él y los niños se muden para resguardar las vidas de nuestros hijos. Yo voy a permanecer aquí para continuar denunciando esta situación».
El anónimo encontrado obra en poder de la Policía Técnica que viene analizando posibles rastros para identificar a los responsables de la amenaza. En tanto, técnicos del Cuerpo de Bomberos de Montevideo trabajan en los restos calcinados de la casita de la niña en busca de pistas.
Hace dos semanas, una voz masculina amenazó de muerte a los niños. «Dejate de joder con el plomo y cuidá más a tus hijos porque la calle está brava y hay muchos accidentes», escuchó la madre. Horas después, inexplicablemente en el fondo de su casa, en el taller donde su marido realizaba trabajos en fibra de vidrio y resinas, fue objeto de un incendio intencional, según la opinión de los bomberos que concurrieron al lugar.
Las denuncias fueron realizadas en la Seccional 1ª y en el Juzgado Letrado de la ciudad de Canelones pero hasta el momento de la investigación no han surgido novedades.
«Ahora solicitamos que nos instalen un captor de llamadas y guardia policial las 24 horas en la casa», agrega Perdomo.
Nadie vio nada
Los vecinos de la zona dicen no haber visto ni oído nada pese a que para acceder al lugar donde se encontraba la casita de madera, prácticamente hay que cruzar el predio de la familia.
La vivienda se encuentra ubicada en Cigliutti 256, a la altura del kilómetro 45 de la Ruta 5, lindero al terreno de Alur SA, una empresa que desde hace 50 años se dedica a la fabricación de alambres y conductores eléctricos.
Barrio Mullins también es conocido popularmente como barrio Alur ya que el 90% de sus habitantes trabajan en esa empresa. En el predio de la vivienda se detectaron 7.340 microgramos de plomo por quilogramo de tierra. El límite admitido por organismos internacionales es de 700 mcs./kg. de tierra para predios industriales y 140 para predios no industriales.
El matrimonio denunció como probable responsable de la contaminación por plomo que afecta a 100 niños del barrio, incluidos sus dos hijos, a Alur SA.
Esto motivó que meses atrás, la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente clausurara la sección de galvanizados, tras detectarse violaciones a la normativa ambiental.
Filipovich, operario de la empresa durante 17 años, actualmente se encuentra en el Seguro por Desempleo, tras la clausura de esa sección.
Perdomo dijo a LA REPUBLICA que está dispuesta a llevar el tema hasta las últimas consecuencias. De hecho, la señora piensa presentar el caso a la Suprema Corte de Justicia, a través del Fiscal de Corte, Oscar Peri Valdez.
El titular de la Procuraduría General de la Nación fue elegido como vocero ante los organismos de Estado, por la comisión de vecinos de La Teja, afectados por plombemia.
«Quienes sean los responsables de todo esto no lograrán que nos callemos. Mi hija, cuando vio la casita y sus muñecas incendiadas, estuvo todo el día llorando y tiene mucho miedo.
Está en un estado de aprensión muy fuerte. Ahí, junto a tres amiguitas, pasaba horas jugando. Esto podía haber terminado en una tragedia», señaló la madre.
Una fuente policial de la Jefatura de Canelones dijo anoche a LA REPUBLICA que hasta el momento no se puede dar información sobre el caso ya que se encuentra en etapa de presumario.
No obstante, la fuente informó a este matutino que el anónimo encontrado en el automóvil está siendo analizado por el departamento de Documentología, al tiempo que efectivos de Investigaciones vienen trabajando en el hecho. *
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