¿Y después qué?
Bin Laden es el demonio. Está comprobado. Bush dice que todo esto empezó por culpa de él y con él habrá de terminar.
Pero suponiendo que un misil de esos que destruyen hasta la roca más dura caiga en el mismísimo culo de Bin Laden, ¿terminará allí la cosa?
Haji Muhammad Muhaqqiq, elegido por EEUU para el gobierno de transición, es uno de los líderes del Partido Islámico de la Unidad, cuyas fuerzas armadas fueron acusadas por la Cruz Roja de realizar ejecuciones masivas, torturas y secuestros, además de violar a mujeres. EEUU también usa y respalda a los «Guerreros de dios», que en 1992 asesinaron y violaron cientos de afganas y secuestraron a otras. Amnistía Internacional asegura que muchas se suicidaron para dejar de ser esclavas sexuales.
La Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA, por sus siglas en inglés) ha señalado que lo único que diferencia a los talibanes de los integrantes de la Alianza del Norte es la barba. Ambos ordenaron a las mujeres cubrirse de pies a cabeza, prohibieron la transmisión de música y eliminaron a las conductoras de la televisión. Una de sus representantes, Zoya Azdi, aseguró que la Alianza del Norte hace nueve años convirtió la Universidad de Kabul en un frente de guerra, «violó a nuestras madres y abuelas».
La CIA utiliza a «Señores de la Guerra», como el uzbeko Abdul Rashid Dostum, cuya diversión es atar a prisioneros o a sus propios soldados sorprendidos en actos de insubordinación a las orugas de sus tanques y luego hacerlos andar. Y a fieles guerreros como Gulbuddín Hekmatiar, de origen pashtún, a veces enemigo de los talibanes, a veces amigo y –ahora– antitalibán, que en sus años de estudiante de ingeniería arrojó ácido sulfúrico en el rostro de una compañera de estudios por no usar la burka.
¿La lucha contra el terrorismo, no incluye la lucha por los Derechos Humanos? *
Compartí tu opinión con toda la comunidad