EL DISPOSITIVO ES PARA EVITAR PROFANACIONES Y DETECTAR VIDA

Uruguayos inventan alarma para féretros que funciona con un sensor

La idea puede parecer extraña para quienes pensaban que sobre muerte y cementerios estaba todo inventado. Pero se equivocaron, la seguridad que pueden ofrecer los cementerios privados no es suficiente, tampoco la de los municipales. Al menos, así lo consideraron tres compañeros de trabajo al descubrir que los ataúdes se encontraban desprotegidos. Primero se sintieron preocupados por algunos casos que leyeron en la prensa acerca de personas que fueron enterradas vivas, o que «resucitaron» en su propio velatorio. Luego se les ocurrió pensar que el «descanso en paz» a veces no es tal, ya que numerosas denuncias revelan profanaciones y robos en las tumbas.

Así fue que idearon un sistema para llevar tranquilidad a las familias de los difuntos. Crearon un sensor que, colocado dentro del féretro, envía una señal en caso de ser accionado desde adentro del ataúd, o en caso de ser violado, desde afuera.

Antonio Macree (64), Alberto Bizoso (34) y Pedro Tornoni (33) son los inventores. Ellos aseguran que su invento es único en el mundo, trabajaron ocho meses en la confección del dispositivo y fueron asistidos por una empresa inglesa para el diseño.

 

Enterrado vivo

«Todos alguna vez nos preguntamos qué pasaría si fuéramos enterrados vivos». Así comienza Macree el relato sobre el aparato que lo llena de orgullo y enseguida pasa a describirlo.

«Es un dispositivo transmisor que se coloca dentro del féretro y es activado en caso de existir vida u ocurrir una profanación.

Ese sistema de transmisión está dotado de la tecnología que detecta el momento exacto del suceso. Cada transmisor posee un código único. En el momento que éste es activado, la señal es detectada por el receptor principal y decodificada en un procesador que nos muestra qué código se activó y la hora de activación», explica.

Por medio de un registro se determina el día de instalación y la ubicación del féretro lo que permite localizarlo inmediatamente.

En caso de activarse el sistema el operador en la base recibe el código del transmisor, ubica el lugar exacto de donde procede la señal y verifica si el mismo lleva más de tres días de instalado ya que en los casos en que la instalación fuese menor a ese tiempo, se notificará a una emergencia móvil por la posibilidad de que exista vida. Además, se llama a una empresa de seguridad –vinculada por convenio– para que acuda inmediatamente al lugar.

Los receptores estarán ubicados dentro de los cementerios y las empresas contratantes tendrán una computadora con la base de datos.

Los transmisores son del tamaño de una caja de cigarrillos, de 10 por 6 por 2,5 centímetros. La longitud de la antena es de 9 centímetros y la potencia de salida tiene entre 100 mw y 500 mw. Los receptores poseen una medida de 17 por 23 por 55 centímetros.

El sistema funciona a frecuencias de 433 MHz o 481 MHz.

 

A muy bajo costo

Robos de coronas, placas de bronce, cambio de féretros de buena madera por otros de inferior calidad, alhajas y arreglos dentales en oro son frecuentemente hurtados.

También hay ocasiones en que se encontraron ataúdes rasguñados y cuerpos que cambiaron de posición lo que demostraría que esas personas fueron enterradas vivas. Estas situaciones son las que estos innovadores orientales intentan revertir.

Aspiran con su creación a conquistar el mercado de las empresas fúnebres dentro del país, y salir después a ofrecer el producto a Brasil y Argentina.

La ganancia para las empresas fúnebres según la estimación de los inventores sería de un 77% y aseguran que el costo de cada dispositivo es por demás accesible aunque no lo precisaron.

«Recién lo acabamos de confeccionar, es un proyecto que no existe en ninguna parte del mundo, lo patentamos y ahora hay que salir al mercado» a ofrecerlo finaliza Bizoso, uno de los inventores. *

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