Los médicos a veces entregan jeringas a los presos
Uno de los expositores en el seminario organizado por la Junta Nacional de Drogas fue el director del Hospital Penitenciario, doctor Luis Llosa, quien al comenzar su ponencia y en referencia a las dificultades que se encuentran para realizar su tarea, sorprendió al decir: «Yo soy director de un hospital que no existe».
La última vez que el organismo tuvo un local fue cuando estaba instalado en la Cárcel de Punta Carretas, y desde entonces no cuenta con un espacio fijo: «Eso sería lo primero que habría que construir», señaló. Actualmente existen 41 médicos con distintas especialidades trabajando en las cárceles de Comcar, Libertad, Mujeres y los Centros de Recuperación 1 y 2, que asisten a unos 2.700 presos.
«Qué vamos a hablar de prevención, si no podemos atender lo básico», sostuvo Llosa en relación a las dificultades diarias que enfrentan. En el marco del seminario presentó la idea de que hubiera a nivel de la Facultad de Medicina un posgrado en educación penitenciaria, cuyas gestiones están avanzadas.
Jeringas
Con relación al consumo en las cárceles, el disertante señaló que la principal droga, al igual que lo que ocurre en el resto de la sociedad, son los psicofármacos. Dijo que en los 24 años que lleva vinculado al Hospital Penitenciario (dos como director) habrá visto «uno o dos casos de presos con síndrome de abstinencia».
De esta manera afirmó lo que venían manejando los demás disertantes, sobre la circulación de sustancias ilegales en las cárceles. Y de alguna manera reveló que si bien «no es legal», para reducir los daños, los médicos que conocen la realidad de los presos a veces les «entregan jeringas o las dejan como ‘olvidadas'» para que puedan usarlas sin riesgos. *
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