Demasiadas cosas
POR HORACIO BUSCAGLIA
Hay días que se hace muy difícil escribir esta columna. Y no me refiero a los entreveros de vida que uno tiene que, aún teniéndolos, hemos logrado acomodar entre esos enredados laberintos vitales el asunto de «hay que escribir la columna».
Cuando digo que se me hace difícil me refiero a que dentro de la cabeza de uno andan tantas noticias y cuestiones que al final no sabe cuál elegir. Porque además, algunos parecen libretados especialmente para ser publicados acá sin ningún retoque.
Ahí tenés el caso del ex comisario Rivero que con un sueldito de nueve mil y pico de pesos llegó a juntar 10 palos verdes. Hombre ahorrativo, aura que dice… diría Don Verídico. Frugal el comisario, un monje. E inmortal, porque según un cálculo al barrer, hubiera necesitado 1.250 años para juntar esa guita sin gastar un peso. Quizás fue por eso que el diputado Borsari lo llamó a su lado, en pase a comisión, para que el pobre hombre sacara algún pesito extra colgando carteles en contra del cepo y del guinche. Pero después de todo, ¿a quién le importa que otro buscado por contrabando vuelva a estar en pase en comisión en el Palacio Legislativo? A los canales de televisión, por lo pronto, no les importó un comino. El día que LA REPUBLICA dio la información ellos no se dieron por enterados. Otro que no se dio por enterado fue Larrañaga, que dijo que Bensión «está ciego, sordo y fuera de la realidad» y al otro día los hombres de su partido levantando los bracitos enyesados por la fractura expuesta de la coalición, volvieron a salvar al ministro en la interpelación del EP-FA.
Lo que te decía al principio, ni siquiera me dio el tiempo para hablarte de Abdala terminando un curso de actualización ideológica al mejor estilo Ondas de Amor, haciendo que los «nuevos cuadros» se tomaran de las manos para gritar «viva el Partido Colorado».
Y todavía me queda contarte de Julita a quien la Cruz Roja quitó de su lista de socios por «incobrable».
Y… *
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