Tiene la palabra
Hipocresía social y topes jubilatorios
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La tergiversación de ciertos valores, se origina precisamente, por quienes detentando cargos políticos en la Administración del Estado, generan en cada decisión, la hipocresía social, al sustraérseles mediante «decisiones políticas», la propiedad de los ahorros vertidos por los ciudadanos ante el BPS. Burla y estafa cruel, padece desde el año 94 en adelante, toda persona jubilada, cuando por el contrario, su condición de senectud, nos reta a valorarlos en la real dimensión social. Abandonarlos a la vera del camino como lata herrumbrada es violar sus derechos y los intrínsecos valores del respeto a los que son merecedores por derecho.
Estos «Ejecutivos» ya no gobiernan para nuestra Nación, sino para el propio Fondo Monetario Internacional. El solo acto de suplantar leyes nacionales bajo el rótulo de «decisiones políticas» habla claro de por qué no se aplica la Ley 16.320 y hasta dónde se manosea, no ya al Derecho constituido, cómo ridiculizan la Constitución de nuestra República.
Los cargos, los títulos y a veces hasta el grado cultural avanzado no son por sí solos hacedores de mujeres u hombres capaces en el real sentido del quehacer social. Practicar el honor y la decencia, no sólo otorga el sello que los mismos exigen, es asegurar el futuro. Sólo los valores del ser, en definitiva pueden formar estadistas o representantes nacionales en serio. De no, se avecinará inexorablemente un alto porcentaje no sólo de voto protesta o «voto bronca» como en nuestra hermana Nación Argentina, habrá sí una eclosión social sin parangón histórico que lo iguale en nuestra sociedad, como respuesta a las carencias de valores naturales en la cosa pública.
Hoy, merced a las iniquidades por todos conocidas, el país está siendo transformado en una colonia económica por excelencia; suspender los derechos particulares no es progreso sino retroceso fatal. No respetar lo preceptuado por la Ley 16.824 (30.04.1997) en su artículo 1º (en vigor mediante el artículo 460 de la Ley 16.320 –Rendición de Cuentas– del 1/11/92) el cual establece adjudicar hasta quince (15) salarios mínimos nacionales, desde el 1º de enero de 1994, es la prueba contundente del despojo y la burla a quienes hoy yacen topeados. Tal cruda realidad, nos confirma la nefasta acción de las autoridades, cuya secuela inexorablemente arrastra al país por la pendiente de la inmoralidad y la estafa nacional.
KENNETH W. MENDOZA C. – C.I. 848.113-9
¿Estamos listos para algo?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Vivimos en una ciudad de la Provincia de Buenos Aires, Tandil, a 400 kilómetros de la Capital. Hace pocos días fueron muchos los saludos, las felicitaciones, fueron muchos los reconocimientos que tuvimos que hacer, debido a esa «ayuda» que nos dio la Selección argentina. País, al cual queremos sin ninguna duda como nuestra segunda patria.
Poco nos iba a durar semejante orgullo, semejante ensanchamiento del pecho oriental. Bastó ver por televisión la bienvenida que le dimos al equipo australiano; no hay en el diccionario el adjetivo exacto que contenga nuestro sentimiento.
La vergüenza que se siente, ante tanta gente, que hacía pocos días nos felicitaba, y hoy no teníamos más respuesta que bajar la cabeza. Los jugadores de esta selección visitante no podían creer ese recibimiento.
De la Policía presente, qué puedo decir: si son obreros los que protestan, presurosos van con sus garrotes, si son estudiantes mejor no recordar, pero como estos agresores eran bestias, y bestia contra bestia no se enfrentan muy seguido, prefieren elegir siempre a alguien más débil, así tienen asegurada su victoria. Estoy escribiendo el día 23, y si esta carta sale publicada, el resultado del partido, ya se sabrá, pero les digo que por primera vez espero que nuestra selección pierda.
No estamos preparados para ir a un mundial. No lo digo por los bestias, lo digo por todos aquellos que permanecieron impávidos en el Aeropuerto, que no movieron un pelo para detener la barbarie.
Me pregunto si estamos preparados para tener un gobierno popular, porque una vez lograda la victoria, vamos a tener que enfrentar a las bestias del lumpenaje uruguayo, a las bestias de los que se creen con la autoridad, hoy, de seguir torturando, a los impávidos sociales, a las mayorías silenciosas que tanto usan el «no te metás» o » algo habrán hecho». La pregunta del millón es ¿para qué lado se inclina la balanza? ¿Está a favor de los Orientales o está para el otro lado? Porque para hacer macanas, prefiero no estar, como en el fútbol ¿vio doña?
Por último, quiero pedirle al gobierno popular de Montevideo, que realice un acto de desagravio, que aunque difícil, trate de borrar esta humillación que sentimos ante el pueblo australiano, este pueblo, que dio cobijo a más de un alicaído charrúa, este pueblo, que está criando a nuestros hijos, sobrinos y muchos nietos, de una forma que el lumpenaje de las pampas no lo llegará a entender.
Esperando que la próxima sea por algo más grato.
OSCAR ALFREDO LAMARCA – [email protected]
Los perros del Saint Bois
Señor subsecretario de Salud Pública
Cr. Eduardo Zaindensztat
Señor subsecretario:
* Nos dirigimos a usted para rogarle con verdadera preocupación, que tenga a bien imponer urgentes medidas (esperando que no sea demasiado tarde) para salvar de muerte brutal y dolorosa a un grupo de pobres perros sin raza, cuyo único error fue refugiarse en la Colonia Saint Bois, buscando –y retribuyendo con creces– amistad, compañía y afecto de parte de los numerosos internados.
Muchos de ellos son personas sin familia, solas en el mundo que, convirtiendo en mascotas a estos tiernos y fieles amigos, han encontrado con quien compartir su triste existencia, una razón de vida. Es sabido que la enfermedad que los aqueja es también caracterizada por tremendos estados depresivos que pueden conducir a desenlaces desastrosos y que en el ámbito de la medicina moderna, es reconocido en países del primer mundo, que el simple contacto y convivencia afectiva con los animales se ha revelado una excelente terapia para combatir esos delicados estados mentales, muchas veces originados en la falta de afecto. Como usted sabe, doctor Fasano, en el Saint Bois, además de enfermos de TBC, se encuentran muchos psiquiátricos, particularmente frágiles y sensibles.
En estos momentos, muchos de ellos están en un verdadero estado de angustia y desesperación. No encuentran consuelo. Les han arrebatado de entre los brazos, a tirones, sus queridos animalitos, mansos y amigables, con la violencia y sadismo inconfundibles de la nefasta y odiosa perrera de la Comisión de Hidatidosis que no se cansa nunca de impactar con sus reiteradas demostraciones de brutal y morbosa prepotencia.
No es justo que unas pocas personas, abusando de su autoridad y poder –porque son tan áridas e insensibles que odian a los animales– destrocen el corazón de esa pobre gente y destruyan las humildes vidas de esos queridos y simpáticos animales que con su sola presencia iluminan esos lugares que sin ellos serían insoportablemente tristes.
Los frondosos árboles y el parque que rodean la Colonia, brindan espacio suficiente para que la convivencia con los animales sea acorde con una vida saludable, humana y natural.
La avaricia, la crueldad y los mezquinos intereses de unos energúmenos despiadados, no deberían tener cabida en un lugar donde el bi
enestar, los afectos y la alegría de los internados, deberían ser prioridad absoluta. Ya son suficientemente castigados por la falta de salud y la amarga melancolía a la que los someten rígidas y anticuadas disposiciones.
Rogamos a usted, señor subsecretario, que por respeto a los sentimientos y el inmenso dolor que se le ha injustamente causado a los enfermos de la Colonia Saint Bois –que debido al estado de excitación del traumatizante espectáculo, fueron fuertemente «pichicateados» (palabras del personal de turno), intervenga para que les sean devueltas las queridas mascotas que en un operativo desproporcionado e inhumano, el día viernes pasado, hombres vestidos de negro, incursionando en forma abrupta en el predio del hospital, al mejor estilo de las fuerzas conjuntas, arrebataron de sus manos, negándose incluso a perdonar a una perrita muy particular que encontrándose preñada fue enlazada y levantada por el aire en forma bestial.
¿Hasta cuándo los uruguayos deberemos financiar con la Patente de Perro (y otras prebendas) a esta vergüenza nacional llamada Comisión de Hidatidosis que en este período, junto con ciertos jerarcas –también del MSP– están organizándose para salir en Montevideo con la detestable y antipopular perrera a traumatizar a todo un pueblo con el pretexto del inexistente peligro de la rabia que no se ve desde hace 50 años?
Reiterando nuestro ruego, lo saludan atentamente,
POR AIUDA (ACTIVISTAS INDEPENDIENTES URUGUAYOS POR LOS DERECHOS DEL ANIMAL)
CHELA MICHELINI
(SIGUEN 21 NOMBRES)
Pasivos aclaran
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Respecto a la nota publicada, edición del 14 de noviembre de vuestro diario titulada «Respuesta a Arturo Fernández», la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Belvedere, Nuevo París y adyacencias, quiere manifestar que hemos sido involucrados como firmantes de la misma, lo que debemos aclarar que no es cierto.
Sin otro particular, se despiden de usted, atentamente
BRENDA GAMBETTA – PRESIDENTA
MARIA HAYDEE GARCIA – SECRETARIA GENERAL
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