ANOCHE, LA IMM LANZO OFICIALMENTE LA TEMPORADA DE PLAYAS

Campañas de salud no logran convencer a los uruguayos que siguen tomando sol

Educar, adquirir hábitos, cuidar la vestimenta y usar productos adecuados a la hora de exponerse a los rayos ultravioletas son medidas imprescindibles de protección, para evitar tumores, envejecimiento precoz y deterioro del sistema inmunológico.

Niños, adolescentes y lo que se denomina población de riesgo pueden verse mayoritariamente perjudicados por los efectos nocivos del sol.

Mañana es el Día de las Playas y aunque los pronósticos indican que el verano no será de los mejores, es necesario extremar medidas de protección al iniciar la temporada.

El meteorólogo Guillermo Ramis, director de Weather Systems predijo un verano irregular, con temperaturas de 30-31 grados en el sur, y episodios de lluvias y tormentas al menos tres o cuatro veces al mes. Pero a pesar de que muchos días de la temporada no serán propicios para ir la playa es importante tener en cuenta ciertas precauciones a modo de evitar daños ocasionados por el sol, que no necesariamnete aparecen en presencia del astro radiante, sino que suceden igual en los días nublados y bajo sombrillas.

El sol posee propiedades beneficiosas para la salud, como fijar la vitamina D, reforzar el sistema inmunológico, estimular la circulación de la sangre, regular estados depresivos, ayudar a conciliar el sueño, disminuir el cansancio, mejorar las enfermedades reumáticas y aumentar la producción de hormonas sexuales. Pero estos beneficios se obtienen mediante una exposición de cinco minutos, tres veces por semana durante seis meses por año. Superar ese tiempo sin tener en cuenta estrictas medidas de protección puede dar lugar a serios problemas de salud.

Asegura Macedo que en los últimos tiempos se triplicó de forma dramática el número de casos de cáncer de piel, a pesar de las campañas preventivas y educativas que se llevan adelante desde hace algunos años.

 

Aumentan las muertes

Explicó el especialista, que el exceso de sol puede dar origen a tres tipo de tumores. El melanoma, cuyo incremento calificó como enorme en la última década, es un tumor agresivo, maligno y que en algunas oportunidades puede dar origen a metástasis. Es consecuencia de exposiciones intensas, esporádicas, con episodios de quemaduras solares ocurridas especialmente en los primeros años de vida. Aparece frecuentemente en lo que se denomina población de riesgo: personas de ojos claros, rubias, pelirrojas, de piel blanca, con pecas o gran cantidad de lunares.

Otro tipo de cáncer de piel es el carcinoma basocelular, este es maligno pero sólo incide en forma localizada. Habitualmente se verifica en cara y tronco. Se manifiesta como lesión, herida o úlcera y aparece generalmente en edades avanzadas. El tercer tipo es el carcinoma espinocelular, que es más agresivo que el anterior. También se presenta como lesión o úlcera, crece muy rápidamente y es muy destructivo localmente. Posee la capacidad de propagarse hacia los ganglios linfáticos regionales y hacia los órganos. Se encuentra frecuentemente en cara y manos, y la población de riesgo es más sensible a este tumor.

El melanoma afecta mayoritariamente a quienes veranean, al tomar sol en períodos cortos, esporádicos e intensos. En cambio los otros dos carcinomas aparecen en aquellos individuos que están expuestos mucho tiempo y en forma prolongada a causa de la actividad o profesión a la que se dedican (por ejemplo pescadores o trabajadores rurales).

«Lamentablemente aún hoy, pese a los esfuerzos orientados hacia la prevención y a los avances en el diagnóstico del tumor, el número de muertes por melanoma es muy alto», sostuvo el doctor.

 

No solo cáncer

Si bien el cáncer de piel es el efecto más nocivo de la exposición solar, no es el único.

El envejecimiento cutáneo que produce la acción de los rayos ultravioletas conlleva a diferentes manifestaciones antiestéticas, pérdida de textura de la piel, manchas, trastornos pigmentarios, arrugas o profundización de surcos. Además de deprimir los mecanismos defensivos del organismo.

Es decir que la respuesta inmunológica se ve perturbada y no actúa en contra de las enfermedades infecciosas.

No sólo la piel se ve dañada, los ojos también pueden verse afectados, sufrir cataratas y daños en la retina.

 

Hábitos, vestimenta y protectores

«Es muy difícil actuar sobre la gente adulta que ya tiene hábitos incorporados.

Hay que empezar por los niños, los adolescentes y la población de riesgo», indicó Macedo al ser consultado sobre las medidas aconsejadas para protegerse del sol. De todos modos el dermatólogo hizo hincapié en la fotoeducación. Para ello es imprescindible informar acerca de los efectos nocivos, que todas las personas los sufren, más allá del tipo de piel que tengan y de la existencia de poblaciones de riesgo. «Es necesario enfatizar medidas en niños y adolescentes, pues está demostrado que entre el 70 y el 80% de la radiación ultravioleta que se acumula a lo largo de la vida, se recibe en los primeros 18 años de existencia».

Las medidas a las que alude el doctor consisten en minimizar la exposición, educar, adquirir hábitos que protejan la piel y sustituir la costumbre o moda de «tomar» sol, por la realización de actividades o deportes al sol, con protección.

En cuanto a los hábitos se recomienda evitar exponerse al sol entre las 11 y las 16 horas, porque en este horario los rayos UVB, que son los que promueven el desarrollo de tumores, tienen una mayor incidencia.

La vestimenta usada para estar al sol debe salvaguardar la piel. Es importante ponerse sombrero, anteojos, remera de colores oscuros –azul, anaranjado– y de fibra, preferentemente algodón.

En cuanto a los productos protectores a utilizar, Macedo destaca que tendrán que poseer un filtro superior al factor 15 y ser aplicado en forma cuidadosa, homogénea y renovado cada dos horas, luego de cada baño –aunque sea resistente al agua– o si se realiza una actividad de sudoración profusa.

«No hay sol bueno o malo, lo que ocurre es que durante las horas del mediodía es peor. Tampoco hay que olvidar que tanto el agua, como la arena o la nieve reflejan los rayos secundarios que inciden sobre la piel.

Una sombrilla entonces, ofrece una protección mínima y en los días nublados la acción de los rayos es la misma que en los soleados», aseguró el dermatólogo. *

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