El 26% de la energía eléctrica se roba en los asentamientos
El jerarca presentó un proyecto que además de establecer el nivel de pérdida de energía, propone para trabajar en los asentamientos creando las condiciones para su erradicación total, tras la experiencia recogida por la empresa en sus habituales visitas a esos lugares para el suministro de energía.
Dejando de lado su tarea específica, Pienica planteó que UTE realice un relevamiento de los recursos a disposición, ubicando la prioridad de las demandas de esta población carenciada en relación a sus necesidades.
El informe del jerarca, presentado al Directorio, subraya que las conexiones ilegales de energía generan además de importantes pérdidas económicas, una baja de tensión en sectores colindantes, tanto en industrias como en viviendas particulares. Se estima que en ese marco unos 200 mil uruguayos viven en asentamientos.
En este marco, UTE tiene su balance negativamente afectado por las pérdidas de energía. Las cifras indican que el 50% de las pérdidas no técnicas de energía y el 26% de las pérdidas totales de Montevideo se producen en los asentamientos.
Ante las denuncias de usuarios damnificados, UTE envía a sus técnicos a los asentamientos donde se corroboró que sus habitantes roban energía, utilizando un peligroso sistema de conexiones precarias que ya ha ocasionado múltiples accidentes.
A los efectos de regularizar este consumo clandestino, el ente dispuso la realización de tareas específicas como brindar seguridad en la conexión técnica apropiada, instalar medidores y registrar a los consumidores como clientes, ofreciéndoles convenios de pago con tarifas especiales para facilitar su cumplimiento, también a futuro.
Según dicho informe, como consecuencia lógica de los pasos señalados, la gerencia comercial de la empresa se ha visto enfrentada a exigencias que están fuera de su función específica y de su marco de competencias.
«De todos modos se hace inevitable que cuando UTE hace su entrada en esas zonas reciba las demandas de sus habitantes».
Es con esa inquietud que surge por parte de Pienica la posibilidad de financiar un proyecto que opere como agente de cambio en los asentamientos y disminuya a su vez el propio perjuicio administrativo.
De acuerdo con el documento la tarea debería comenzar por un relevamiento de los recursos a disposición y los requisitos para su acceso, ubicar la prioridad de las demandas en relación a las necesidades generando desde el inicio un grupo representativo de su población.
«La expectativa es optimizar los recursos y las capacidades para dejar sentadas las bases de una población mejor estructurada que continúe administrando sus propios dispositivos».
La segunda parte del proyecto prevé un desarrollo más ambicioso y su objetivo final es crear las condiciones para erradicar los asentamientos .
Dentro de las actividades a encarar se propone relevar los recursos disponibles en el área pública y en la privada, preparar grupos de trabajo y de coordinación con los habitantes de los asentamientos, revisar la legislación existente y formar un grupo multidisciplinario que adiestre en las tareas comunitarias.
El proyecto establece que en un año se deberían formar las comisiones barriales en 25 asentamientos de Montevideo. *
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