Información pública y el MSP
El difícil acceso a la información es un planteo sostenido entre los periodistas. Todos conocemos el arte de buscar y finalmente encontrar noticias. Pero lo insoportable es tomar conciencia de que la información brindada por las autoridades –esta vez sanitarias– no es la correcta o, definitivamente, se intenta ocultar.
Durante meses, por sólo tomar este año, el MSP declaró que las cepas de meningitis por meningococo que prevalecen en Uruguay no están contenidas en la vacuna cubana y por tanto la misma no es eficaz. Con esta información convivimos los uruguayos y más precisamente, los vecinos de Santa Lucía donde se registraron dos fallecimientos de adolescentes, entre mayo y noviembre pasados.
¿Qué hubiese sucedido si uno de los jerarcas máximos de Salud Pública no hubiera confesado en una charla informal que las cepas que prevalecieron entre los casos de meningitis de Santa Lucía coincidían con las contenidas en la vacuna cubana, según los resultados recibidos del Instituto Pasteur de París?
Tal vez la información hubiera sido hallada igual. Pero tal vez no. El MSP, obviamente, nunca se encargó de organizar una conferencia de prensa para compartir los datos provenientes de París.
Por otra parte el ministerio, a la hora de clausurar mutualistas, ha recordado una y otra vez su rol de policía sanitaria y su responsabilidad en la calidad de la asistencia.
Si volvemos al tema que nos ocupa, la policía sanitaria reitera que el antídoto no es eficaz, pero ofrece luz verde a los afiliados al subsector privado de la salud que elijan inmunizarse. Los usuarios de hospitales –muchos no pueden acceder a la vacuna que asciende a un valor de U$S 30–, no cuentan ni siquiera con la opción.
Los criterios distintos no sólo se verifican en el caso de la vacuna de marras. Al promediar este año, el MSP adquirió medicamentos antirretrovirales –tratamiento para personas portadoras de VIH– que según las propias autoridades de la cartera de Salud, no fueron sometidos a análisis de bioequivalencia y biodisponibilidad. La vacuna cubana tiene una diferencia con los medicamentos para portadores del virus del sida: es inocua.
Claro que la controversia acerca de la efectividad o no de la vacuna marcha por otro carril. Hay algo, de todos modos, fundamental: el derecho a saber. *
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