El investigador Gerardo Caetano no descartó un estallido social
En declaraciones formuladas al informativo de 1410 AM LIBRE, Caetano sostuvo que cuando se producen deterioros sociales que hieren el tejido social, en cualquier sociedad «queda abierta la posibilidad de estallidos sociales».
No obstante, el analista explicó que la palabra «estallido social» es muy ambigua, «porque puede ser lo que en Argentina fue el Cordobazo, pero también puede tener otros mecanismos, como asonadas provocadas por un grupo reducido de ciudadanos que generan repercusiones amplias».
Bombas de tiempo
Reconoció que Uruguay no tiene una tradición de estallido social, por lo que algunos observadores suelen descartarlo, considerando que es un fenómeno de otras sociedades. No obstante, consideró que hay datos sociales que son verdaderas «bombas de tiempo».
Analizando el escenario social, el entrevistado afirmó que «en Uruguay, por cierto, hay pobreza y en los últimos meses hemos tenido investigaciones de distintas academias de mucho prestigio, que alertan sobre la infantilización de la pobreza y sobre el aumento de la marginalidad».
«Yo lo que digo es que terminemos con esa vocación isleña tan larga, que llevó muchas veces a decir que lo que ocurre en Argentina o Brasil o en Chile o Bolivia no nos puede ocurrir a nosotros porque somos distintos, somos la Suiza de América, somos algo diferente en un continente que nos resulta ajeno».
A su juicio, hay muchas «luces de alerta» en esta sociedad uruguaya de hoy. Opinó, en tal sentido, que esta sociedad pudo preservar la paz y su estilo de cambio gradualista, sin rupturas y sin hiperinflaciones, precisamente porque supo anticiparse a situaciones eventuales.
«Yo creo que hay muchas luces de alerta en esta sociedad uruguaya y no verlas es una gran irresponsabilidad», reafirmó Gerardo Caetano.
Añadió que «cuando se comete un atentado que pudo terminar con la muerte de un juez, allí las instituciones están desafiadas».
También se refirió al acentuado deterioro de las condiciones de vida de vastos sectores de la población. «Cuando tenemos un 47,8% de niños en situación de pobreza y marginalidad, es una tendencia que hay que contrarrestar sin demora alguna». El docente opinó que «a nuestro país le falta sentido de la urgencia. Tenemos un ritmo país que nos está llevando a resignarnos a cosas que en otros tiempos no nos hubiéramos resignado».
A su entender, la tendencia no es el destino, para que esta infantilización de la pobreza no nos cree en 20 o 30 años un Uruguay que desconoceríamos hoy. Tenemos que enfrentar el problema con políticas activas.
El investigador reflexionó que el Uruguay «tiene una media de desempleo que duplica lo que ha sido el promedio histórico. Todas son señales de alerta».
Al mismo tiempo, indicó que el aumento de la inseguridad y «ciertas expresiones de violencia que tienen sus ecos, nos deberían alertar incitándonos a buscar una actitud sensata, serena y sin alarmismos, que busque la anticipación. Se debe buscar la vieja fórmula que al Uruguay le permitió vivir en paz durante mucho tiempo y que cuando la perdió, derivó, junto con otros múltiples factores nacionales e internacionales, en los peores momentos de su historia». *
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