Una combinación de fármacos mató a un joven Down hace tres años
Hace tres años, Pablo Roberto Silva –un joven de 15 años que padecía síndrome de Down– murió bajo circunstancias poco claras, en el Centro de Asistencia de Salud Mental, ubicado en la intersección de las calles Jackson y Maldonado.
Si bien el resultado de la autopsia determinó que la muerte fue por causa natural, desde el comienzo del episodio, Luz Micol, la madre del fallecido, tuvo sospechas de que su hijo podía haber sido asesinado.
El pasado 19 de noviembre la Justicia le otorgó la razón, ya que un segundo informe forense estableció que el joven perdió la vida por el suministro de un cóctel de morfina y otra droga de alta potencia.
Los signos de violencia que Pablo presentaba en las muñecas, en la frente y detrás de la oreja, despertaron en su progenitora las sospechas de que a su hijo lo habían atado y golpeado.
Sin embargo, en ese momento, tanto la Policía como la jueza y los funcionarios de la clínica, negaron todo acto de violencia.
El segundo y contundente informe forense, al que accedió nuestro diario, establece que «la muerte de Pablo Silva Nicol fue provocada por interacción medicamentosa de fármacos que potencian su acción entre sí y le fuera administrada previo a la muerte».
El documento que permitirá proseguir la pesquisa judicial fue firmado por la Dra. Beatriz Balbela y los Dres. Guillermo López y H. Rodríguez.
Piden justicia
En la tarde de ayer, un grupo de vecinos, amigos de Pablo e de integrantes de la Asociación Down del Uruguay se concentró en la puerta del Juzgado Penal de 14º Turno a cargo de la jueza Anabella Damasco, para reclamar justicia por el caso de Pablo.
Los manifestantes llevaban corazones, fotos y flores, con leyendas recordatorias, en el rápido diligenciamiento del caso.
La concentración se suscitó luego que el pasado 19 de noviembre, un junta de forenses dictaminara que la muerte de Pablo fue originada por una mezcla de medicamentos.
Con el nuevo dictamen, Luz Micol presentó una denuncia penal por homicidio ante la mencionada sede penal. Pero ayer, la jueza informó que el caso pasó a fiscalía y recién el 21 de diciembre se conocerán novedades al respecto,
«Lo único que pido es justicia para mi hijo y que cierren esa clínica. Basta de silencio», dijo llorando la compungida madre.
«La jueza a mí no me atiende, nunca me quiso escuchar. Después de 22 días me dijeron que el expediente de mi hijo pasa a fiscalía y que todos los homicidios tienen prioridad. Pero yo hace tres años que estoy luchando», manifestó dolorida Luz Micol.
Por su parte, Raúl Pittaluga, presidente de la Asociación Down, quien acompañó el largo proceso, dijo a LA REPUBLICA que «la muerte de un joven de 15 años con síndrome Down en una clínica, con la fuerte sospecha de la madre de que había sido por un mal manejo de la situación por un exceso de medicación, es un hecho grave».
En este sentido, manifestó: «Notamos desde un principio que las respuestas eran dilatorias. Trataban de tranquilizarla diciéndole que había muerto de forma natural y que no había ningún trato o manejo equivocado. A tres años, vemos que la nueva autopsia le da la razón sobre el manejo de la medicación».
Pittaluga consideró que «Luz, por ser una mamá con varios hijos y con muchas dificultades económicas y por estar defendiendo a un hijo que padecía síndrome de Down, corre con desventajas enormes en esta sociedad. Nosotros creemos que todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos y a ella le costó tres años saber la verdad».
Agregó que «este es un hecho extremo, que refleja situaciones más generales, que tanto los profesionales en nuestro país como los organismos públicos saben que estamos tocando puntos que son comunes en nuestra sociedad: el manejo de centros que cobran de los organismos públicos. Hay que preguntarse entre otras cosas sobre los controles existentes y la legislación».
La historia
Pablo debió ser internado en la clínica porque, según recordó su madre, «a veces se descompensaba». Hace tres años, cuando se suscitó el caso, Luz Micol dialogó con LA REPUBLICA (edición de 22/7/1998) .
Al referirse al estado en que se encontraba su hijo cuando fue a verlo a la clínica, dijo que «la ropa de él desapareció. Lo cambiaron todo: las sábanas y las frazadas, que no aparecieron. Cuando llegamos tenía la cama bien tendida, aunque él normalmente la desarmaba para dormir. Yo iba a cualquier hora y él siempre estaba envuelto entre las sábanas y la cama estaba desordenada. Cuando lo encontraron estaba con la mejor ropa que tenía y sin medias».
«Yo sé que algo raro pasó», dijo Luz Mico. «Si encontraron a mi hijo muerto, no tendrían que haber tocado absolutamente nada y dejar todo como estaba».
Según manifestó, a su hijo «lo cambiaron de ropa, lo asearon y recién a la una de la tarde llamaron al Suatt». *
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