Cruzar América a pie
LEO LUZZI
Jorge Enrique Navarro es un hombre de 34 años de edad que decidió cruzar a pie toda América Latina con la intención de denunciar la situación de violencia que se vive en su país, Colombia.
En lo que va del año murieron 6.000 personas por ataques de la guerrilla (políticamente de izquierda) o a manos de los paramilitares, (de derecha y financiados por terratenientes).
Los números fríos hacen ver la magnitud del problema que toma un tiente más humano cuando se conoce un caso particular.
El 10 de enero de1999, Jorge, que es ingeniero forestal recibido en la universidad de Bogotá, estaba trabajando a seis kilómetros de la finca de su familia, un predio de unas 280 hectáreas ubicado al sur del país en la localidad de La Hormiga.
Alguien lo mando llamar y el cura del pueblo, lo paró para decirle que su familia había sido asesinada junto a otras personas.
Fue así como Jorge Enrique Navarro perdió a sus padres, cuatro hermanos menores y a su hijo que sólo había vivido un año y siete meses. Su esposa había fallecido en el parto.
Cuenta hoy que un grupo de paramilitares había llegado hasta la finca y abrió fuego en forma indiscriminada matando a 59 personas entre ellos a su familia.
La zona de La Hormiga está controlada por la guerrilla que cobra a los pobladores un peaje o «vacuna» como le dicen los colombianos cuyo monto depende de la extensión de los predios. En el caso de la familia Navarro, el aporte no voluntario era de U$S 1.800 por mes porque la estancia era considerada grande. Este pago no les aseguraba protección sino simplemente que la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) no se metieran con ellos y los dejaran trabajar la tierra. El problema era que como simples civiles quedaban en medio de los bandos. Los paramilitares entienden que quienes pagan los peajes «colaboran» con la guerrilla, por lo que asesinándolos cortan el sistema de financiación de sus enemigos. Si no pagan el aporte, la guerrilla toma represalias.
Jorge no tiene dudas de que fueron los paramilitares quienes mataron a los suyos y no otros grupos haciéndose pasar por éstos. «Todos sabemos en Colombia quién actúa en estas operaciones, todos sabemos que los paramilitares tienen una saña particular».
Luego de la masacre el grupo armado dejó volantes de propaganda de sus ideas.
Sus tierras están hoy en poder de la guerrilla.
Hasta Ushuaia
«Fue muy duro enterrar a mis muertos, pensé que no lo lograría. Llevé los cuerpos, compré los ataúdes y les di una digna sepultura. Yo soy creyente. Del gobierno sólo recibí condolencias y nada más. Del Plan Colombia elaborado por Estados Unidos para enfrentar a los narcotraficantes, los colombianos no recibimos nada. Es un programa gringo».
«Un año después del atentado decidí salir a América del Sur a informar lo que vivimos en mi país».
El 20 de febrero del año 2000, Jorge tomó la mochila, una carpa, un saco de dormir y partió primero hacia Caracas, Venezuela.
Desde entonces camina todos los días de las 7 de la mañana a las 7 de la tarde un promedio de 50 kilómetros diarios. Fue así que luego llegó a Brasil, entró al sur de Colombia, pasó a Ecuador, estuvo en Perú, atravesó Bolivia, cruzó no sin miedo Paraguay, arribó a Argentina y desde hace unos días está en Uruguay luego de haber ingresado por Paysandú. Su pasaporte va registrando su solitario periplo.
No tiene dinero, vive de la solidaridad de los que se enteran de su acción, cuenta su historia resignado y al mismo tiempo esperanzado. Cuando llegó a Montevideo, en la zona de los accesos dos personas en moto lo amenazaron con un revólver y le robaron su equipaje. Le dejaron lo puesto, unos jeans y zapatillas deportivas. «Esto es algo menor –dice– y sabía que en algún lugar me podía pasar aunque no pensé que sería acá. Por lo menos no le llevaron la tela con la que recorre América con la inscripción «Vamos por la paz. No más violencia».
Su viaje continuará hacia Buenos Aires y de ahí, luego de haber recorrido cerca de 20 mil kilómetros, ingresará en la recta final hacia Ushuaia, su destino.
No piensa retornar a su país al menos por ahora, y de regreso se quedará en Asunción del Paraguay donde tiene una buena oferta de trabajo en lo que es su profesión.
En estas horas, se informó de nuevas incursiones que dejaron muertos civiles. *
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