Los mozos en plena carrera
El evento fue organizado por la Asociación Paseo Cultural de Ciudad Vieja y por la Sociedad Uruguaya de Gastronomía del Uruguay y contó además con el apoyo de Pilsen.
La competencia comenzó a las 13 horas, con 30 participantes inscriptos. Sin embargo, a último momento, muchos desertaron, porque según los participantes temían competir con el campeón del año pasado.
Los participantes, vestidos con sus trajes de trabajo, partieron desde Sarandí e Ituzaingó. Desde allí debieron trasladar una bandeja con una cerveza y cuatro copas hasta la primera mesa del jurado. En el acto, abrieron la botella con una mano y sirvieron las copas, sin apoyar la bandeja. Luego, con su carga, subieron y bajaron las escaleras de la Catedral Metropolitana y siguieron la marcha por la calle Rincón.
En Rincón y Juan Carlos Gómez doblaron hacia la puerta del Cabildo, donde estaba ubicada la segunda mesa de jurados. Aún con la bandeja en la mano traspasaron en ese lugar un timbal de arroz de una platina a un plato, valiéndose de pinza, cuchara y tenedor.
La carrera llegó a Sarandí y Bacacay, lugar en que se había instalado un escenario donde culminó la competición.
Pero no fue fácil determinar los ganadores, pues hubo tres semifinalistas que tuvieron que continuar en carrera para lograr desempatar. La prueba decisiva consistió en preparar una mesa para la cena y aquí se contabilizó el tiempo.
Carlos Castellaní, de 29 años, fue el ganador de la carrera. Este joven mozo trabaja en el bar Nueva York, de Piedras y Colón, lleva once años en el oficio y esta fue la primera vez que compitió. «La competencia fue dura, siempre quise participar pero en la carrera anterior no me pude presentar. No esperaba ganar, aunque sólo con venir ya me sentía ganador», relató el triunfador luego de hacerse acreedor a un premio de cinco mil pesos.
La única fémina que se animó a competir fue María del Carmen Moreira, que trabaja en fiestas particulares para hotelería.
Emocionada por la obtención del tercer premio afirmó: «Me costó un poquito, pero salí bien y no derramé nada. Me anoté principalmente por los premios», contó la moza ganadora de una cena para dos personas.
En el libro Guinness
El temido rival de la carrera de ayer fue Shuber Riberón, un mozo de Minas que ganó la carrera del año anterior. Riberón narró a LA REPUBLICA que esta competencia fue más fácil que la del año anterior. Cuenta con experiencia en este tipo de eventos, pues lleva diez carreras ganadas en Minas y ocho en Piriápolis. Riberón adjudica el secreto de tantos éxitos a su buen estado físico y entrenamiento. Y cuenta orgulloso que desde octubre de este año integra el libro Guinness, al implantar un récord tras recorrer 81 kilómetros durante diez horas y nueve minutos, con la bandeja en la mano. *
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