La mayoría de las mujeres padece depresión pos parto
CRISTINA CASAUBOU
Luego de nueve meses de espera e ilusiones acerca del hijo que está por venir, la madre puede llegar a sentir diferentes sentimientos o estados de ánimo con los que no esperaba encontrarse. Tanto el embarazo como el puerperio –etapa posterior al parto– implican una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales, que habitualmente predisponen a la mujer a una mayor vulnerabilidad en cuanto a la aparición de trastornos psíquicos. Sentir una tristeza transitoria leve después del parto es frecuente y se la denomina «Maternity Blues». Ella afecta al 50% de las mujeres, aparece entre los dos y cuatro días siguientes al alumbramiento y no se extiende por más de dos semanas.
Los síntomas van desde insomnio, mayor sensibilidad y llanto, hasta sentimiento de incapacidad ante la nueva responsabilidad de un hijo.
En estos casos no se aplica ningún tratamiento médico, ya que la tristeza desaparece rápidamente.
Hay ocasiones en las que las «nuevas madres» atraviesan por un período de aflicción más prolongado, al que se denomina «Depresión Pos Parto». Lo sufre el 25% de las mujeres que acaban de dar a luz y en ellas la tristeza no se aleja, hay una gran irritabilidad, cambios bruscos de humor, cansancio, sentimientos de culpa y miedo a quedarse solas con el bebé, trastornos de sueño y apetito.
La ayuda profesional es necesaria en estas situaciones.
El cuadro más serio de depresión posterior al parto es el conocido como «Puerperal». Este afecta a un porcentaje menor de mujeres que corresponde al 10%.
Se presenta entre la segunda y cuarta semana posterior al nacimiento del bebé y se manifiesta con fuertes sentimientos de culpa, sensación de incapacidad de hacerse cargo del niño, dudas en cuanto a los sentimientos hacia el hijo, faltas de ganas de vivir, ideas de muerte y suicidio. Generalmente aparece en mujeres con predisposición a la depresión, con una carga genética depresiva o que sufrieron complicaciones durante el embarazo o el parto.
Requiere tratamiento psiquiátrico y su duración depende de cada caso.
No sólo hormonas
Frecuentemente se acusa a las hormonas como las desencadenantes de la depresión pos parto, pero ellas no son las únicas. Las hormonas cambian luego del alumbramiento, los estrógenos que cumplen una función estimulante y antidepresiva producen llanto, angustia, tristeza y enojo. Pero también incide el agotamiento físico provocado por el trabajo de parto, al que se suma la pérdida de sangre que causa cansancio, los puntos (episiotomía o cesárea) que incomodan y la falta de sueño. A esto hay que agregar la sensación de «extrañar la panza», ya que después de nueve meses de llevar al hijo en el vientre, luego del nacimiento aparece un sentimiento de pérdida o vacío; junto al cambio de papel de la mujer que pasa de ser el centro de atención y cuidado a ocupar un segundo lugar, desplazada por el recién nacido que acapara todas las atenciones.
Y otro factor a tener en cuenta es el temor que la casi totalidad de las recientes madres sienten frente a la responsabilidad del cuidado del nuevo ser. La mujer puede llegar a creer que no es capaz de cuidarlo adecuadamente.
Los importantes cambios y ajustes a los que se enfrenta la mujer cuando nace su hijo la afectarán de diferente forma y en distinto grado, todo depende de cada persona y de su capacidad para adaptarse a situaciones nuevas.
El padre, un curso y ayuda
Para enfrentarse a los distintos tipos de depresión que pueden aparecer luego del parto existe una serie de medidas de protección. En primer lugar los especialistas recomiendan que la pareja asista a un curso de preparación para el parto.
El sostén y la comprensión del padre del bebé es muy importante. Es fundamental el diálogo entre la pareja y que cada uno conozca los sentimientos que aparecen en el otro, para apoyarse y aclarar dudas. Además, es bueno que la reciente madre exprese sus sensaciones y no crea que tiene que ser una «supermamá».
También se recomienda descansar lo más posible, pedir ayuda a un familiar o amiga para atender al bebé, a modo de evitar la fatiga y el agotamiento. Es bueno salir dos veces por semana sola o con el hijo; y hacer ejercicios aunque antes es aconsejable consultar al médico.
Hierbas y antidepresivos
Los tratamientos que se usan en Uruguay para solucionar la depresión pos parto y puerperal, incluyen terapia psicólogica o tratamiento psiquiátrico.
En la Depresión Pos Parto se usa la primera y la medicación utilizada es en base a la planta llamada Hipérico. El Hipérico, conocido también como Hierba de San Juan, tiene efectos ansiolíticos y antidepresivos. No posee contraindicaciones, favorece el sueño y su acción se manifiesta de manera bastante rápida.
En los casos de Depresión Puerperal el tratamiento es más complejo, queda a cargo de un psiquiatra y se recetan antidepresivos inhibidores de la recaptación de seratonina. Mientras dure el tratamiento no podrá alimentarse al bebé con leche materna puesto que la acción de los medicamentos es transmitida. En estas ocasiones el vínculo madre-bebé se distorsiona. «Es importante tratar cuanto antes los cuadros depresivos en la mujer puérpera, para evitar deteriorar el vínculo entre madre e hijo, ya que ello provoca dificultades para acercarse al niño», manifestó la psiquiatra Luisa Pérez. *
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