LA COLUMNA AMARILLA

La Santa Guita

POR HORACIO BUSCAGLIA

 

La muerte del agente norteamericano Mike Spann mostró claramente el nivel de discusión filosófica, de confrontación de criterios éticos, que produce esta Guerra Santa. Lo enviaron a Afganistán con la misión de interrogar a los prisioneros de guerra sospechosos de pertenecer a la organización Al Qaeda.

No hablaba ninguna de las lenguas afganas pero tenía los bolsillos llenos de dinero en efectivo para convencer a los talibanes de las bondades de la civilización occidental y cristiana.

Tenía todo el dinero que quería porque Bush le ha dado canilla libre a la CIA y ésta considera que este santo choque de civilizaciones se resuelve con guita. La recompensa por Osama Bin Laden subió de 5 a 25 millones de dólares.

«Imaginamos que algún individuo con información de primera mano se verá tentado por la recompensa, pero no se atreverá a actuar solo y hablará con el jefe de su tribu, a quien también puede interesarle hacerse rico», explicó el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld

Según Mohammed Jaksar, desertor talibán, delegado del Ministerio del Interior, Osama Bin Laden logró la confianza de los fundamentalistas talibanes a través de cierta fe en común. «Tenía los bolsillos llenos de billetes. Cuando quería sacaba su dinero y lo repartía. A veces 50.000 dólares y hasta 100.000 dólares de una vez».

El molá Omar no les prometió el paraíso musulmán a sus seguidores que consigan matar a periodistas occidentales, les ofreció una recompensa de 50.000 dólares.

En un acto de protesta contra los empresarios, el gobierno, EEUU y el desalojo de la sede del Partido Comunista, Eduardo Miño, que llevaba meses desocupado, se quemó a lo bonzo frente al Palacio de la Moneda, en Chile.

Da la impresión que en algún lugar de este planeta, hay una guerra santa. *

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