Cepas de meningitis de Santa Lucía están en la vacuna cubana
Las razones para callar el resultado del laboratorio parisino son técnicas y políticas. Aunque el Ministerio de Salud Pública compra la vacuna contra la Hepatitis B de origen cubano –pero producida por un laboratorio europeo multinacional que la desarrolló– las autoridades sanitarias rechazaron el antídoto para la meningitis B, antes de analizar en profundidad los gérmenes que afectaron a 7 personas en Santa Lucía, desde mayo a julio de este año. Entre este grupo se registró el fallecimiento de una chica de 17 años.
La semana anterior, también falleció otra adolescente de 15 años afectada de meningitis meningocóccica B.
El resto de los casos registrados a mediados de año en la ciudad canaria, también corresponden al subtipo B de la patología.
En total, desde mayo a noviembre, hubo 10 casos de meningitis B en Santa Lucía, de los cuales 8 son de origen bacteriano y 2 virales.
Las cepas de Santa Lucía
Durante la psicosis originada este año en la ciudad canaria, el combate a la vacuna elaborada en el Instituto Finlay de Cuba, surgió desde el Ministerio de Salud Pública, basándose en que la misma «no tiene respaldo científico internacional».
Sin embargo, tal fue la presión de los vecinos, que el MSP resolvió, luego que 7 personas fueran infectadas por la enfermedad, enviar las cepas que afectaron a los santalucenses, al Instituto Pasteur de París.
La subdirectora de la Dirección General de la Salud, Gloria Ruocco, en una reunión mantenida con vecinos y padres de los afectados por meningitis, admitió que «el ingreso de la vacuna al país, en 1992, fue un error burocrático».
Entre los reclamos de los vecinos, se encontraba la diferencia que existen entre los afiliados al mutualismo y los usuarios de Salud Pública, pues la vacuna puede adquirirse a U$S 30 aproximadamente en las mutualistas e instituciones privadas.
Las autoridades sanitarias del país reiteraron una vez más este año y hasta hace dos días –durante varios años de la década del 90 se generó la misma polémica–: «la vacuna no es efectiva».
Según el resultado del Instituto Pasteur de París, en conocimiento del Ministerio de Salud Pública, las cepas de meningitis meningocóccica que circularon hasta el momento en Santa Lucía, están incluidos en la vacuna cubana.
LA REPUBLICA conoció que existen dos situaciones: por un lado, que los gérmenes coincidan con los contenidos en la vacuna cubana y por otro lado que el antídoto sea eficaz.
También debe tomarse en cuenta un tercer aspecto: el informe de la Comisión de Vacunaciones, que trabajó tras los 7 casos referidos, subrayó que «en Uruguay se continúa la evaluación de la vacuna cubana porque no se ha confirmado o negado su efectividad», al tiempo que precisó que «su aplicación se debe considerar cuando exista epidemia».
Efectividad bloqueada
Aunque su eficacia, entonces, es una materia a comprobar, las autoridades sanitiarias resaltaron durante este año y los anteriores, que la tipificación de la vacuna cubana no corresponde a las cepas que afectaron a las 7 personas en Santa Lucía y a las que prevalecen en Uruguay.
A comienzos de 1990, en San Pablo se verificó que en mayores de 4 años la vacuna cubana es 74% efectiva, aunque en menores de 2 años, su efectividad fue menor a 37%. El MSP considera que una vacuna es efectiva cuando se ubica en 98%.
En Rio de Janeiro se notificó que entre 6 y 23 meses la utilidad del antídoto osciló entre 41% a 47%, y en niños de 2 y 3 años la misma fue variable, de 15% a 69%. En Santa Catalina, la eficacia promedio correspondió a 68% para niños de 5 meses a 4 años y 71% para mayores de esa edad. En Cuba se verificó que para niños entre 10 y 14 años existe 83% de eficacia.
El director del Departamento de Epidemiología, Miguel Angel Galindo, dijo a LA REPUBLICA en febrero de 2000 desde su despacho en el Ministerio de Salud Pública de Cuba, que «si bien luego de una epidemia es lógico que los casos disminuyan, lo importante es que la tasa de incidencia cayó y se mantuvo». En cuanto al debate sobre la eficacia de la vacuna, Galindo señaló que «el bloqueo hacia Cuba ha intentado desprestigiar la vacuna». *
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