
DANIEL MARTINEZ SOTO
Al cabo de un año murieron 39 mujeres. Hombres uruguayos mataron a 39 mujeres en actos de violencia doméstica en este último año. Peor aun: varias eran niñas.
A otras nueve mujeres les fue mejor: a sus maridos, parejas, o ex, se les tipificó “intento de homicidio”. Se salvaron.
Los suicidios femeninos tienen en Uruguay una de las más altas tasas en el mundo, pero sólo uno pudo ser atribuido especÃficamente a las circunstancias de violencia hogareña. Las demás suicidas no dejaron mensaje aclaratorio alguno. Pero los indicios apuntan todos a violencia doméstica.
Finalizando ya 2001, una mujer resultó muerta en “circunstancias no aclaradas”, aunque los elementos probatorios insuficientes pautan cuadros de violencia hogareña.
Al conmemorarse hoy la décima edición del DÃa Internacional de “No más violencia contra la mujer”, auspiciado por las Naciones Unidas, las cifras en Uruguay son catastróficas y de atenernos a las proyecciones de esta región, los casos denunciados apenas muestran la punta del iceberg. En buen romance, de cada diez casos de violencia doméstica, sólo uno entra a las estadÃsticas en tanto es denunciado. Cada dos mujeres en pareja una sufre, o ha sufrido alguna forma de violencia fÃsica o sicológica.
En Uruguay entre el 1 de noviembre de 2000 y el 31 de noviembre de 2001, además de las 39 muertes, hubo 120 mujeres golpeadas y heridas. De atenernos a la proyección, unas 1.200 uruguayas habrÃan sido lastimadas, violentadas, dentro del ámbito hogareño, sin que de ello tuviera conocimiento ni tan siquiera la comisarÃa del barrio.
El silencio sigue siendo el cómplice absoluto de los golpeadores. En pleno tercer milenio, el miedo de las uruguayas puede ser tanto o mayor que el de las afganas, a la hora de hacer valer sus derechos básicos. “Una vida sin violencia, es un derecho nuestro” es el eslogan empleado en la jornada de hoy por Naciones Unidas.
Aunque Uruguay pudiere parecer, al exterior, una nación aventajada en los derechos femeninos, lo cierto es que la “vida sin violencia”, como un derecho femenino inalienable está aún pendiente en la machista sociedad uruguaya. Machista lejos del simple comentario social, o la broma de cualquier Ãndole.
Este último año hubo en nuestro paÃs 44 mujeres violadas, 27 sometidas a otros delitos sexuales, 14 intentos de violación, 12 mujeres amenazadas, 3 vÃctimas de incendios intencionales y 2 secuestradas.
En Uruguay permanecen desaparecidas desde el 1 de noviembre de 2000 27 mujeres, según la estadÃstica de La República de las Mujeres, confeccionada en base a partes policiales e información de prensa. Matemática elemental: en Uruguay desaparece sin dejar rastros una uruguaya cada 15 dÃas.
En esta trágica actualidad uruguaya, los hombres están pagando también su precio en vÃctimas: 10 hombres se suicidaron en este último año después de victimizar a sus parejas. Seis más intentaron suicidarse y 4 hombres murieron en doce meses, mientras defendÃan a una mujer vÃctima de violencia doméstica.
La realidad de dieciocho departamentos del paÃs sigue siendo casi un misterio. Montevideo continúa llevando adelante la estadÃstica más acabada y actualizada de violencia doméstica. Asà la visión de la realidad es media realidad: la mitad de la población uruguaya, la capitalina. Es casi imposible aún abarcar la dimensión de la violencia doméstica en el interior urbano y rural del paÃs. Elementos tan dispares como la falta de conocimiento de la mujer sobre su derecho a la denuncia, como el proteccionismo al macho en sociedades patriarcales absolutistas vigentes, impiden el conocimiento acabado de la realidad más allá de la frontera capitalina. El incipiente conocimiento de lo inmediato, Costa de Oro, resto de Canelones, San José, abren puertas nada halagüeñas sobre las condiciones en que miles de uruguayas sobreviven a la condena violentista.
En Montevideo la Dirección de Seguridad de la PolicÃa reconoce que entre enero y octubre de este año hubo 1.175 procedimientos originados en violencia doméstica de distinta Ãndole: 813 casos fueron aclarados. De los 1.188 detenidos, 1.000 fueron hombres. De ellos, sólo 55 menores de edad. Sin embargo del millar de detenidos sólo 22 resultaron procesados. A la cárcel, fueron 15. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



