Cotugno alertó sobre la desintegración de la familia
La advertencia se produjo al celebrarse el pasado jueves los 20 años de la Exhortación Apostólica de la Familia «Familiaris Consortio» en la Universidad Católica. El prelado señaló que el problema más urgente que enfrenta la iglesia y la sociedad toda es lo que sucede con el matrimonio y la familia en el mundo de hoy. En tal sentido, hizo un llamado por una urgente necesidad de cuidar a esta institución.
El arzobispo de Montevideo afirmó que la institución familiar es el ámbito necesario para la realización humana y enfatizó que «sin familia es imposible ser hombre».
Aclaró que la indisolubilidad del matrimonio no es una cuestión de fe sino de valores humanos y comentó que la propuesta de la Pastoral Familiar para América Latina es buscar la humanización de la sociedad.
Reclamó a los padres de familia convertirse en los pastores de la iglesia doméstica, por lo cual, la evangelización pasará por la familia o por el contrario no llegará a las personas.
Por su parte, el doctor Juan Varela, uno de los 19 miembros laicos del Consejo Pontificio para la Familia del Vaticano, que acompañó a Cotugno en el acto que recordó la Exhortación Apostólica, propuso a la clase política priorizar sus acciones para preservar la dignidad de esta institución.
Estableció que las intervenciones legislativas deberán estar centradas en preservar la dignidad familiar, «tutelando la vida desde la concepción hasta el momento de la muerte natural», enviando un claro mensaje además contra cualquier proyecto pro aborto.
Exigió cuidar la salud de las madres y de sus hijos, «sin caer en eufemismos, ni en terminologías ambiguas». En este sentido puso como ejemplo lo que ciertos Estados y organismos propugnan como beneficios para la institución familiar, pero sin embargo, entiende el representante del Vaticano, terminan escondiendo acciones perjudiciales para el desarrollo de la vida, como ser las campañas de salud reproductiva. Dijo que los organismos internacionales facilitan el acceso al aborto y recurren al control de la natalidad bajo el pretexto de ejecutar planes de desarrollo urbano, de vivienda y preservación del medio ambiente.
«Queremos familias unidas, estables y educadores para la paz. De la calidad del amor conyugal depende el bien de la familia», sostuvo Varela. *
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