Crisis social y desaliento colectivo originaron incidentes en Tres Cruces
Psicólogos y sociólogos advirtieron que estos estallidos de violencia volverán a presentarse en la sociedad, si no se revierte el estado de desánimo que afecta a la población.
Sobre los incidentes acaecidos el martes, que derivaron en múltiples destrozos, hurtos y actos de vandalismo en la zona de Tres Cruces, el psicólogo social Marcelo Viñar explicó que existe en las sociedades del mundo, un paralelismo entre las situaciones de desempleo y falta de equidad social con las expresiones de violencia. Definió a estas últimas como reacciones indeseables, derivadas de un sentimiento compartido de falta de anhelos y proyectos que canalicen el comportamiento de las masas.
Dijo que generalmente esta «violencia sin sentido» surge cuando se está en una situación colectiva de desánimo, añadiendo que en la permanente pérdida de fuentes de trabajo y el consecuente desempleo, suele derivar en manifestaciones explosivas de agresividad. Puso como ejemplo lo acontecido hace un tiempo, en las calles de Rio de Janeiro.
El técnico enfatizó que en las sociedades latinoamericanas, en que la injusticia social sitúa a ciertos sectores en la opulencia y a otros en la exclusión, según la psicología de masas, surgen movimientos de violencia precipitados por situaciones de desaliento.
Sin pretender hacer futurología, el psicólogo social no descartó que en Uruguay se registren otros episodios de violencia si no se encauzan los anhelos y proyectos colectivos de la población.
Por su parte, la socióloga Nibia Vizcardi afirmó que Uruguay está asistiendo a escenarios de violencia consuetudinaria, como expresión de la crisis y la fragmentación social. Esto explica que un elemento que pretendía unir e identificar a la población como es la selección uruguaya, se transformó en un acto de violencia colectiva.
Opinó que lo ocurrido «no deja de ser un accidente tecnológico de los organizadores, tras ejecutar una actividad experimental, sin prever la hora en que se hacía ni el tipo de gente que participaría ni la falta de seguridad en el entorno». A pesar de lo ocurrido, propuso no reprimir la realización de estos eventos, aunque sí adoptar las precauciones. Estos actos de violencia –sostuvo Vizcardi– rompen con la idea de los propios uruguayos, de que nuestro país es seguro y pacífico y muestra la acentuación de la crisis social.
«Si tomamos la violencia como una expresión de fragmentacion social, entendemos que este tipo de hechos va a estar cada vez más presente en nuestra sociedad», enfatizó la socióloga.
Sentenció que este tipo de violencia sólo tiene solución con medidas a largo plazo, de políticas sociales y generación de empleo.
Explicó que el fútbol tiene una doble cualidad: por un lado genera fuertes uniones, y por otro, fomenta guerras, simbólicamente. Ante el crecimiento de la violencia consuetudinaria, tanto en el deporte como en el ámbito doméstico y de la educación, recomendó tener cuidado en la utilización de los espacios públicos.
Robert Parrado, psicólogo experto en temas de violencia, manifestó a LA REPUBLICA, que estos actos tienen un fuerte impacto social, motivado por «errores en la organización que no previeron la incidencia que podría tener la conjunción de miles de personas».
A su entender, se produjeron disparadores como la ebriedad, que posteriormente fue aprovechada por oportunistas para ejecutar hurtos. Advirtió que estos comportamientos de violencia y destrucción pueden repetirse el próximo domingo de clasificar Uruguay al Mundial de Fútbol, si no se toman medidas preventivas.
Propuso para la realización de espectáculos callejeros de concurrencia masiva, una coordinación de esfuerzos entre distintos actores, en vez de centrarlo en una actividad de carácter gerencial.
El psicólogo señaló que en la madrugada se violó la veda de alcohol y presumiblemente algunos jóvenes se alcoholizaron antes de llegar al lugar. Explicó que una reciente norma determinó la prohibición de vender bebidas alcohólicas entre las 0 a 6 horas.
Cuestionó a los organizadores del evento por no efectuar un análisis previo de las probables consecuencias que podrían generarse en la zona al reunir a miles de personas, diferenciadas en sus características.
Propuso a fin de evitar estos focos de violencia generalizada, ejecutar una planificación en equipo con la participación de psicólogos, sociólogos, agentes de seguridad y el Ministerio del Interior. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad