Crisis y guerra al "contrabando hormiga" dejó sin trabajo al 25% de los arachanes
La tasa de desempleo en Cerro Largo puede llegar al 30% en los sectores socialmente más vulnerables. Actualmente, la población arachana experimenta un sentimiento de frustración, porque no percibe una alternativa de futuro a las medidas gubernamentales contra el contrabando.
Sin embargo, un grupo de desocupados, apoyados por la Iglesia, se está organizando para buscar respuestas reales de empleo.
La crisis económica que afecta a todo el país y las medidas gubernamentales de combatir el contrabando en todos los frentes provocan graves consecuencias en el tejido social de Cerro Largo.
Gran parte de los «arachanes» subsistía a través del contrabando «hormiga», optando por cruzar la frontera hacia Brasil para adquirir comestibles de la canasta básica, debido a su menor valor.
Respecto a la incidencia de las medidas contra el contrabando en la población en su conjunto, el obispo de Melo, monseñor Luis Del Castillo, propuso buscar una solución para estas personas con escasos ingresos. El prelado reclamó mejorar los ingresos de la población, mediante estrategias para abatir los costos de los productos de primera necesidad.
El religioso manifestó su rechazo al contrabando a gran escala, porque perjudica la economía del país e ingresa productos nocivos para el bienestar de la población. Sin embargo, advirtió que el contrabando hormiga, si bien afecta al comercio establecido, es una forma de subisistencia para las familias de más bajos recursos.
El obispo de Melo informó de la creación de un movimiento de desocupados en el departamento de Cerro Largo, para hacer frente a la creciente desocupación que afecta a la región. Días atrás, este incipiente grupo mantuvo un encuentro en la parroquia del Carmen de la capital departamental, que contó con el apoyo de la Iglesia Católica.
Sin alternativas
El propósito del movimiento de desempleados es sensibilizar a la opinión pública, por un lado, sobre las malas condiciones que está viviendo un porcentaje significativo de la población arachana. Por otro lado, se buscar generar espacios de solidaridad entre los que comparten esta situación, así como buscar respuestas reales en materia de empleo.
Según Del Castillo, la mayoría de los desempleados perdió sus empleos por reducción de personal en el sector agropecuaria, la industria o el comercio de la zona. Otros, en cambio, viven de changas y trabajos informales, como puede ser el denominado contrabando hormiga.
Como respuesta a esta situación, se procurará reactivar las actividades productivas tradicionales de la zona, generando, además, nuevos emprendimientos para tomar la mano de obra ociosa y otorgar estabilidad laboral a los trabajadores.
El obispo dijo que si bien no hay cifras exactas que midan los niveles de desempleo, si se tiene en cuenta el 16% nacional registrado por las propias estadísticas oficiales, la tasa departamental estaría rondando el 25%, y en los sectores más afectados, como ser mujeres y jóvenes, el desempleo treparía al 30%. «Hay frustración entre la gente, porque pasa el tiempo y no hay una alternativa de futuro», sostuvo el prelado.
Enfatizó que en la lucha contra el contrabando se ve en la zona dos rostros bien distintos: por un lado, el contrabando ingresado a través de avionetas que pueden introducir productos de alto valor como la droga, camiones con contenedores o mercadería oculta bajo carga de leña. «Este tipo de contrabando a gran escala perjudica gravemente la economía del país e introduce productos nocivos para la salud y el bienestar de la población (como mercadería adulterada o droga)», señaló nuestro interlocutor.
Por otro lado, funciona lo que podríamos llamarse «comercio de frontera», que tiende a abaratar la canasta familiar y beneficiar a los más pobres y marginados de la zona, los que necesitan de una respuesta diferente. El religioso consideró que si bien esta modalidad «perjudica al pequeño comercio establecido localmente, es un camino de subsistencia para tantas familias con ingresos inferiores a $ 3.000 o $ 2.000 mensuales».
Afirmó que este segundo aspecto merece la búsqueda de una solución que no perjudique al comercio formal que paga todos sus impuestos, pero que igualmente no desampare la economía de subsistencia de las familias más afectadas por la recesión, el desempleo y la marginación.
Advirtió que «no se trata de tolerar o facilitar una actividad ilícita como el contrabando, sino buscar soluciones para una canasta familiar suficiente al costo que se ofrece del otro lado de la frontera».
Sugirió como propuestas una mejora en los ingresos de la población o buscar formas para abatir los costos de los productos de primera necesidad. En ese camino están embarcados tanto los integrantes de estos movimientos de desocupados como otros sectores inquietos de la sociedad civil, llámese productores rurales, industriales, comerciantes, productores de alimentos artesanales y artesanos en general.
Del Castillo hizo un llamado a ser coherente en el combate al contrabando y de esa forma evitar ciertas injusticias. «Como leemos en el Evangelio, no es cuestión de colar el mosquito y dejar pasar el camello».
Dijo que se limita la entrada de mercadería por la frontera, pero por «arriba pasan grandes cargamentos», añadiendo que en el departamento se descubrieron 8 contenedores, pero después los mismos siguieron camino. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad