La columna amarilla

Dejen vivir, che

Escribe: Horacio Buscaglia

 

Disparar contra la Intendencia de Montevideo se ha transformado en la actividad preferida de todo aquel político, casi siempre joven, cuyo accionar no trasciende más allá de un metro a la redonda de su cerebro y quiere que su nombre aparezca en los medios de prensa.

Está claro que en los partidos tradicionales, para aquellos que no tienen nada para decir y proponer, hay una carrera a seguir: es la del ranking de los que gritan más fuerte contra la IMM. Esa escalera de servicio trepada por muchos, en realidad no conduce a ninguna puerta, pero los hace más visibles para el «líder». Los caminos del señor político son inescrutables.

El diputado Gustavo Borsari tiene su territorio. Así como hay diputados por Colonia o Rivera, parecería que Borsari es diputado por El Cordón. Más bien diputado por Guayabo entre Gaboto y Tristán Narvaja, porque es allí donde cada tanto aparecen sus afiches negando algo de la IMM. Los debe tener ya impresos, siempre comienzan con «NO A LA…» y llegó a lo máximo cuando hizo campaña contra la extensión de Autoparque hasta su territorio, cosa que Arana había negado públicamente denunciándolo como un rumor sin fundamento. El diputado dejó colgado unos días los afiches y luego se atribuyó el éxito de su heroica acción contra lo inexistente. Ahora propone una ley que prohíba inmovilizar o trasladar vehículos aunque estén en infracción ya que se debe dar al conductor «la oportunidad de removerlo del lugar por su propia voluntad». Es decir, si alguien para su auto frente a tu garaje, tú tendrás que esperar hasta que el dueño del auto se le dé por venir, para poder salir. Es como decir que si se encuentra a alguien violando a una mujer, hay que darle el derecho de terminar y que luego se entregue.

Insisto, los que intentamos el humor absurdo, cada vez tenemos más competencia. *

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