La idea surgió en "Caritas sucias"
El merendero Caritas sucias, ubicado en Colman y Teniente Rinaldi, en el barrio Nuevo y Colman, funciona en forma ininterrumpida desde hace cuatro años. Cuenta con personería jurídica y es solventado gracias a la solidaridad de los socios vecinos que aportan una cuota mensual de 30 pesos. El dinero es volcado en la compra de leche, pan, galletitas y cocoa para los setenta niños que, de lunes a sábados, meriendan en el local.
«Hay meses que los socios no tienen para la cuota social y donan un kilo de azúcar o leche. De alguna forma u otra se las ingenian para colaborar y mantener esta actividad solidaria», señala Sandra Umpiérrez, integrante del merendero.
Los integrantes de Caritas sucias están orgullosos del funcionamiento del merendero. Por cierto, motivos no les faltan. Conscientes que la educación representa la principal herramienta para un futuro mejor, desde hace un año funciona una biblioteca que, con el aporte solidario de vecinos y organizaciones no gubernamentales, hoy cuenta con 4 mil volúmenes. También se realizan talleres de sexología e higiene bucal para los adultos y actividades deportivas y paseos para los niños.
La iniciativa de crear una red solidaria surgió en base a la experiencia de Caritas sucias durante estos cuatro años. Fueron los propios vecinos que propusieron, a través del Centro Comunal Zonal 11, ayudar a aquellos merenderos más carenciados.
«Le comentamos a la asistente social Pizzolanti que nos gustaría compartir nuestra experiencia de estos años con otros merenderos que, de pronto, no cuentan con la estructura necesaria. De ahí surgió, a través del área social del Comunal 11, convocar a los demás merenderos de la zona para evaluar cuáles eran las carencias y obstáculos que debían enfrentar», señala Umpiérrez. El próximo 24 de noviembre, a partir de las 16 horas, Caritas sucias se apresta a festejar sus primeros 4 años con una jornada «a lo grande» sostiene la entrevistada.
«Van a estar presentes varias organizaciones sociales, ediles departamentales, el intendente Arana y todos los vecinos que han hecho posible que este sueño se convirtiera en realidad», señala orgullosa Umpiérrez. *
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