Denuncia de puño y letra
Abrió este informe una carta de 152 líneas de una acompañante que se identificó por sus iniciales. Dejó un teléfono y confirmó sus afirmaciones. Las 152 líneas a 60 espacios impiden publicar todo el texto. Pero algunos párrafos, inobjetables por redacción y sentimiento, nos obligan con los lectores. Compartámoslos.
* «…Podría seguir escribiendo hojas y hojas, acerca de las vicisitudes que vivimos quienes no encontrando otro trabajo, nos volcamos a tal tarea que, si bien nadie nos obliga, tampoco nadie nos ofrece ninguna oportunidad mejor».
* «Semidormida atendí el teléfono. Del otro lado de la línea una voz conocida me decía que anotara otro servicio. La frase de siempre: «sanatorio tal, piso cual, sala X, ventana. Un nombre, una edad, operado. Había cuidado un paciente de la diez de la noche anterior a las diez de la mañana. Sólo quería dormir…».
* «Cené con mis dos hijos. Guardé dos refuerzos, con un sobre de jugo para preparar, una revista de crucigramas, hojas de cuaderno para alguna anotación. Me abrigué y besando a mis hijos con un ‘hasta mañana’ –como siempre– me fui a la parada».
* «Los atendemos lo mejor que podemos, tratándolos como si fueran nuestros padres, hijos, abuelos. Una viejita me dice: «M´hijita perdoname que sea pesada. Pero traeme la chata otra vez. Así da gusto trabajar».
* «Hay sanatorios que en las salas VIP prohíben darles el desayuno a los acompañantes de las compañías: solamente les dan a los acompañantes particulares».
* «Tres días de suspensión por estar en el pasillo: la acompañante había salido buscando no dormirse. A la supervisora no le importa. También tres días de suspensión por usar un walkman».
* «A veces hay que pagar cursos, que además te lo dan justo el día de descanso. En otras, hasta te tenés que pagar el uniforme».
* «Sabés lo que me costó a mí no sentir asco cuando el paciente escupe una flema, le queda ahí colgando y lo tenés que limpiar. Aguantar las ganas de vomitar cuando les sacás la chata por el olor y rajar al baño entre arcadas. Porque aunque lo limpies con guantes, lo estás viendo, lo estás oliendo…»
* «Encerrada en el baño, para no hacer ruido mientras el paciente duerme, sentada en la tabla del water, llegué a sentir pena por mí misma, ante una situación tan degradante: comer en un baño, preparar el jugo con el agua tibia de la canilla…» *
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