El millonario negocio de cuidar enfermos
DANIEL MARTINEZ SOTO
uienes desempeñan esta tarea carecen de gremio. Que las empresas tributen por todas las acompañantes (una labor mayoritariamente femenina) es un logro a conseguir. Han llegado en su mayoría desde la desocupación. En tanto los requisitos para trabajar como acompañante son mínimos, los aspirantes se cuentan por miles. Una empresa que recientemente publicó una solicitud de personal para acompañantes recibió, en un sólo día, 400 ofrecimientos. Lo interesante fue que la gran mayoría de los postulantes, bien podría haber accedido al cargo dadas las mínimas exigencias. Los conocimientos teórico prácticos exigidos, son casi los mismos que los necesarios para ser un buen vecino en el barrio, por ejemplo.
Mientras las autoridades aseguran que las empresas asumieron el compromiso de adiestrar a los acompañantes, lo cierto es que esa preparación se limita, en casi todos los casos, a un manual de escasas páginas. Cierto es también que alguna empresa dicta un curso introductorio a la labor para los futuros acompañantes. A cambio de ello les cobra, deduciendo el importe del curso de lo que vayan ganando. La relación entre lo que ganan y lo que deben pagar, es interesante: deberá trabajar más de 400 horas como acompañante para pagar la instrucción.
De médicos a amas de casa
Alrededor de 3.000 personas trabajan como acompañantes en Uruguay. Durante la zafra invernal, al aumentar los enfermos, la cifra alcanza los 4.000.
Las empresas trabajan con personal de distinta extracción y conocimientos. La desocupación lleva actualmente a médicos practicantes, otros hasta con especialización, así como a nurses recibidas o enfermeras desocupadas, a prestar estos servicios.
Sin embargo la calificación universitaria carece de significado válido en el momento de cumplir el cuidado del paciente. Es que la persona que acompaña está inhibida de cumplir acto técnico alguno. Quien acompaña debe, absolutamente en todos los casos aguardar a la enfermera o asistencia correspondiente. Es distinta la circunstancia cuando lo contratado, es un servicio de enfermería específico.
La condición esencial para ser acompañante parecería ser la edad: no menos de 24-25 años y no más de 40.
Hasta hace no mucho tiempo, para ser acompañante se exigía la presentación del popularmente llamado «certificado de buena conducta». Actualmente el oficialmente llamado «certificado de habilitación policial» se expide exclusivamente para el pasaporte o para trámites ante los ministerios de Interior y Defensa Nacional. Ello determina que los acompañantes ya no deban presentar tal habilitación, aún cuando muchos servicios se prestan en domicilio. *
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