Instituto de Cirugía Infantil arremetió contra presidente del Fondo de Recursos
El presidente del FNR, Homero Bagnulo, dijo en el suplemento Bitácora de LA REPUBLICA, que «el estudio realizado por el FNR sobre 120 casos de niños a quienes se les practicó cirugía cardíaca en 1998, indica que el índice de mortalidad llegó al 34,1%, mientras en centros de referencia internacionales oscila en 4%. La sobrevida a los tres años en cardiopatías complejas fue del 60,5%, mientras que indicadores internacionales la ubican en un 97% hasta los diez años, nuestra alarma crece».
La respuesta del ICI no se hizo esperar. «El doctor Bagnulo pasa por alto completamente el asunto central», que consiste para el cuerpo médico del instituto, en «la divulgación de información médica en forma prematura».
En referencia a Bagnulo, técnicos del ICI –Carlos Peluffo, Pedro Duhagon, José Nozar y Ruben Leone– se preguntaron «a qué rol se refiere cuando habla de la opinión pública. ¿Será que la gente debiera actuar como árbitro de una discusión que todavía no se ha procesado a nivel científico?».
El cuerpo médico del ICI que funciona en el Hospital Italiano y que recientemente realizó el primer trasplante de corazón a un niño recién nacido, señala que «las cosas se le complican a Bagnulo con su intempestiva carta, porque incurre nuevamente en el desacierto de aceptar como inobjetable el informe titulado Programa de Seguimiento. Cirugía Cardíaca por Enfermedad Cardiovascular Congénita, fechado en agosto de 2001 y notificado al ICI el 16 de octubre, antes de conocer la respuesta por escrito del ICI, la cual le fuera solicitada por el Director Técnico Médico del FNR en esa misma fecha».
Alarma
Continuaron expresando: «Adelantamos que el análisis que hemos realizado nos otorga el legítimo derecho de cuestionar la validez de cualquier tipo de conclusiones.
Resulta inconcebible que el doctor Bagnulo afirme que «debería (el ICI) exponer ante la opinión pública cuáles son las medidas que han resuelto adoptar para mejorar los resultados de su trabajo».
Una vez más, incurre en difusión prematura de información médica, sembrando alarma injustificable y desacreditando a los médicos».
Las cosas se le complican todavía más, cuando el doctor Bagnulo menciona bibliografía y maneja porcentajes. Basta con analizar –apuntan– el trabajo en el que se apoya el informe en cuestión, los porcentajes referidos no aparecen en ninguna parte. El ICI consultó a su autor, Constatine Mavroudis, quien respondió que «fuimos muy cuidadosos de hacer notar, que había un 10% de datos omitidos, lo que puede sesgar los resultados en cualquier dirección. Además nosotros no realizamos ningún trabajo estadístico debido a los argumentos arriba expuestos».
Aclararon que «el trabajo fue hecho para demostrar que es posible hacer en el futuro una base de datos y lograr reunir suficiente cantidad como para poder realizar estratificación de riesgos. No tengo idea de dónde la Empresa Aseguradora de Salud sacó las conclusiones y datos que me mencionan. Nosotros nunca definimos las cardiopatías como simples o complejas. Nosotros nunca presentamos los datos como un todo».
Manipulación
El informe del FNR atribuye a Mavroudis una mortalidad en cardiopatías simples de 0,76% y en cardiopatías complejas de 3,53%. «Sí doctor Bagnulo, no es difícil desacreditar el informe de marras. La carta del doctor Mavroudis denuncia la manipulación de sus propias conclusiones por parte de los autores del informe».
«Coincidimos» –continuaron– en que «el FNR debe estimular las mejores prácticas médicas y dar cuenta a la sociedad de los resultados obtenidos con los recursos que se nos han confiado. El problema es que Bagnulo no quiere reconocer que no es cometido del FNR el trazar las estrategias de salud de cada uno de los sectores de la actividad que cubren los Imae, en particular lo referente a cardiología pediátrica. El FNR se ha negado en forma sistemática a financiar nuevas técnicas cardiológicas (sobre las cuales no existe mención alguna en el informe). La introducción de numerosos procedimientos de tratamiento con catéteres nos ha permitido reducir considerablemente el número de actos quirúrgicos, sustituyéndolos por procedimientos de mucho menor costo que implican al mismo tiempo la disminución del sufrimiento de los niños tratados, entre otras cosas, al reducir a 24-48 horas el período de internación correspondiente».
Auditorías ignoradas
«Nadie en el Uruguay» –indican los médicos– «sabe mejor que el ICI que el tratamiento de las cardiopatías infantiles pertenece al país y así lo ha demostrado con sus logros. Los médicos que tenemos la responsabilidad directa de la asistencia y por lo tanto somos necesariamente los actores fundamentales –no los propietarios de nada–, actuamos encuadrando nuestra actividad dentro de la Facultad de Medicina y del MSP». Los médicos del ICI «coincidimos con Bagnulo en que las auditorías externas tienen importancia, pero señalamos que ésta es una práctica habitual dentro del ICI, como la encargada a los profesores Fernando Mañe Garzón y Oscar Chavarría. Todas estas auditorías fueron ignoradas por el FNR y no aparecen en las citas bibliográficas del informe que nos ocupa.
Los médicos «han defendido siempre el concepto sustentado por la Ley 16.343 que rige el funcionamiento del FNR y que tantos beneficios han traído para la población. Creemos también con el doctor Bagnulo que «es un deber irrenunciable de las autoridades públicas en materia de salud el controlar e informar, pero de manera correcta y honesta y no manipulando los resultados y creando alarma en la población como lo ha hecho en este caso el presidente del FNR».
Además de tranquilizar a la población, «podemos asegurar que el ICI exhibe resultados quirúrgicos comparables con los publicados en los estudios multicéntricos de los EEUU». Añadieron que «las siguientes citas bibliográficas son decisivas para fundamentar lo anterior y no figuran en la bibliografía del informe del FNR. J. Thorac Cardiovasc Surg, March 1999; 117:419-30. Pediatrics March 1995; 88(3); 323330 y Pediatrics June 1998; 10 (6): 963-969″. *
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