LA LENGUA NO ES DE TRAPO

Los números y la concordancia de género

«Interesa señalar un aspecto no expresado a lo largo de sus muchas miles de palabras».

Es cierto que el sustantivo palabras es femenino, pero tampoco la pavada (como suelen decir los porteños para expresar que no se debe exagerar).

No es cuestión de andar cambiando el género de otros vocablos para adecuarlos al del principal. Son muchas palabras, pero son muchos miles de palabras, porque miles –como millares, millones y centenares– es masculino, y nadie en su sano juicio diría hay varias millones de mujeres, por más que este último vocablo sea femenino, ¿verdad?

Los colectivos numéricos pueden ser masculinos o femeninos: centenar, millar, millón, millardo (mil millones) billón, etcétera son masculinos; en cambio, decena, docena, centena, gruesa (doce docenas), son femeninos.

Por eso debemos decir Algunos centenares de abejas, pero Algunas centenas de abejorros. Asimismo, diremos Unos pocos millones de rupias, y Unas cuantas decenas de rublos.

Los números presentan estas contradicciones, ¿qué va a hacer? Los numerales cardinales no distinguen género, salvo uno, que tiene su femenino, una: Decimos veintiún caballos pero veintiuna yeguas. Sin embargo, debemos mantener el masculino en casos como los siguientes: treinta y un mil personas, cincuenta y un millones de toneladas. En el resto, no hay variantes:tres gatos, tres liebres, quince años, quince botellas; pero al trasponer el umbral de ciento noventa y nueve, ahí damos entrada al sexo débil y exigimos que se diga doscientas treinta personas, setecientas ochenta y una entradas vendidas.

Los ordinales sí tienen todos variación de género: quinto, quinta, séptimo, séptima. Pero ¿qué pasa después de décimo/décima? ¿Cómo hay que decir: decimocuarta función o decimacuarta? Yo me inclinaba por la primera opción (decimocuarta, vigésimo cuarta) hasta que consultando el Diccionario de la Real Academia, vi que en su portada dice «Vigésima primera edición», de donde concluyo que hay que hacer la concordancia de género con los dos términos y no sólo con el último, aunque confieso que me cuesta decir decimaquinta Vuelta Ciclista.

–¿Y por qué en vez de la vuelta ciclista no habla de la vuelta que estoy esperando que mande?

–¡Qué lo parió! *

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