TRES DE SUS HERMANOS PADECEN PLOMBEMIA; EL PADRE ESTA DESOCUPADO DESDE HACE 5 AÑOS

Una niña de cuatro años fue internada con altos niveles de plomo en la sangre

Oscar Romero, padre de los niños afectados por plombemia, no encuentra consuelo. Desde hace 5 años se encuentra desocupado, sobrevive de changas ocasionales en el Mercado Modelo y de la venta de objetos en desuso en ferias vecinales.

Para colmo, los estudios de plombemia realizados a cuatro de sus seis hijos detectaron entre 20 y 25 microgramos de plomo por decilitro de sangre. Gabriel, de dos años, registra 25.8 microgramos del metal por decilitro de sangre.

La peor parte se la llevó Florencia, de 4 años, quien desde ayer se encuentra internada en el Hospital Pereira Rossell, luego que pediatras de una policlínica de la zona constataron erupciones en la piel de la menor. La precaria vivienda que habita la familia, ubicada en Laureles 660, en pleno corazón del barrio La Teja, es testigo fiel de la crítica situación económica por la que atraviesa la humilde familia. Los pisos de tierra y los ambientes casi despojados de muebles dan cuenta de esta cruda realidad.

«Los primeros síntomas los notamos cuando los niños se quejaron que les dolían las rodillas. Nosotros no teníamos idea que podía ser por el plomo. Como los dolores continuaban y a Florencia comenzó a salirle una especie de salpullido en la piel, decidimos contactarnos con la comisión de vecinos que está trabajando en el tema», señaló anoche Romero a LA REPUBLICA.

La comisión vecinal decidió, entonces, informar de la situación al Centro Comunal Zonal Nº 14 y la niña fue atendida en la policlínica La Casilla, ubicada en la zona. La pediatra del centro asistencial, al constatar las heridas en la piel, decidió el inmediato traslado de la pequeña al nosocomio pediátrico, donde deberá permanecer internada para los estudios clínicos correspondientes.

Situación crítica

Romero señaló que, pese a que la comuna capitalina tomó hace dos meses muestras del suelo y paredes de la precaria vivienda, recién el lunes pasado les fueron entregados los resultados. En base a las pesquisas técnicas, se detectó 400 miligramos de plomo por quilogramo de tierra, mientras que en las paredes del inmueble la presencia del metal es de 38 mil miligramos. El límite admitido a nivel internacional es de 140 mls. para predios no industriales, por lo que la situación puede considerarse crítica.

«Ayer no teníamos dinero para pagar el ómnibus, para poder trasladar a Florencia al Pereira Rossell», confiesa preocupado el padre, quien informó que la niña quedó internada y le están dando medicamentos a través de una sonda.

«Aquí estamos viviendo por un comodato precario, por lo que, en cualquier momento, podemos ser desalojados y no tenemos dónde ir.

Romero hace cinco años fue despedido de un supermercado y desde entonces le fue imposible reinsertarse en el mercado laboral. La familia vive de algunas changas que realiza el hombre. «Sobrevivimos como podemos, de changas en el Mercado y cuando puedo vender algo en la feria. Pero tenemos todo tipo de carencias», agregó. *

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