Caricaturescas condiciones higiénicas

La Comisión de Políticas Carcelarias para América Latina –que preside el diputado del Encuentro Progresista Frente Amplio, Daniel Díaz Maynard–, elaboró un informe luego de visitar establecimientos carcelarios de veintiún países miembro, en el cual se afirma que el número de reclusos en las naciones de la región, «casi sin excepción, aumenta cada año en forma alarmante».

En el análisis de la situación carcelaria en las naciones estudiadas se destaca que las prisiones de hombres se caracterizan por «un alto nivel de hacinamiento», lo que provoca que se alberguen poblaciones «tres y cuatro veces superiores a las proyectadas en el momento de su construcción».

Celdas concebidas para contener a dos personas están ocupadas por hasta «cuatro y cinco reclusos los cuales además deben dormir en el suelo». Por otro lado, se ha comprobado que cuando los espacios de habitación son para 20 o 30 presidiarios, muchos de ellos «duermen en hamacas colgadas o aun en el estrecho sanitario».

En algunos casos extremos se detectó «tal nivel de hacinamiento», que los reclusos deben permanecer sentados durante las 24 horas del día ya que no cabrían acostados, sobre todo en prisiones para presuntos delincuentes investigados por la policía y en cuyos casos no ha intervenido el juez, situación que, «a pesar de las disposiciones legales, puede prolongarse hasta siete o más días».

Por otro lado, a través del informe se asegura que las condiciones higiénicas son en general «inadecuadas, llegando en algunos casos a lo caricaturesco». A pesar de que la Comisión del Parlatino realizó visitas anunciadas a los establecimientos penitenciarios, sus integrantes pudieron comprobar la existencia de celdas cuyos sanitarios carecen de agua, por lo que los presos «deben evacuar sus excrementos sobre papeles que luego arrojan por las ventanas».

Mientras que algunas prisiones cuentan con «comedores organizados, en otras la alimentación se distribuye directamente desde ollas, formándose largas filas, en las que cada recluso recibe su porción en escudillas habitualmente de plástico, la que debe consumir en su celda, patios o galerías».

En el estudio que realizó la agrupación del Parlamento Latinoamericano se afirma que existen algunas prisiones en las cuales «es notorio que el nivel económico de algunos internos determina que mantengan en prisión un estatus de privilegio». *

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