Tiene la Palabra

Mi balada al Canillita

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Al célebre dramaturgo, Florencio sánchez, fundador del teatro rioplatense, en el aniversario de su muerte: 7 de noviembre de 1910.

 

¡Oh Pibe, brío de primeras alas

en el que brillan pedacitos de Hombre!…

¡El gladiador y ese gorrión que vuela,

se encarnan en tu mote!…

 

Viene emprendida en la barrial aurora

tu vocinglera figurita diaria…

¡Cómo el sol te remonta cuando el Día

entre sus brazos te halla!…

 

Salen tus pies en pólvora de oro

como un aliento en la cansada vía…

¡La gesta independiente de tu grito

tiene «La Cumparsita»!…

 

¡Oh Pibe de arrabal, con pecho al aire,

cómo emprendes tu senda tempranera!:

¡»El País»!… ¡»La República»!… ¡diarero!…

por las barriadas céntricas…

la gracia y el sabor del pan de un día,

que te enmarcan en este desafío

de ciudad con atávicos suburbios

de yerba y cigarrillos…

 

Hecha con trapo, en juerga callejera, vas saboreando al pie, ¡cortita y célebre!,

como un alucinante paladeo

¡el gol de Piendibene!…

 

¡»Peñarol»!… te da el temple de abrir ¡cancha!

con desbordes de fintas y de dribles…

¡»Nacional»!… te hace ¡gol! contra la meta

del riesgo con que vives…

 

La lírica audaz de las murgas tiene

el alma desfiante de tus ojos…

El bombo, con el coro y los platillos,

¡te arde en gozos de «Momo»!…

 

¡Canillita!… sudándote la frente,

con nostalgias de trompos y bolitas;

¡tu perfil de gorrión siempre se vuela

en son de rebeldía!…

El «Conventillo» es tu tremenda imagen

de bullanguero muchachito pobre…

¡Todo el «Barrio Palermo» te embandera

de ansias y vibraciones!…

 

Tiene del «Sur» el canto de Gardel;

tienes la yapa y el café con leche,

y tienes el celeste tamboril

de rondas y vintenes…

 

Desierto estás de hogar sobre esas calles;

ya andas en riesgos mientras rompe el día…

¡En la hosca noche de la selva humana,

eres un ala herida!…

 

¡Quien acusa es el mismo «Mediomundo»

con sus lonjas, saliendo al escenario,

si marcan tu niñez, donde deshoja

en hijos y entenados!…

 

Del piberío y de Martha Gularte

te hace el «Corralón» y el arte de pueblo…

¡El cantarín de tus anuncios timbra

al gran Montevideo!…

 

La pieza, el alquiler y el desalojo

hacen carne en idénticos relatos,

al unirte en tropel, Matos Rodríguez,

con las notas de un piano…

 

La pásula gris de tu infancia quiere

volar hacia los altos edificios…

¡El polvo, sobre el brillo de una estrella,

nos muestra tu destino!…

 

Sabes siempre apretarte la gorrita…

¡Palpitante ornamento de aleteos,

que forja la Ciudad, en ley de calles,

con la mano del Pueblo!…

 

El Diablo aviva tu faz picaresca;

la imagen de Dios siempre te recoge…

¡El trampolín del horizonte lanza

tus suertes en pregones!…

 

Se une a tanto tu venta callejera,

que en «18 de Julio» se hace heraldo

del pícaro simpático… ¡envolviéndote

en la jungla de asfalto!…

 

¡Cómo, en sorpresa, en un momento pueden

tus inmortales Canillitas de Alas,

dar la Luz de la Prensa, mientras vuelan

sin límite ni valla!…

¡Tienes algo de Sancho y de Quijote!…

Pintoresca leyenda de muchacho,

que hace presa el Amor del gran Florencio

en la Red de su Teatro:

 

¡como una Flor, con vértigo de hoja,

que rueda a sombra y sol frente a la vida!…

La Flor, en esta ronda a pan y calle,

que avientan las esquinas…

 

Y en un rincón, espléndido de ideas,

con alumbrante voz, Adrián Troitiño, te narra su defensa laboral…

¡soñada al verte un chico!…

 

El aire de varón vas resobrando

por el centro a la venta de la noche…

Eres así, en la visión del Pueblo,

¡un anticipo de Hombre!…

 

ALFREDO A. CASATI TAVOLARA

URUGUAYO

 

Un solo grito: «Paz»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Si la guerra es un azote tan viejo como la humanidad, hoy día reviste unos caracteres mucho más dramáticos que en épocas pasadas.

Los conflictos bélicos acarrean desdichas y horrores más allá de lo imaginable. Conviene tener esto muy presente. No olvidarlo.

Son tan sólo un pálido reflejo de lo que pasa y puede llegar a pasar, si la contienda no es modificada y detenida a tiempo. No olvidemos que un terrible peligro se cierne sobre la humanidad: la amenaza de la trágica y por nadie deseada autodestrucción.

¿Podrá evitarse un apocalíptico final? Ello impone actuar con mesura. Con serenida. Resolviendo los conflictos bélicos en el campo de las palabras. Evitando, en lo posible, el horror del armamento, que sólo siembra pánico, dolor, destrucción, muerte.

Desde lo más profundo de mi ser, quiero y lo hago, gritar con todas mis fuerzas, «no más guerra», queremos y necesitamos paz.

La vida toda es un grito de paz.

Paz a los de ariba y paz a los de abajo.

Paz a los de derechas y paz a los de izquierdas.

Paz a los pequeños y paz a los grandes.

Paz para los que creen y paz para quienes no tienen fe.

Paz para los que aman y paz para quienes están en soledad.

Paz para todos.

Paz para toda la humanidad.

Cordiales saludos,

 

CARMI RAUCH – C. I. 866.784-6

 

Por cuarta vez atacaron a mi hermano

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Molesto su atención para relatar lo que le sucedió a mi hermano el 27 de octubre a las 21 horas, en Rocha.

A doña Zulma le tuve que mentir. A ella, que me dio la vida, me mandó a la escuela y me enseñó a trabajar, diciéndome a cada rato: «Lo ajeno no se toca» yo le mentí, para no matarla… la trampa no duró ni 24 horas…

El domingo 28 de octubre, mi madre esperaba al otro hijo. Humberto, el bolichero trabajador que lucha todo el día en su almacén de la calle Martín Rodríguez, en la ciudad de Rocha.

Jamás estuvo en contra de la ley y nunca se achicó ante el laburo. En eso estaba el sábado 27 cuando tres hombres enmascarados entraron al almacén para cometer un asalto.

Iban armados, pero mi hermano no se entregó y defendió el fruto de su trabajo.

Por eso quisieron matarlo. Le tiraron un tiro que dio en la pared y luego lo destrozaron a culatazos.

El tiene 63 años y no por eso cambió plata por vida. Se defendió y quedó tirado en el piso en medio de un charco de sangre.

No tenía aire acondicionado como los que hacen las leyes, que sean, por fin, más contundentes con quienes todos los días nos meten el terror, el miedo y las manos en el bolsillo.

Ota vez ligó. Era la cuarta vez que lo asaltaban y lo golpeaban y si vuelven por la quinta, va a pasar lo mismo, hasta que alguno quede por el camino.

Mi madre lo esperaba al otro día con los tallarines, pero Humberto no vino a la mesa. No le dijimos que estaba en el Hospital… Los mal paridos privaron a mi madre del almuerzo con el hijo. Mi hermano no defendió su plata y su vida para comp
rar un auto… porque él anda en bicicleta. Por suerte se repuso.

La otra cara de la moneda es esperanzadora. Cuando Humberto se repuso del brutal ataque llamó a la Policía y sólo demoraron un minuto en llegar a su casa.

Están trabajando, me consta y Dios los va a ayudar y ellos van a detener a los cobardes que lo golpearon.

Es bueno señalar que Salud Pública de Rocha actuó con celeridad y eficiencia. Los vecinos, todos, ayudaron y nos manifestaron su apoyo.

Mil gracias a todos y al director de LA REPUBLICA por brindarme este espacio…

Olvidé algo: Mi madre no me enseñó a cerrar el pico.

 

RUBEN DIAZ – C.I. 2.886.980-0

 

Algunos viven en una ciudad, otros aquí

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Vivo en San José de Carrasco, Canelones, y para hacer los mandados, llevar mis hijos a la escuela o ir a trabajar, debo transitar, entre otras calles, por la Avenida Alvear (doble vía «semiasfaltada»).

Desde hace años es un desastre. No sé si parece un colador o un campo de batalla. Tiene un sinfín de pozos de todos los tamaños, y eso me ha forzado a llevar al auto varias veces al mecánico.

Estoy realmente indignado. Este gasto nadie me lo va a compensar. Nadie.

No me importa a cuál partido pertencece el intendente de turno, sino que cumpla con los deberes que tiene a su cargo.

Pago una contribución nada barata, y me siento ridículo cuando leo entre los ítems, que estoy aportando para mantenimiento de calles, luces, saneamiento… parece una burla de gran tamaño.

¿Por qué luego de llover, cuando se les ocurre, pasan una fina capa de balastro que a los pocos días vuelve a dejar los pozos al descubierto?

No me van a decir que es más barato, ni por mano de obra ni por materiales, ya que no sólo no es efectivo, sino que es una total pérdida de tiempo.

A los que vivimos allí no nos sirve. Entonces me pongo a pensar que hay una legión de inspectores abocados a cobrarnos dinero por nuestras equivocaciones, pero los ciudadanos no tenemos ningún mecanismo que nos permita cobrar multas a los funcionarios del Estado que no cumplen con sus deberes.

¿Existe alguna forma en que podamos castigar a un intendente por ocasionarnos gastos derivados por los pozos? ¿Acaso puedo llevar a la Intendencia los recibos del mecánico por gasto en amortiguadores, etcétera?

Por supuesto que no. El intendente de turno goza de impunidad. Y una vez más, los que terminamos aportando «extra» somos los ciudadanos.

Completamente lamentable.

 

PABLO LUCAS – <[email protected]>

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