UNA MINUCIOSA INVESTIGACION DE LA UCUDAL DESNUDA LA CRUDA REALIDAD SOCIAL IMPERANTE EN EL PAIS

La pobreza infantil sextuplica a la de los adultos mayores en Uruguay

Estos elocuentes indicadores están incluidos en un estudio realizado por un programa de investigación de dicha institución educativa, que desnuda una cruda realidad: la creciente infantilización de la pobreza.

La Facultad de Ciencias Sociales y Comunicación de la Universidad Católica del Uruguay y su programa de Investigación sobre Integración, Pobreza y Exclusión Social (IPES) procedió ayer al lanzamiento del libro «Panorama de la Infancia y la Familia en Uruguay».

La publicación es el resultado de un año de trabajo del equipo del IPES y contó con el patrocinio del Instituto Interamericano del Niño de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En el acto de presentación, hicieron uso de la palabra la decana de la Facultad, Cecilia Zaffaroni, el director del IPES, Ruben Kazman y el director del Instituto Interamericano del Niño, Alejandro Bonasso.

De acuerdo con la investigación realizada, se concluye en «la necesidad de pensar los problemas de la familia y la infancia como asuntos de Estado y no meramente de gobierno».

La publicación explica que en todas las sociedades, las parejas jóvenes con hijos suelen ser más pobres que familias en etapas más avanzadas del ciclo de vida, lo que se traduce en una mayor proporción de pobres entre los niños que en otras edades.

Niños desamparados

El documento precisa que en el caso uruguayo, esta verdad no justifica el hecho de que la brecha de bienestar de los más jóvenes respecto al resto de la población se haya agudizado en la última década. Se advierte que esta tendencia se agudizó particularmente a partir del año 1999, lo que coincide con el último año de gobierno de la administración encabezada por el ex presidente Julio María Sanguinetti.

Según reveló la investigación del IPES, la mitad de los niños uruguayos más pobres no está amparados por el subsidio de Asignaciones Familiares. Mientras que a nivel continental, nuestro país tiene una ecuación más negativa entre pobreza infantil y la pobreza general.

El estudio demostró que en los últimos años, las asignaciones familiares experimentaron un deterioro del 40% en comparación con el ingreso de las pasividades.

En tal sentido, se estableció que en 1999, el porcentaje de pobres entre los niños de 0 a 5 años era 6 veces mayor que el correspondiente a la población de 65 años y más.

Se consignó que mientras los niños de entre 0 y 5 años tienen probabilidades casi iguales de ser pobres en Uruguay, tan sólo 10 de cada 100 personas en la tercera edad eran pobres en 1991 y menos de 7 de cada 100 en 1999.

Concluyeron que los hogares que tienen al menos un integrante entre 0 y 17 años presentan posibilidades notoriamente más altas de caer en situaciones de pobreza que los hogares conformados exclusivamente por jóvenes-adultos, adultos y viejos.

En otro de los capítulos del libro, los investigadores determinaron que «de un país que Germán Rama definió una vez como ‘hiperintegrado’ a la realidad actual, existe una larga distancia».

«Los textos más recientes sobre marginalidad e integración en Uruguay destacan la presencia de fracturas visibles en el tejido social uruguayo».

El informe cuestiona el actual sistema institucional, que a su entender está construido sobre la base de una perspectiva sectorial, con la pretensión de responder a los diversos problemas sociales como si fueran independientes entre sí.

La investigación percibió el impacto que tiene la segregación residencial y educativa de los niños.

En este aspecto, se detectó un aumento de la población infantil en los barrios homogéneamente pobres, situación que descapitaliza sus horizontes de vida.

La publicación hace mención a los intentos e innovaciones en Uruguay que procuran mejorar la calidad de vida de la niñez, como una forma de revertir y moderar esta angustiante situación.

Se destaca, en tal sentido, «el notable esfuerzo realizado en los últimos años por universalizar el preescolar en la población de cuatro y cinco años, es una de las tantas señales de este esfuerzo».

Sin embargo, el documento consigna que estos emprendimientos fueron insuficientes para revertir el desbalance generacional. «Uruguay protege y potencia a sus niños en forma aún insuficiente y las carencias en la protección contribuyen a una creciente segmentación social y a los cada vez más visibles procesos de reproducción intergeneracional de la pobreza y endurecimiento marginal de dicha pobreza», se concluye en otro pasaje de la esclarecedora publicación. *

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