Fiesta de origen celta

El origen de la fiesta de Halloween se remonta a 3.000 años en Irlanda, como un festival de cosecha de los celtas. Para estos pobladores, el cambio de estaciones adquiría una importancia mágica y desde finales de octubre y principios de noviembre celebraban un festival denominado Samhaim.

Según la creencia, ésta era la noche más importante de oración, ya que era el último día de la cosecha y el comienzo del invierno.

Los celtas creían que en esa noche la ventana que separaba el mundo de los vivos y el de los muertos desaparecía.

En la noche del 31 de octubre las almas de los muertos regresaban a visitar hogares terrenales; para mantener a estos espíritus contentos y alejar los malos espíritus de sus hogares, los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus hogares.

En tal sentido el sentimiento de miedo y terror a la noche de Halloween proviene de la creencia de que los muertos regresan a visitar los seres vivos.

El antropólogo Daniel Vidart explicó a LA REPUBLICA que los rituales de Halloween provienen de una festividad pagana de origen celta que se incrustó en el cristianismo popular.

Los celtas (irlandeses, escoceses, galos y bretones) rendían divinidad a Samhaim –Señor de la Oscuridad y la muerte– en las horas previas al 1º de noviembre, coincidente con la entrada de un nuevo año, según su calendario y con un período de frío extremo.

Según Vidart, el 31 de octubre estos pobladores efectuaban una especie de exorcismo popular a los demonios, por lo cual se vestían «del señor muerte y de divinidades infernales» para desatar el mal a estas criaturas, en una época considerada como «la muerte de la naturaleza», por la aparición de la crudeza y las sombras del invierno.

Los celtas rendían honores a esta divinidad para conjurar los terrores del invierno y las noches larguísimas, donde se producían mayores enfermedades y escasez de alimentos.

La fiesta arribó a Estados Unidos durante la mitad del siglo XIX, cuando los emigrantes irlandeses trasladaron el ritual druida al otro lado del Atlántico.

Es aquí donde la festividad pagana se adosa al cristianismo como un ritual religioso. Así el 1º de noviembre se convirtió en el Día de Todos los Santos, una jornada de rezo para honrarlos; mientras que el 31 de octubre fue designado como la víspera del día de Todos los Santos (all hallow’s eve).

El antropólogo Vidart explicó que actualmente estas ceremonias las practican los niños, porque son ellos con sus juegos los que conservan los viejos rituales.

Como ejemplo de lo dicho, mencionó la práctica de la popular rayuela y la payana. En este último, el tirar las piedras hacia arriba representa la ida de las almas al cielo.

Indicó que la tradición de los niños a salir con calabazas ahuecadas, alumbradas con una vela en su interior y que se le hicieron ojos y boca proviene de una costumbre irlandesa. Según relata la leyenda, existía un señor llamado Jack O’lanters, denominado «el hombre de las linternas», que al comportarse muy mal en la vida y burlarse del diablo, no podía entrar en el cielo ni en el infierno. Por lo cual estaba condenado a andar continuamente por la tierra hasta el día final.

Halloween es fiesta vinculada con las hadas y gnomos los que debían ser aplacados con dulces y caramelos. En la tradición actual, los niños representan los demonios y la muerte, a los que para exorcizarlos deben entregárseles dádivas.

En las sociedades como la uruguaya, la fiesta de Halloween es alentada por el comercio, que pretende vender disfraces y dulces.

En algunos lugares de nuestro país no se celebrará por lo ocurrido con los atentados terroristas en Estados Unidos. *

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