Tiene la palabra

Yo discrepo con Estrella

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* He leído una nota enviada desde N.Y. de una señora llamada Estrella. Como ella discrepa con su editorial yo discrepo con ella, porque parece que este fabuloso sistema en el que estamos viviendo fuera el mismo paraíso y no es así. Quizás si estuviera bien utilizado lo sería pero favorece el enriquecimiento de muy pocos.

Supongo que la señora sabe que aquí tenemos flagelos como la desocupación y el hambre y cada vez más excluidos del mismo. No discuto que es muy bello vivir en el mundo consumista pero de nada nos sirve ver vidrieras con los artículos que jamás podremos comprar.

Me considero una excluida porque mi marido trabaja en dos lugares y yo también trabajo 8 horas todos los días (también el fin de semana) todo para que nuestros sueldos no superen los U$S 500, no disfruto de autos ni viajes ni siquiera de casa propia y sepa señora que no pertenezco a la minoría sino que cada vez somos más y todavía te dicen «bueno, tenés trabajo».

Qué maravilloso sistema en donde la educación está en decadencia y ni hablar de la salud pública. Quizás al lado de Afganistán esto sea un paraíso pero tampoco vengan a vender que es lo mejor que te puede suceder porque acá pasás hambre laburando, tampoco creo que USA sea una carmelita descalza, si pensamos que ellos también algún inocente deben haber matado.

Por supuesto que el terrorismo no lleva a nada y la gente de las torres eran solamente trabajadores pero tantas veces pagan inocentes por pecadores. Yo no quiero la guerra o la debemos aceptar porque el damnificado sea USA y ellos seguirán matando gente, niños, mujeres que el único pecado cometido fue nacer en Afganistán, no interesa quién comenzó, interesa que quiero un mundo para mis dos hijos y todos los hijos con paz, comprensión y esperanza aunque yo no la tenga.

Felicito al señor Fasano por publicar la diversidad de ideas y por su labor.

VERONICA A. – 3.375.614-1

 

Argumentos para la esperanza

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Si bien está de más señalar que atravesamos una época muy dura y que el ánimo de nuestro pueblo uruguayo no está pasando por su mejor momento, precisamente por eso creemos oportuno destacar y rescatar ciertos argumentos para mantener la esperanza.

Primero que nada, habrá quienes digan que soy joven y que no sé cómo son las cosas, y que el tiempo y la experiencia me demostrarán que hay ciertas cosas que no se pueden cambiar y que en vez de perder tiempo escribiendo esto bien podría estar asumiendo la realidad y tratar de acomodarme en algún lado y si lo logro bueno, agachar la cabeza, asumir (de nuevo esa peligrosa palabra) que no puedo hacer nada, que va a haber gente durmiendo en la calle, que va a haber niños trabajando desde los 7 años (o antes), que va a haber padres que no tengan la dignidad de un trabajo y de poder mantener a su familia, que va a haber, en resumen, cierto gran porcentaje de nuestra gente que va a estar condenada a ser pobre y a ser explotada, necesariamente, sin que yo pueda hacer nada, y así, bueno, continuar mi vida, disfrutar de lo que tengo, crecer, hacerme viejo y después de una larga y gris vida morirme sin dejar más huella que mi nombre.

Tengo la alegría de poder responder a quien me diga esto, que no tiene razón, que está equivocado. Y que si yo puedo ahora estar escribiendo esto, y que si usted puede estar leyéndolo, y que si usted y yo podemos criticar o aplaudir las ideas que queramos, que si bien o mal, en fin, vivimos más o menos libres y en ciertos aspectos democráticamente, es, señor, porque ha habido en todos los tiempos gente que ha sido irreverente y que se ha negado a asumir su realidad y a olvidar sus sueño, gente que ha dado su vida por la verdadera justicia, desde siglos antes de Cristo hasta nuestros días, y gran parte de lo que tenemos a ellos se lo debemos. Si los hombres de la historia hubieran escuchado y acatado sus consejos, señor, imagínese y dígame dónde y cómo estaríamos en este momento.

Por eso no sólo tenemos el derecho sino la obligación de luchar por un presente mejor, que es posible.

Respecto a lo dicho, no es de sorprender que la opinión predominante sea de conformismo y escepticismo. Cabe observar que en toda época histórica cuando ha existido un sistema arraigado y dominante la creencia común ha sido o bien que se había llegado a una época en que el sistema había llegado a su mayor perfección (para los favorecidos por el sistema), o bien que la realidad era incambiable y la dominación y la esclavitud eran asimilados como condiciones de vida naturales y necesarias (para todos los dominados y oprimidos, que eran la gran mayoría), y sin embargo, algo se ha avanzado y las sociedades han experimentado muchísimos cambios a lo largo de la historia.

Qué razón más valedera que ésta para rebelarnos contra nuestro escepticismo y resignación.

Habrá quienes digan que ahora es diferente, que las circunstancias han cambiado y que estamos ante cambios globales que dominan al mundo entero. Es cierto, pero también es cierto que esa sensación de que la única salida posible para los países subdesarrollados está en entregarse ciegamente a los mandatos capitalistas imperantes, ha sido el resultado de una monumental y larga estrategia de marketing impulsada por las potencias capitalistas. Estrategia que nos invade por todas partes, en los filmes venidos del norte, en ideas venidas del norte, en libros, revistas, etc.

La lógica capitalista ha logrado apoderarse y dominar a la mayoría de la sociedad. De esta manera no es de extrañar que resulte difícil creer en la real posibilidad de un cambio.

Pero intentemos hacer un alto, intentemos pensar lo más desideologizadamente posible: ¿que nadie me venga a decir que somos un país pobre? ¡Por favor! ya no podemos comernos ese cuento, tenemos un territorio lleno de tierras fértiles, ideal para el ganado, para la agricultura, pero también para el turismo, o para vivir, realmente con infinidad de posibilidades potenciales que en este momento ni nos imaginamos, y como si fuera poco, sólo somos 3 millones de personas. Realmente me resulta difícil creer que seamos pobres, teniendo tantas posibilidades y tan calificados técnicos que están egresando todos los años y quién sabe con qué trabajo deben conformarse.

Bueno, por aquí la dejamos, esto no pretende ser más que algunos argumentos para seguir creyendo, porque lo peor que nos puede pasar como pueblo es que perdamos el interés por la cosa pública, que perdamos las esperanzas.

EMILIANO NUÑEZ PIRIZ – C.I.: 3.838.363-4

 

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quien suscribe, Jaime Rivera, con familia e hijos pequeños estoy muy preocupado por la educación que reciben a través de un medio tan masivo como la televisión.

Según entiendo, debo estar informado y puedo elegir el medio para hacerlo y además teniendo en cuenta democráticamente al total de la familia vemos el noticiero de Montecarlo TV Canal 4.

El 16 de octubre en su horario central (19.45) emite una información de carácter policial en la zona de Belvedere donde se persigue, se acorrala y se captura mediante un gran operativo de la Policía, a algunos malvivientes que querían alterar el orden copando y robando un comercio.

En medio del hecho hay muchas armas, disparos y heridos.

Dentro de la balacera aparece una persona yaciente en la calle con mancha de sangre
en su pierna, al cual arrastran sacándolo de la escena. Es cuando el periodista acreditado y siguiendo con cámara a tal persona, dice que está muerto y prosigue su tarea efectuando preguntas inquisitorias a un trabajador de dicho comercio, finalizando la nota.

Esta misma noticia y de la misma manera fue emitida en la noche, al mediodía siguiente y en los días posteriores.

No se trata de un tema personal con el periodista que ni siquiera conozco, sino por su función pública. Sin embargo este estilo tan sensacionalista como violento ha sido utilizado por el staf de periodistas de dicho informativo.

En los tiempos que corren, tan violentos como atroces, debemos apostar todos a que la cultura de la paz se instale definitivamente, puesto de que dependen nuestros niños de ello para crecer y forjar esta sociedad tan rica en su democracia.

Sin otro particular lo saluda atentamente

 

JAIME RIVERA

 

La Sed y el Agua ¿invitó a dos niños?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Son las 22 horas del domingo 21 de octubre.

Hace apenas pocos minutos terminó el programa La sed y el agua.

Uno de los personajes entrevistados, como siempre, me impactó. Es un niño, no sólo por sus pocos años. Es Washington Abdala, que junto al doctor Penadés, de los más jóvenes, de algún modo, nos están representando en el Poder Legislativo.

En varias oportunidades, en vivo o por TV los he visto. Una vez, sentados el uno junto al otro, en un seminario en donde me siguieron impactando sus juventudes y disimilitudes.

¿Por qué dije es un niño?

En ese Seminario sobre Derechos Humanos e impunidad, en sillas contiguas, escuchaban opiniones de respetables personalidades nacionales y extranjeras. El uno, gesticulando y hablando con el otro evidentemente molesto por no ser descortés con su compañero de silla y al mismo tiempo no queriendo perder la interesante exposición del panelista visitante. Hoy, me afirmo al juzgarlo como un niño y no como un joven ¿representante?

El niño recibe y acapara todo lo que el mundo exterior le proporciona, lo almacena e incluso, excepcionalmente, lo elabora y maneja con cierta genialidad.

El joven sigue incorporando a ese sedimento cultural que fue acumulando, todo lo nuevo y lo viejo que va descubriendo, lo actualiza y es capaz de convertir en bienes relativamente suyos, los conocimientos adquiridos.

Esto le permite insertarse en su momento histórico que cada vez varía con mayor celeridad. Ahonda en el pasado para afirmarse en el presente y saltar hacia el futuro desde una base más segura.

Al niño le falta tiempo para hundirse en la historia, conocer, analizar y evaluar hechos y personas. También carece de capacidad de abstracción, libertad, sabiduría y puntos de apoyo para aquilatar fenómenos actuales.

Este niño nos hace pensar que si le preguntamos ¿por qué?, tal vez su piquito de oro nos responda: porque papá me mandó. ¿Verdad que lo hice bien? Es penoso, pero hay muchas figuras, con rasgos de hombres que aún, como los niños, solamente se manejan con elementos recibidos.

M. S.  – C..I.. 703 608-8

 

La Biblioteca Municipal de Rivera censura

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como lector de la prensa nacional en la Biblioteca Municipal de Rivera, asistí con desagrado hace un par de meses, a la resolución del señor intendente municipal de suspender la compra en los diarios LA REPUBLICA y El Observador por razón de políticas de contención del gasto público. Falso.

En la aludida se continúa recibiendo para lectura del público El País y el semanario Búsqueda, dos publicaciones de la derecha antidemocrática y golpista mientras LA REPUBLICA único medio de información serio y veraz es negado al interés de los usuarios. Quizá como a la Administración municipal no le gusta lo que informa su diario ha decidido privarnos a todos de su lectura.

Y lo de la contención de gastos no es cierto, ya que la Junta Departamental, violando la Constitución de la República (Art. 295) se votó un viático mensual (¡bah!, sueldo) de $ 10.000 para cada uno de sus miembros, además de conservar otras prebendas: combustible gratuito, pasajes en ómnibus interdepartamentales, viáticos para viajes, etc.

Volver a comprar LA REPUBLICA y el semanario Brecha sería un sano ejercicio democrático para las autoridades municipales y para los usuarios estar debidamente informados, ya que «la verdad es el resultado que surge de la oposición de ideas».

MIGUEL FIGUEROA – C.I. 2.013.321-9

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje