Escuchemos a los poetas
POR HORACIO BUSCAGLIA
Nocturno: Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre se escucha que transita solamente la rabia, que en los tuétanos tiembla despabilado el odio y en las médulas arde continua la venganza, las palabras entonces no sirven: son palabras.
Balas Balas: Manifiestos, artículos, comentarios, discursos, humaredas perdidas, neblinas estampadas. ¡Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento, qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!
Balas Balas: Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste, lo desgraciado y muerto que tiene una garganta cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
Balas Balas: Siento esta noche heridas de muerte las palabras. (Rafael Alberti. Madrid, 1937)
Carta: Compatriotas, hermanas y hermanos que nos escuchan, si alguna vez se nos escucha: La lluvia, un rayo, un terremoto, una mano inhumana pueden arruinar el día de encontrarnos. Pero la lluvia, un rayo, un terremoto, una mano inhumana, acaso sólo pueden postergar nuestro encuentro porque no saben arruinar lo que nos une lo que significamos. Asimismo edificios, ciudades, civilizaciones fabulosas pueden llegar a convertirse en ruinas pero el amor que junta es más constante que tales edificios, ciudades y civilizaciones porque el amor es gravedad del cardinal sistema, la fuerza de atracción que compone la materia que cuaja inarruinable pese a la lluvia, el rayo, el terremoto y la mano inhumana. Apartémonos entonces de los caminos trillados y no nos dejemos seducir por la muerte, no besemos el odio, no hagamos juego a la barbarie. La gloria es esta levedad intensa Sigamos amando pese a todo. Sigamos amando pese a todo.
Sigamos amando: El amor es el poder real entre todos los poderes. * (Silvio Rodríguez La Habana (Cuba), 6 de octubre del 2001.)
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