Tiene la palabra
Felicitaciones por el editorial publicado en la tapa de LA REPUBLICA el 8 de octubre
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El mismo contiene una justa y equilibrada expresión de voluntad política. Además, a los uruguayos que pretenderemos conocer la historia, nos resultan muy dignas las posturas de defensa del derecho internacional, de los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos y, de manera fundamental, la irrenunciable exigencia de la justicia.
Fiel a las enseñanzas de los doctores Luis Alberto de Herrera y Javier Barrios Amorín, expreso mi incondicional adhesión a la posición de: No a la guerra, exigimos el derecho humano universal de la paz.
ALEM GARCIA – C.I. 1.118.496-0
No hay terror bueno o malo; hay terror
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Qué lindo es cantar alabanzas a la paz del mundo, cuando no se sufre el terror fundamentalista. Qué bien suenan las palabras cuando uno sigue viviendo una realidad que sólo tiene «blancos» o «negros» y no hay términos intermedios.
Pobrecito ese gobierno talibán, que se preocupaba tanto por mejorar a su pueblo, desde que agarró el poder (en elecciones democráticas por supuesto) y que lo único que producía era opio para seguir financiando su «revolución» islámica, que tanto ha beneficiado al pueblo afgano.
Pobrecitos los millonarios fanáticos saudíes que usan los petrodólares para financiar el terror y no para mejorar el hambre en sus países (esa tarea es sólo del imperialismo).
Señor Fasano: No hay terror bueno o terror malo. Hay terror.
Que ha matado a miles de personas porque en el Islamismo no hay líderes religiosos que levanten la voz y digan de una buena vez a los cientos de millones de fieles que el terrorismo fanático no lleva al Paraíso.
Y si hay personas que siguen aplaudiendo o justificando el atentado del 11 de setiembre, que entiendan que al terror se le contesta de una sola forma que el terrorismo entiende: con su misma moneda.
Así que sigan llamando a la Paz, pero después que los terroristas nos dejen a todos en Paz.
Uruguayo en Israel
Adhiero totalmente a su propuesta
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Un minuto de silencio…
Si todavía estás horrorizado por las escenas del martes pasado, aprovecha para hacer un minuto de silencio en homenaje a los casi 10.000 americanos, la mayoría civiles, muertos cobardemente por terroristas que aún no se sabe quiénes son.
Ya que estás en silencio, guardá otros trece minutos en homenaje a los 130.000 civiles iraquíes muertos en 1991 por orden de Bush padre.
Aprovecha para recordar que en aquella ocasión los americanos también hicieron fiesta, como los palestinos hace días… ahora más veinte minutos por los 200.000 iraníes muertos por los iraquíes con armas y dinero proveídos a Saddam Hussein (todavía joven en esa época) por los mismos americanos que más tarde giraron toda su artillería contra ellos… Otros quince minutos por los rusos y 150.000 afganos muertos en manos del Talibán, también con armas y órdenes de USA, quienes crearon su organización y la entrenaron con la CIA…
Más diez minutos por los 100.000 japoneses muertos directa e indirectamente en Hiroshima y Nagasaki, también por acción directa de la gran Aguila…
Si lo hiciste, ya estuviste en silencio una hora (un minuto por todos los americanos y cincuenta y nueve por todas sus víctimas…)
Si aún estás perplejo, haz una hora más por los muertos en la guerra de Vietnam, la cual no es agradable de mencionar para los americanos…
Ojalá (aunque los índices de belicosidad de los americanos indiquen lo contrario). ¿Alguien recuerda el bombardeo de USA a Bagdad, donde murieron 18 mil personas, no cinco mil como en las torres? ¿Alguien lo vio en la CNN? ¿O en algún canal del mundo? ¿Alguien pidió justicia o, peor aún, venganza? Rogamos porque los americanos comiencen a entender que ellos también son vulnerables y que las tragedias que ellos provocan son tan bárbaras y cobardes como las de los otros.
Los muertos de otros pueblos duelen tanto como los de ellos…
Adeuda: minutos de silencio por todos los civiles muertos en acciones de guerra aunque no haya habido ni foto ni filmación. En la guerra de Vietnam, finalizada en 1975, murieron unos 50.000 soldados americanos y como 1.000.000 de vietnamitas así que serían 5 minutos de silencio por los soldados americanos (¿Quién los mandó a ir hasta Vietnam? ¿Qué les había hecho Vietnam?) y 100 minutos de silencio para las víctimas vietnamitas a pesar de que no pertenezcan a nuestra «civilización» occidental y judeocristiana.
Hay que agregar 3 minutos de silencio por los 30.000 desaparecidos en Argentina, entre 1976 y 1983, asesinados por un gobierno «occidental y cristiano apostólico romano» brazo armado local del Pentágono dentro del esquema de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Hay que agregar 20 minutos por los 200.000 guatemaltecos muertos (según Eduardo Galeano) a partir del derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz en 1954. Lo derrocó la CIA por oponerse a los intereses de la United Fruit Company. Los muertos son responsabilidad directa de los gobiernos que pusieron los EEUU.
¿Cuántos minutos hay que agregar por los muertos dominicanos cuando la invasión con 45.000 marines de los EEUU en 1965 para derrocar el gobierno democrático de Juan Bosch? Buena pregunta. Pasemos a la siguiente: ¿Cuántos minutos de silencio hay que agregar por los panameños que la quedaron cuando la invasión (con bombardeos incluidos) a Panamá en 1989?
No lo sabemos porque, es raro, nunca lo dijeron ni lo filmaron.
Hay que agregar 1 minuto de silencio por los chilenos que la quedaron cuando Pinochet derrocó al gobierno democrático de Salvador Allende en 1973 apoyado e instigado por la CIA con Henry Kissinger a la cabeza.
¿Cuántos minutos de silencio hay que agregar por los colombianos que están muriendo todos los días dentro de la guerra que perpetran los EEUU encuadrada en el Plan Colombia?
¿Cuántos minutos de silencio hay que hacer por los muertos nicaragüenses asesinados por el dictador Anastasio Somoza, entronizado por los EEUU y del cual un funcionario del gobierno de los EEUU decía «es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta»?
Demasiado silencio.
ANTONIO LAVIANO – C.I. 1.457.273-8
No sólo para uruguayos…
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Creo que muchos de nosotros, de nuestra raza «humana», se olvidaron del amor, o por ahí lo miraron de lejos ni siquiera intentando comulgar con él.
Dejar el cariño de las raíces, perder el recuerdo de la memoria… es muy triste, y más aún es ver que este olvido provoca sentimientos tan desgarradores como este que muchos de nosotros, «confío»; seguimos teniendo.
Se nos rompe el alma, se nos divide en mil pedazos, y hacemos todo lo posible por colocar cada trozo lo más cerca posible de aquellos que sufren, tratando de aliviarles aunque sea por un instante el famoso corazón, ese que tenemos todos y tan pocos sienten. Si nos quitáramos un minuto de esta vida casi sin reflexión, para ponernos la mano en nuestra parte izquierda del cuerpo, que vive cada segundo como si fuera el primero, me imagino habría otra claridad, como esa que sentimos cuando vemos un amanecer y decimos ¡gracias por un dÃ
a más!
Podría escribir una vida entera acerca del amor, porque me hace bien, me da paz, esperanza, sabiduría. Pero hay tanta gente que no lo quiere recibir, ni aceptar como el sentimiento más fuerte, y no por ser así domina, tan solo tiene poder, ese que es mágico, natural, simple, tan simple, tan simple, que hoy hace exactamente 24 horas estalló la primera bomba. ¿Eso es simple?
¡No!
¿No?
Y pensar que simplemente nos enchufamos o mantenemos cualquier conversación mundana y aparece la frase «empezó la guerra», qué ironía, ¿no?
Siempre por poder, dominar, querer más, ser único, invencible, supremo… muy hueco, no tiene fin, insaciable, infinito, sin medios, sin pensar, sin perdonar, sin ser sensible, a lo profundo, será porque es muy difícil de entender o porque ni siquiera importa, que tenga medios, para tener fines, de respeto y tolerancia, a los valores humanos, de raza, religiones, culturas…
¿Qué pasó con la sabiduría con la que fuimos hechos?
Creo que está, simplemente hay que buscarla, amarla, porque me parece, es la última oportunidad para volver a tener esperanza.
ANA SEMINO – C.I. 1.964.176-0
No estoy de acuerdo con el editorial
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me causó mucha molestia leer su nota editorial del día 8 de octubre. Si bien estoy de acuerdo que la guerra no lleva a nada, sepa que esta guerra no la comenzó Estados Unidos y sus aliados, la guerra comenzó el día martes 11 de setiembre de 2001. La comenzó un grupo de fundamentalistas musulmanes que guiados por el odio y por el diablo en persona decidieron darle lo que ellos creían merecido a Estados Unidos, y por el lugar que ellos creían que les iba a doler más. No estaban equivocados, nos dolió y mucho.
Pero esto no fue un ataque contra un país, fue un ataque contra la cultura occidental. Cultura que nosotros creemos que es lo ideal, cultura en la que usted también está viviendo usted disfrutando también de las cosas «materiales» que tanto ellos desprecian, o me va decir que no disfruta de su coche, de su casa, de sus viajes supongo que también ha visitado Estados Unidos y disfrutado de esas cosas materiales que tanto critican y desprecian, esa horrible sociedad de consumo que a todos, absolutamente a todos nos gusta. Para qué ser hipócrita.
Los mártires musulmanes que dieron su vida por el paraíso el día 11 de setiembre no vivían una vida de pobreza, o miserable como usted la describe. Esos 19 suicidas eran personas educadas, con grados universitarios, cultas con familias e hijos. Es una nueva raza de terroristas. No eran personas que estaban cambiando una vida miserable por el paraíso de la felicidad, estaban cambiando las comodidades que le estaban dando el mundo occidental al vivir aquí, por la eterna felicidad. Señor Fasano, infórmese un poquito más sobre esta gente que comete estos actos de terrorismo. En una escuela de elite en Pakistán les enseñan que «Long live Osama bin Laden» estos estudiantes universitarios tienen esa leyenda como salva pantalla. Lo mismo en Afganistán, el Talibán y las constantes guerras han hecho de Afganistán un país pobre y sin recursos, sepa que también dentro de Afganistán está la Alianza del Norte opuesta al Talibán.
¿Usted tiene una idea de la cantidad de gente que ha muerto y que aún continúa desaparecida entre lo que son las ruinas del WTC? Sólo llevan 380 cuerpos ubicados, sumemos los 4.950 que hoy están desaparecidos. Piense en las casi 6.000 personas de diferentes nacionalidades (entre ellas dos uruguayos) que han muerto por el acto más despiadado, y repugnante que se pueda uno imaginar. Esas 6.000 personas en la mañana del martes 11 de setiembre se despidieron de sus seres queridos sin pensar que nunca mas se iban a volver a ver. No se hace una idea de la angustia que causa ir por la calle y que en un auto o en un árbol o en la puerta de un edificio se vea la foto de una persona sonriente con una nota abajo que dice «missing».
La angustia de una madre que me encontré un día en la parada del subte con una foto de un muchachito de alrededor de 20 años. Ella buscaba a su hijo, el último día que lo vio fue en la mañana del 11 de setiembre. El no trabajaba en el WTC sino que estudiaba muy cerca de allí. Nunca volvió. Se supone que fue aplastado por el derrumbe de una de las torres, nunca me enteraré si encontraron su cuerpo o no.
Si es cierto, la guerra no lleva a nada, pero ya basta de atentados terroristas, ¿por qué hay que aguantar esos actos de barbarie? ¡Estamos en el siglo XXI!
ESTRELLA MARTINEZ
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