UN GRUPO INTERDISCIPLINARIO TRABAJA CON PACIENTES BASANDO SU TERAPIA EN EL HUMOR

El efecto sonrisa

La risa es la manifestación física de una poderosa emoción positiva. La alegría, el optimismo, el buen humor son estados de ánimo que el cuerpo interpreta como realidades bioquímicas que generan distintas respuestas fisiológicas que ayudan a prevenir y combatir enfermedades.

Según las investigaciones de William Fry, médico psiquiatra estadounidense de la Universidad de Stamford, en veinte minutos de ruidosas carcajadas se realiza la misma cantidad de ejercicio aeróbico que remando durante tres minutos.

Afirma que en el acto de reír se estimulan las funciones respiratoria y circulatoria. El diafragma se contrae violentamente y provoca una inspiración profunda seguida de una serie de soplidos cortos y rápidos. El hecho de reír involucra la mayor cantidad de músculos en acción que en ninguna otra actividad del cuerpo humano.

Los pulmones se inflan y desinflan expulsando el aire con fuerza. La sangre oxigenada circula mucho más rápidamente que lo habitual, la presión sanguínea aumenta y baja de golpe.

Al mismo tiempo las paredes abdominales al tensarse espasmódicamente proporcionan un reconfortante masaje a las vísceras. Las piernas y los brazos se distienden, toda la musculatura facial se contrae en una mueca que muestra los dientes achica los ojos y el cuerpo entero se libera de la tensión muscular y se relaja.

Para la cultura taoísta la risa provoca en el cuerpo una secreción similar a la miel que nutre todo el organismo. Al sonreír los órganos se expanden, se hacen más suaves, el hígado tiene más espacio para almacenar nutrientes y desintoxicarnos de sustancias nocivas. Cuando se está enojado la secreción se turbia y bloquea los canales de energía, se instala en los órganos y es causa de pérdida de apetito, indigestión, aumento de presión arterial, taquicardia, insomnio y baja la acción. Afirman que la risa ayuda a digerir mejor los alimentos porque el organismo se oxigena mejor, ya que refrigera los órganos recalentados por la tensión diaria y el estrés. Para la medicina tradicional el gesto de la sonrisa genera por movimiento muscular, estímulos eléctricos sobre las terminaciones nerviosas que inervan los músculos que intervienen en el hecho de reír. Los nervios sensitivos llevan estos impulsos hasta el centro del sistema límbico donde son bien recibidos por la glándula pituitaria. Cuando ésta recibe el impulso de la sonrisa voluntaria y consciente, reacciona liberando una hormona llamada «endorfina», que además de ser el analgésico natural de nuestro cuerpo produce un bienestar generalizado.

Patch Adams, médico psiquiatra estadounidense, revolucionó en la década de los ochenta a la medicina tradicional y marcó un camino con su estilo de tratamiento que incorporaba el humor y la risa, al entender que la carcajada y la alegría son la base para la cura de varias dolencias físicas.

Con su teoría visitaba a sus enfermos vestido de payaso y repartía globos a sus pacientes, haciendo de la relación lúdica con el enfermo parte del proceso de restablecimiento a través de la alegría.

En Uruguay

En nuestro país existen varios talleres que trabajan con la risa y el sentido del humor como forma de contrarrestar enfermedades y combatir depresiones, así como estimular a la persona a aprender a exteriorizar emociones, dejarse llevar y estimular la espontaneidad.

«Saludarte» es un centro interdisciplinario orientado a la prevención y promoción de la salud a través del arte y el humor fundada hace dos años. La conforman veinte profesionales y ocho colaboradores que trabajan utilizando la expresión artística y el sentido del humor como recurso terapéutico. Se desarrollan a nivel educativo en escuelas, a nivel hospitalario –en forma permanente– en la Sala de la Clínica ginecotocológica del Hospital Pereira Rossell y en investigación mediante congresos y jornadas científicas.

«Decimos lo que pensamos, no tanto como desearíamos sino tanto como nos atrevemos; y cuanto más reímos más nos atrevemos». Esta frase, de uno de sus miembros, sintetiza el espíritu de estos profesionales de la salud que trabajan con la risa.

Este estilo de trabajo basa sus técnicas en el teatro del Absurdo de los años 50, con distintas teorías que refuerzan el pensamiento de que el humor y la risa curan y alivian el dolor físico.

Atienden una vez a la semana a pacientes internados en instituciones públicas, organizan talleres grupales con equipos interdisciplinarios e intervienen en programas de distintas actividades científicas, educativas y comunitarias.

El grupo de trabajo está integrado por artistas y profesionales de la salud con la característica de la doble formación. Así se encuentra por ejemplo a un psicólogo-actor, o un médico-cantante.

La idea de «Saludarte» es liberar al enfermo del pensamiento lógico y recuperar el potencial de creación y fantasía poniéndolo en contacto con su imaginación mediante ejercicios, juegos y conversación. En los hospitales se trabaja de a dos «cama por cama» o en grupos pequeños. No se entretiene sino que se aplican técnicas de animación artística intentando recrear una realidad distinta. Se utilizan técnicas de psicodrama y de talleres teatrales. En el enfoque educativo se trabaja en escuelas con la intervención de padres, alumnos y docentes aplicando lo que se define como «teatro espontáneo», tratando de recrear conflictos vividos en el ámbito escolar.

Especialistas

La psicóloga Rasia Friedler directora de este emprendimiento, basa sus técnicas en que la risa reduce las inflamaciones y estimula el sistema respiratorio. «Está probado que la risa baja la tensión disminuyendo el dolor, la persona que está dolorida cambia el sentido de la situación que está viviendo, aumenta las endorfinas. Es evidente que el dolor se intensifica si se le presta demasiada atención y se nota cómo el paciente lo disminuye con la risa. El humor es esencial en cualquier ser humano sano y mucho más en el que está enfermo, señaló. El humor permite trasladar cualquier situación al campo de la metáfora donde nada es como parece, se juega con el absurdo y surge el efecto desdramatizador de la realidad», afirma.

Hoy el optimismo se asocia con la resistencia inmunológica, con la reducción de la ansiedad y de la frustración. Carecer de sentido del humor es imperdonable. Los talleres resultan muy beneficiosos para cualquier persona que se sienta entusiasmada con las técnicas de dinámica de grupo», aseguró Friedler. Por su parte el psicólogo Gustavo Eckrot brinda cursos de risa para desestresarse y como parte de un tratamiento psicológico para aquellas personas que no pueden expresar sus emociones. «Los cursos donde se aplican las técnicas relacionadas con la risa no son para cualquiera. En general esta terapia la utilizo para quienes sufren de estrés crónico y también para los que están pasando una depresión, ya que la alegría y la risa potencian los procesos naturales en el organismo». Según Eckrot, la capacidad de «no tomar muy en serio» los problemas y las dificultades es una forma de cura.

Los grupos de terapia no superan las treinta personas. Se comienza con ejercicios de respiración para movilizar el diafragma alternados con procesos de dinámica de grupo y diálogo para crear la predisposición a la risa. Si bien hay quienes dicen que la risa no se puede forzar para Ekrot los ejercicios son fundamentales, ya que mediante el ejercicio se puede cambiar la actitud, afianzar el sentido del humor y aprender a mirar la vida de otra forma. *

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